Gestión de residuos

Optimizamos nuestros procesos productivos para minimizar la generación de residuos. En Repsol, gestionamos los residuos a lo largo de todo el ciclo de vida de nuestros procesos fomentando la reutilización y el reciclaje. Además, valorizamos internamente residuos de terceros como materias primas alternativas para hacer nuestros productos de manera más sostenible.

Jardín en circulo

Seguimos los principios de la economía circular

Este nuevo modelo de producción y consumo fomenta el uso de los residuos como nuevos recursos promoviendo así un desarrollo sostenible en el tiempo frente a los modelos tradicionales de la economía lineal basados en extraer, fabricar y desechar.

Aplicamos los principios de la economía circular a lo largo de todo el ciclo de vida de nuestras operaciones, y en todos los países en los que operamos. Actualmente contamos con más de 230 proyectos circulares.

Nuestras herramientas de gestión 

En Repsol, gestionamos activamente los residuos siguiendo los principios de la jerarquía de residuos: damos prioridad a la prevención, seguido de la minimización, priorizamos la reutilización y el reciclaje y, en el caso en el que no sea posible, tratamos de valorizar los residuos o enviarlos a eliminación, como última opción posible. 

  1. PREVENIR: diseñamos nuestros procesos y productos para minimizar los impactos derivados de nuestra actividad.
  2. REDUCIR: optimizamos nuestras operaciones para ser más eficientes y minimizar la generación de residuos.
  3. REUTILIZAR: alargamos la vida útil de nuestros productos, reparándolos y reutilizándolos, siempre que sea posible.
  4. RECICLAR: priorizamos el reciclaje de nuestros residuos, frente a alternativas más tradicionales de gestión.
  5. VALORIZAR: primamos la valorización de nuestros residuos, como opción preferible antes de llevarlos a vertedero.
  6. ELIMINAR: gestionamos en vertedero los residuos restantes, una vez agotadas todas las demás opciones, bajo estrictas condiciones de seguridad.

Adicionalmente elaboramos de forma periódica un inventario detallado de residuos que, junto con los indicadores asociados, nos sirve para medir nuestro desempeño, analizar puntos de mejora y proponer acciones específicas, centradas en cumplir la jerarquía de residuos y minimizar el impacto en el medioambiente. También compartimos experiencias y lecciones aprendidas entre nuestros centros industriales para garantizar que se usen siempre las mejores prácticas disponibles en materia de gestión.

Casos de éxito

Bolas pellets

Proyecto Zero Pellets

Operation Clean Sweep (OCS) es un programa internacional cuyo objetivo es prevenir la pérdida de gránulos, escamas y polvo de plástico evitando que estos materiales acaben en el medioambiente. La OCS fue creada hace más de 25 años y, en la actualidad, cuenta con cientos de socios repartidos por todo el mundo. Bajo este contexto, las empresas pertenecientes a la cadena de valor del plástico (fabricantes, transformadores operarios logísticos, distribuidores, gestores de residuos...) unen esfuerzos comprometiéndose en la implementación de prácticas de limpieza y contención para conseguir el objetivo cero pérdida de pellets.

Adheridos al programa desde 2015, hemos desarrollado acciones específicas en torno a 6 pilares: mejorar la configuración del lugar de trabajo para prevenir y abordar las fugas, crear procedimientos internos, formar y responsabilizar a los empleados, auditoría, cumplimiento legal así como realizar labores de concienciación con los socios.

Mujer trabajando en una refinería

Repsol Polidux (Huesca, España)

La instalación de Repsol Polidux lanzó un proyecto para realizar un inventario y una clasificación de activos en desuso en sus instalaciones con el objetivo de reutilizar todo lo que fuese posible, y primar el reciclaje y valorización de aquellas cosas que no pudiesen ser reutilizadas. En total se gestionaron alrededor de 60 toneladas de activos y equipos permitiendo el reempleo de los mismos y evitando su disposición en vertedero.

Con esta iniciativa se ha conseguido evitar la emisión de más de 220 toneladas de CO2, reducir la demanda de energía y la huella hídrica asociada a la gestión de esos activos en el caso de que hubiesen tenido que ser declarados como residuos.