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Casos de Éxito

Colaboración con las comunidades: Proyecto Sagari

Una balsa reposa sobre un lago

El proyecto Sagari, ejemplo de colaboración con las comunidades

Repsol adapta las obras de un ducto en la selva amazónica peruana al uso que las comunidades locales hacen de los recursos naturales de la zona

El cacao es un recurso económico de gran importancia para las comunidades de Porotobango y Kitepampani, en el oeste del Amazonas peruano. En los últimos años, sus agricultores han logrado aumentar la productividad de este cultivo hasta 500 kg. por hectárea gracias al proyecto de tecnificación impulsado por Repsol, que cuenta con 79 beneficiarios, y que contempla la instalación y el mantenimiento de 152 hectáreas de terreno. 

¿Cómo supo Repsol que estas comunidades cultivaban cacao y que, además, su productividad podía mejorarse? Todo comenzó hace 3 años, cuando la compañía empezaba a dar los primeros pasos para construir un ducto de 18 kilómetros entre los campos de gas de Sagari y Kinteroni, dentro de las reservas comunales de Machiguenga y Ashaninka. 

Antes de actuar en un entorno tan sensible, Repsol decidió elaborar un estudio para conocer en profundidad la zona donde debía desarrollar el proyecto de construcción del ducto. 

Con este objetivo, un equipo de empleados se desplazó a Perú para, con el apoyo de la ONG Flora y Fauna Internacional, visitar la región y organizar grupos de trabajo con 3 comunidades locales. Con la información recopilada se elaboró un Estudio de Servicios Ecosistémicos, que permitió conocer mejor los recursos naturales de la zona, el uso que las comunidades locales hacen de ellos y cómo podía afectarles el desarrollo del proyecto. 

Las conclusiones del estudio fueron tenidas en cuenta para el diseño definitivo del ducto y la ubicación de las infraestructuras de apoyo. Además, se elaboró un plan de biodiversidad, con acciones para reducir el impacto del proyecto, y un plan de relación con las comunidades, con iniciativas para fomentar su desarrollo sostenible. 

Un ejemplo de este tipo de medidas lo encontramos en el protocolo de transporte fluvial. Su objetivo es evitar que las actividades tradicionales en los ríos, como la pesca, el transporte de alimentos o la venta de productos, se vean afectadas por el tránsito de embarcaciones cargadas de materiales. Para ello, el protocolo regula cuestiones como la velocidad de navegación, los horarios de paso o las distancias entre embarcaciones.

Por otro lado, el Estudio también ayudó a decidir la mejor ubicación de algunas instalaciones. Así por ejemplo, se modificó la ubicación inicial de una cantera para alejarla de una zona de esparcimiento de la comunidad de Nuevo Mundo situada junto al río Urubamba. Además, para reducir su actividad, se decidió utilizar materiales alternativos para las obras, priorizar el reciclado y descartar la construcción de infraestructuras que no fueran estrictamente necesarias. 

Otra de las prioridades para este proyecto era reducir al mínimo la erosión del terreno, para evitar la pérdida de biodiversidad o que la llegada de sedimentos a los ríos afectase a la pesca o al suministro de agua. Con este objetivo, la compañía identificó las áreas más propensas y sensibles a la erosión, sobre todo cimas de colinas y cuestas con sustratos de arena, donde se evitará la construcción de infraestructuras o la realización de trabajos.

En los terrenos que sí se vean afectados, Repsol sembrará plantas autóctonas tan pronto como queden libres. La rápida recuperación de estos terrenos evitará una posible reducción de las poblaciones de insectos, invertebrados y pájaros que realizan la polinización, fundamentales para el mantenimiento de los cultivos de cacao y de las plantas frutales salvajes de la selva. Además, la replantación de estas zonas evitará la aparición de espacios abiertos desprovistos de vegetación, donde la mayor presencia de luz, los cambios bruscos de temperatura y las bolsas de agua pueden facilitar la aparición de patógenos causantes de enfermedades.

Estos son solo algunos ejemplos de las iniciativas puestas en marcha a partir del Estudio de Servicios Ecosistémicos, un modelo novedoso en la compañía, aún no muy utilizado en el sector y que, ante los buenos resultados obtenidos, Repsol ya ha trasladado a otros proyectos de Exploración y Producción.

Un estudio piloto

Sagari, un estudio piloto

Con este Estudio de Servicios Ecosistémicos, Repsol se anticipó a la legislación mundial en biodiversidad. Estos estudios no son obligatorios aún en la mayoría de países, aunque Perú y Colombia ya trabajan sobre el tema y la Unión Europea está preparando su primera directiva.

La realización de este Estudio mejorado la relación con las comunidades locales, a las que se pudo ofrecer un plan de relación ajustado a sus necesidades. 

Además, esta iniciativa ha servido para consolidar las buenas relaciones con el Gobierno peruano y su ministerio de Medio Ambiente, con el que se ha suscrito un acuerdo para agilizar trámites y reducir plazos, en reconocimiento a la buena gestión medioambiental realizada.