El monitoreo socioambiental incorporó a representantes -en su mayoría jóvenes- de cinco capitanías zonales, que fueron previamente capacitados para poder realizar una tarea técnica adecuada, orientada a fiscalizar el cumplimiento de los compromisos asumidos por la empresa en el momento de la formulación del proyecto.
Lorena Terrazas asegura que esta experiencia fortalece la capacidad de organización de las comunidades y el involucramiento de nuevos actores que se transforman en líderes, cuyo aporte desde la visión y seguimiento local, permite introducir elementos correctivos y asegurar la ejecución de estos proyectos, mitigando su impacto medio ambiental.
Iniciamos el trabajo de campo en 2013 y lo concluímos en 2015. Al finalizar los trabajos de sísmica, hicimos el cierre del proceso y la firma del acta de conformidad por parte del CCCH, después de que los monitores corroboraran que cumplimos con los trabajos de remediación y las acciones necesarias para mitigar el impacto de una actividad extractiva que permitió vislumbrar nuevos horizontes de desarrollo en el Área de Contrato Caipipendi.
Hoy el monitoreo socioambiental indígena es una práctica habitual del CCCH y lo estamos extendiendo a los municipios. Además, nuestra experiencia sirve de base para un manual que se está elaborando para el sector.