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Vista de Complejo Industrial de Petronor

¿Qué es la seguridad de suministro energético?

El pilar silencioso que sostiene nuestro día a día 

La seguridad de suministro energético es la garantía de que hogares, empresas y servicios esenciales dispongan de la energía que necesitan, cuando la necesitan. No es un concepto abstracto: es lo que hace posible que los camiones circulen, los aviones despeguen o los hospitales funcionen sin interrupciones. 

La seguridad de suministro se construye con inversión y planificación. En un entorno marcado por la tensión geopolítica y la volatilidad de los mercados, la capacidad de un país para garantizar ese suministro se ha convertido en uno de sus activos estratégicos más valiosos. 

Los activos que nos refuerzan la seguridad de suministro son gestionados por unos equipos altamente cualificados. El bagaje técnico, y la experiencia de nuestros compañeros en los complejos industriales es una piedra angular para una buena operación y un apoyo en conseguir una mejor garantía de suministro.

Vulnerabilidades y resiliencias del sistema de seguridad de suministro en España

Todos los países dependen de la energía, pero no todos gestionan esa dependencia de la misma manera. Además, esa dependencia no se limita a una única fuente: cada país construye su propio “mix” energético, una tarta diversa que combina renovables, gas, y también productos petrolíferos.  

En ese contexto, España tiene una posición particular: importa todo el crudo que consume, pero ha construido un sistema de aprovisionamiento y refino que convierte esa dependencia en algo menos vulnerable de lo que podría parecer a primera vista. 

Aunque importamos todo el crudo que consumimos, esta importación se distribuye entre más de 20 países de seis zonas geográficas distintas, que en general muestran tipologías de crudos parecidas dentro de una misma zona, pero diferentes de zona a zona. Estas son: Oriente Medio (que ahora por el cierre del Estrecho de Ormuz “tocamos” poco), Norteamérica, América Central y Sudamérica, Norte de África, África occidental, y finalmente Europa. 

Al mismo tiempo, más de dos tercios de la energía primaria del país proceden del petróleo y el gas. Un porcentaje que está por encima de la media europea. Y el transporte concentra casi el 40% del consumo final de energía en España, frente al 30% de la media continental. 

Esa dependencia estructural hace que cualquier perturbación en el aprovisionamiento afecte directamente a la movilidad, la logística y la actividad económica. De ahí que construir y mantener un sistema de suministro robusto no sea una opción: es una necesidad estratégica. Necesidad a la que se responde desde tres pilares: el gas, el crudo y, el más determinante, el sistema de refino. 

Para el suministro robusto es necesario tomar posiciones muy diversificadas geográficamente. En el caso concreto del crudo, el Trading de Repsol tiene contratos o posiciones con productores de crudo en muchas zonas geográficas del mundo. Esas posiciones se utilizan, en una parte, para aprovisionar al sistema de refino español, y por otra, para tradear con terceros; pero en caso de extrema necesidad el volumen de estas posiciones garantizaría más o menos el 80% del suministro de crudo del sistema de Repsol en España. Es decir, tenemos una fortaleza importante en cuanto a garantía de suministro de crudo con las posiciones de nuestro Trading en el mundo. En el ámbito del gas, las posiciones de nuestro Trading exceden las necesidades de Repsol en España, siendo un pilar importante en la garantía de suministro al país.

Los tres pilares del suministro energético en España

El sistema energético español descansa sobre tres pilares fundamentales, cada uno con una función diferente e insustituible.

  • El primero es el gas. España cuenta con una red de gasoductos y, sobre todo, con una capacidad de regasificación que la sitúa a la cabeza de Europa en número de terminales de importación de gas natural licuado. Hasta siete puertos disponen de tanques de almacenamiento operativos, lo que refuerza su papel estratégico en el sistema energético europeo. En conjunto, según datos de Gas Infrastructure Europe (GIE), España concentra alrededor del 35% de la capacidad de almacenamiento de la UE. Esta infraestructura permite recibir gas desde múltiples orígenes, añadiendo flexibilidad al sistema, y ha convertido a España en el principal reexportador de gas natural hacia Europa durante el último ejercicio. 
  • El segundo es el crudo. Llega por vía marítima desde distintos orígenes, a través de una red de puertos e infraestructuras de recepción distribuidas por el territorio. Desde el puerto de Cartagena parte un oleoducto de 358 kilómetros que conecta con la refinería de Puertollano, en el corazón de la península. Esta infraestructura transporta diariamente alrededor de 150.000 barriles de crudo y cuenta con una capacidad de 7,5 millones de toneladas al año. Cabe destacar que mezclado con el crudo también trasegamos otros intermedios, como gasoil de Vacío, gasoil pesado de Coker, LPG, etc.
  • El tercero, el más determinante, es el sistema de refino. Es el único pilar que transforma energía primaria en energía final dentro del propio territorio. Sin él, los otros dos pilares son insuficientes: el crudo en bruto no mueve ningún motor ni calienta ningún hogar.  

Merece la pena, por tanto, detenerse en este tercer elemento. Porque no basta con tener acceso al crudo. Hay que ser capaz de transformarlo, y ahí nuestro país tiene un punto a su favor. 

Europa perdió capacidad de refino. España, no

Mientras que Europa ha reducido su capacidad de refino, expresada como capacidad de destilación de crudo, en torno a un 20% en las dos últimas décadas, España ha seguido un camino distinto. En ese mismo periodo, en España hemos aumentado la capacidad en un 2%, a pesar del cierre de la refinería de Tenerife, motivado fundamentalmente por el incremento de la capacidad de Repsol en un 15%, situándose entre los países europeos con mayor nivel de autoabastecimiento.

Más concretamente, mientras otros países europeos dejaron de invertir en su sistema de refino, las compañías españolas ejecutaron inversiones multimillonarias; en concreto, en el Grupo Repsol se invirtieron más de 15.000 M€ en los últimos 20 años para aumentar la capacidad de refino y reforzar la seguridad y eficiencia de las operaciones.

El resultado, Repsol tiene un sistema capaz de procesar más de 100 tipos de crudo procedentes de múltiples orígenes (en 2025 de 24 países diferentes), con esquemas de conversión profunda que garantizan flexibilidad ante cualquier escenario de aprovisionamiento. Una versatilidad que la mayoría de los países europeos no tiene. 

España puede procesar más de 100 tipos de crudo distintos, una versatilidad que la mayoría de los países europeos no tiene

Hoy, la sociedad española recoge los frutos de este esfuerzo inversor destinado a transformar la industria del refino para colocarla como una de las más punteras de Europa.

España, en todas sus refinerías, puede procesar más de 100 tipos de crudo distintos, una versatilidad superior a la de la mayoría de los sistemas de refino.Según la información de CORES (Boletín Estadístico de Hidrocarburos de diciembre de 2025), durante todo el año 2025 en España se procesaron crudos procedentes de 27 países diferentes.

En nuestros complejos industriales podemos responder a las particularidades del crudo pues, como decíamos, no todos son iguales. Los crudos ligeros son típicos del Norte de África y de Norteamérica y se procesan con mayor facilidad que el resto. Los crudos pesados son típicos de Centroamérica (mejicanos) y de Sudamérica (venezolanos, brasileños, colombianos). 

El sistema de refino español es el más flexible y competitivo de Europa, y cuentan con una capacidad de producción equivalente al 13% del total de la Unión Europea 

En España hay ocho grandes refinerías activas, de las que cinco pertenecen al Grupo Repsol (las cuatro de Repsol Fuels en A Coruña, Puertollano, Tarragona y Cartagena y la de Petronor). Repsol tiene actualmente el 62% de la capacidad de refino en España.  

Más allá del combustible, estas instalaciones sostienen también la base industrial: el 50% de las materias primas que utiliza la industria química europea se produce en refinerías del continente.  

Además estas actividades tienen un alto impacto económico. El refino y la química generan en torno al 6% del empleo industrial y el 7% del valor añadido bruto en España, con salarios un 40% superiores a la media y más del doble del gasto unitario en formación, por destacar algunas cifras en este ámbito.  

Pero la fortaleza de un sistema no se mide solo por todos estos datos. Se mide también por lo que es capaz de aguantar cuando algo falla. Y para eso, España tiene otro mecanismo que opera en silencio pero que es igualmente esencial. 

Cómo funciona el sistema de reservas estratégicas de España (CORES) 

La seguridad de suministro no depende solo de la capacidad de producción o del aprovisionamiento diario. También exige disponer de reservas capaces de absorber una interrupción. 

La Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES). Es el organismo encargado de gestionar las existencias mínimas de seguridad, que deben cubrir un equivalente a 92 días de ventas, repartidos entre 42 de Cores y 50 de operadores, en línea con las exigencias de la Directiva europea y de la Agencia Internacional de la Energía. 

Pero en determinadas circunstancias la obligación se ha reducido para gestionar situaciones de emergencia.  

Para ponerlo en perspectiva: es como disponer de casi tres meses de despensa llena por si las cadenas de distribución se interrumpen. 

De esos 92 días de obligación total, CORES gestiona directamente 42 días en existencias estratégicas, mientras que la industria mantiene los 50 días restantes.  

El sistema implica infraestructura de almacenamiento, gestión activa y coordinación permanente con los operadores que invierten sus recursos económicos y humanos para asegurar estas reservas estratégicas a todo el país.

Cuando la tensión llega: medidas activas de respuesta

La seguridad de suministro energético no es solo infraestructura pasiva. Es también la capacidad de actuar cuando el contexto lo exige. 

Un dato lo ilustra bien: frente a otros países europeos que necesitan importar la mayor parte de su queroseno, España produce en su propio territorio el 80% del que consume.

Ante el escenario de tensión geopolítica de los últimos meses, en nuestras refinerías hemos puesto en marcha medidas concretas para reforzar ese margen: 

  • Incremento extraordinario de inventarios: 1.200 millones de euros adicionales en stock para reforzar reservas ante el contexto de tensión geopolítica. 
  • Aumento de producción de queroseno: algunas de nuestras refinerías han llegado a duplicar e incluso triplicar su producción de queroseno. El objetivo es incrementar un 20% la fabricación de cara al verano, periodo de mayor demanda del sector aéreo. Este aumento de producción representa un 30% de las importaciones de España. Es decir, mejoramos la seguridad de suministro al mercado nacional con la producción de nuestras refinerías 
  • Flexibilidad del sistema de refino: la capacidad de procesar más de 100 tipos de crudo distintos, con esquemas de conversión profunda, permite adaptar la producción a las necesidades del mercado en cada momento sin depender de un único origen de suministro. 

Esa capacidad de respuesta no aparece de la nada. Es el resultado de los mencionados años de inversión y mantenimiento de una infraestructura que, en tiempos de calma, puede parecer redundante pero que en momentos de presión demuestra todo su valor. 

Complejo industrial de Cartagena

La mirada larga: el refino como plataforma de futuro

En consecuencia, el refino no es una industria del pasado. Es la plataforma desde la que se construye una transición energética segura, sostenible y asequible.  

Nuestros complejos industriales iniciaron hace mucho tiempo ese proceso de transformación que les ha permitido evolucionar, y que hoy es tangible en proyectos concretos: 

  • En Cartagena producimos diésel de origen 100% renovable y SAF (combustible sostenible para aviación 100% renovable). 
  • En Tarragona, somos pioneros en la producción de gasolina de origen 100% renovable a escala industrial. Además hemos aprobado una inversión de más de 800 millones de euros para construir la Ecoplanta, la primera planta de Europa capaz de transformar residuos urbanos no reciclables en metanol renovable y productos circulares. Con capacidad para procesar 400.000 toneladas de residuos al año, contribuirá a reducir 3,4 millones de toneladas de CO2 equivalente durante sus primeros diez años de funcionamiento y generará más de 340 empleos directos, indirectos e inducidos.
  • En Puertollano hemos puesto recientemente en marcha una planta que ha sido transformada a planta de bios 100% renovable. 
  • En todos los complejos se coprocesan materiales bio para producir HVO coprocesado y SAF coprocesado. Y además, en todos los Complejos salvo Cartagena, fabricamos ETBE, componente bio de gasolinas.
  • En Bilbao,  hemos iniciado la construcción de una planta demo de combustibles sintéticos (e-fuels), equipada con un electrolizador activo de 10 MW. La planta utilizará hidrógeno renovable y CO2 capturado como únicas materias primas. Un proyecto que supone una inversión superior a los 100 M€.
  • En materia de hidrógeno, contamos con varios electrolizadores activos y otros proyectos en desarrollo, que refuerzan la integración del hidrógeno renovable en los procesos industriales. 

El sector tiene el mayor nivel de reinversión previsto en Europa para los próximos años. Esa apuesta inversora no solo refuerza la viabilidad económica a largo plazo: también garantiza que el sistema energético español siga siendo una fortaleza industrial en el contexto europeo. 

Sin un sistema de refino propio, la capacidad de movilidad, logística y defensa del continente se debilitaría de forma significativa

Hay, además, una dimensión estratégica que no debe ignorarse. En un contexto geopolítico inestable, la disponibilidad de combustibles es un factor habilitador para la movilidad, la logística y para la seguridad del país. Sin un sistema de refino propio, esa capacidad se debilitaría de forma significativa. 

Un sistema que se construye cada día

La seguridad de suministro energético no es un estado que se alcanza y se mantiene solo. Es el resultado de decisiones de inversión tomadas con años de antelación, de infraestructuras mantenidas con rigor y de capacidades desarrolladas antes de que sean urgentes. 

España ha construido ese sistema. Y ese sistema es lo que permite que la vida cotidiana funcione sin interrupciones: que los camiones circulen, que los aviones despeguen, que las fábricas produzcan. 

Las actividades esenciales requieren planificación y previsión. No siempre es posible anticipar las crisis, pero sí fortalecer los mecanismos que permiten responder a ellas.  

Evolucionar el sistema de refino mientras avanza su transformación es, hoy, una de las mejores garantías de estabilidad económica y social en un entorno global incierto.