ejemplo de ecodiseño: arquitectura verde y sostenible

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La economía circular es un concepto que se enmarca en los principios del desarrollo sostenible, cuyo objetivo es producir bienes y servicios que fomenten el consumo responsable y reduzcan el desperdicio de materias primas, agua y energía. Se trata de un modelo que considera tanto los aspectos económicos, como los ambientales y sociales, basado en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los recursos, productos, servicios, residuos y materiales. Las compañías tienen un papel determinante en el impulso de este modelo productivo, en lo relativo a la manera de concebir sus productos para que sean sostenibles a lo largo de todo su ciclo de vida. 

¿Qué es el ecodiseño y por qué es tan importante?

El ecodiseño consiste en incorporar criterios ambientales en la fase de concepción y desarrollo de un bien o servicio, con el objetivo de reducir la huella ecológica en las diferentes fases del ciclo de vida del producto: desde la extracción de las materias primas, el transporte, la fabricación, la distribución y el uso, hasta el fin de su vida útil.

A diferencia de la economía lineal, basada en la idea de «adquirir, usar y eliminar», en la economía circular se imita el ciclo de vida de la naturaleza, donde todo se aprovecha, para dar un nuevo valor al objeto a través del diseño sostenible y ampliar así su vida útil. De esta forma, además de reducir su impacto ambiental, se logra un ahorro, tanto económico como de recursos, a lo largo de toda la cadena de valor, se optimiza el uso de la energía y se reduce la generación de residuos o aumentando su durabilidad y disminuir así la obsolescencia programada.

En la actualidad, disponemos de diferentes herramientas para evaluar el perfil ambiental de un producto, de manera que podemos incorporar los ajustes necesarios para lograr un diseño ecológico conforme a los estándares establecidos: el análisis del ciclo de vida (ACV), el cálculo de la huella de carbono y de la huella ecológica o la valorización de la estrategia ambiental del producto. No obstante, se considera al análisis del ciclo de vida como la metodología más completa para evaluar la repercusión del artículo o servicio en el medioambiente, ya que cuantifica tanto las variables de «entrada» (recursos energéticos, materias primas), como de «salida» (emisiones ambientales y residuos) en la cadena de valor. 

Por otro lado, el Instituto de Innovación de Productos Cradle to Cradle otorga desde hace años el distintivo C2C, el cual reconoce e incentiva la innovación en el desarrollo de productos sostenibles.

diseño de envases más sostenibles

Cradle to cradle (C2C)

Esta certificación evalúa la circularidad de los materiales y productos utilizados en la industria. Su finalidad es fomentar la innovación y el diseño de productos que tengan un efecto positivo en el medio ambiente y en las personas. En su análisis contempla cinco categorías para los productos sostenibles: 

  • reutilización de los materiales
  • salud material
  • uso de energías renovables
  • gestión del agua
  • y justicia social.

Criterios del ecodiseño de productos

En 2005 los profesores del Real Instituto de Tecnología de Estocolmo Conrad Luttrop y Jessica Lagerstedt desarrollaron los fundamentos del ecodiseño, a partir del estudio de diferentes guías utilizadas por empresas y organizaciones. Resumieron estas pautas en 10 reglas de oro para un diseño sostenible y responsable con el medio ambiente.

fachada verde, parte de la arquitectura sostenible

  1. Toxicidad: eliminar el uso de sustancias tóxicas o, en su defecto, mantenerlas en ciclos cerrados donde se puedan reaprovechar para otros productos.  
  2. Gestión interna: mejorar la logística para minimizar el consumo de energía y recursos en la producción y el transporte.
  3. Estructura: aprovechar las posibilidades estructurales del artículo y los materiales para minimizar el peso y volumen del producto sin comprometer su funcionalidad.
  4. Consumo en la vida útil: reducir el uso de energía y recursos durante la vida útil.
  5. Servicio al cliente: promover sistemas de reparación y actualización.
  6. Productos con mayor durabilidad: favorecer el incremento de la vida útil del producto.
  7. Materiales y acabados: emplear materiales de calidad, estructurales y de tratamiento exterior para proteger el producto final de la corrosión o los agentes externos.
  8. Identificación: facilitar la actualización, reparación y reciclado a través de manuales y etiquetado que muestren la mejor manera de hacerlo.
  9. Higiene material: facilitar la actualización, reparación y reciclado  usando materiales sencillos, evitando mezclar componentes que dificulten su posterior reciclado.
  10. Uniones: minimizar el uso de componentes de unión como y orientar el diseño hacia un sistema con las mínimas uniones posibles.