Combustibles SAF
Combustibles SAF: qué son y por qué son clave para reducir emisiones en la aviación
En 2024 hubo 40,6 millones de vuelos y 4,4 billones de pasajeros a nivel global, según estadísticas de IATA. Un tráfico imprescindible para el progreso y el bienestar que, al mismo tiempo, enfrenta la necesidad de reducir sus emisiones de carbono, con 942 millones de toneladas de CO2 emitidas en ese mismo año.
Si ya es difícil electrificar el transporte por carretera, las previsiones con respecto a una hipotética electrificación de flotas aéreas son aún más lentas.
El Electric Aircraft Power Battery Market Growth Analysis, Dynamics, Key Players and Innovations, Outlook and Forecast 2025-2032 establece que, en la actualidad, las mejores baterías de aviación almacenan el 2% de energía por unidad de peso frente al queroseno.
Para su aplicación en vuelos de larga distancia, sería necesario llegar a unas densidades energéticas en baterías de 800 Wh/Kg que, en las mejores previsiones, no se alcanzarían antes de 2040, según ese mismo análisis. Todo ello dejando de lado el impacto que tendría una hipotética electrificación de flotas en los costes y competitividad de las aerolíneas.
Frente a estas limitaciones, existe una alternativa inmediata que responde a las siglas de SAF (Sustainable Aviation Fuel o Combustible Sostenible para Aviación). ¿Qué es exactamente? ¿Por qué es una solución válida para la reducción de emisiones del transporte aéreo? ¿Qué impacto real tiene a la hora de reducir emisiones de CO2?
¿Qué es el combustible SAF? Origen y desarrollo como una solución para la descarbonización
El combustible SAF es un combustible sostenible de aviación que se produce a partir de fuentes renovables (aceites usados, biomasa, residuos) que permite disminuir significativamente las emisiones de CO2. En 2008, la aerolínea Virgin Atlantic operó el primer vuelo comercial del mundo parcialmente propulsado por biocombustible. Un Boeing 747 unió Londres con Ámsterdam utilizando una mezcla fabricada a partir de aceites de coco y babasú.
Lo relevante de aquel hito no fue solo el vuelo en sí. Fue el hecho de que se realizó sin ninguna modificación técnica en los motores convencionales, demostrando que la infraestructura existente era ya capaz de albergar la transición.
Pero para que el sector pudiera adoptar esta solución de forma masiva, era necesario un marco de seguridad global. Algo que se consolidó en 2009, cuando la organización internacional ASTM International publicó la norma ASTM D7566. Un reglamento que define las especificaciones que debe cumplir un combustible de aviación que contenga hidrocarburos sintetizados. Gracias a este estándar, el combustible SAF obtuvo la etiqueta de combustible "drop-in". Es decir, un líquido que puede mezclarse con el queroseno tradicional en las infraestructuras actuales sin riesgo para la seguridad aérea.
RefuelEU Aviation. Un cambio legislativo que marca la evolución del SAF
La Unión Europea, bajo el paquete Fit for 55, ha diseñado el reglamento ReFuelEU Aviation para impulsar de forma decidida la oferta y demanda de combustibles sostenibles para el sector aéreo. Este marco busca reducir la huella de carbono de la aviación al tiempo que contribuye a la soberanía energética del continente. Así, establece cuotas obligatorias de incorporación de SAF que todos los aeropuertos de la UE deben cumplir:
| Año | Cuota total SAF | Subcuota e-fuels (sintéticos) |
|---|---|---|
| 2025 | 2 % | - |
| 2030 | 6 % | 1,2 % |
| 2035 | 20 % | 5,0 % |
| 2040 | 34 % | 10 % |
| 2045 | 42 % | 15 % |
| 2050 | 70 % | 35 % |
Una progresión que reconoce la viabilidad del combustible SAF como una tecnología válida para reducir las emisiones de carbono. En efecto, y según datos de IATA, el SAF que se utiliza en la aviación comercial puede reducir las emisiones de CO2 hasta en un 80%.
Nuestra aportación a los avances en combustibles SAF
En Repsol, nos hemos convertido en un facilitador clave, anticipándonos a las medidas comunitarias mediante una estrategia basada en la capacidad industrial y la innovación técnica. No somos solo un suministrador. Somos un motor que permite que los planes de reducción de emisiones de nuestros socios del sector aeronáutico se conviertan en hitos tangibles.
Una respuesta ambiciosa que es perfectamente visible en nuestro Complejo Industrial de Cartagena, donde en el año 2024 se pone en marcha la primera planta de la península ibérica dedicada en exclusiva a la producción de combustibles 100% renovables a gran escala.
Con una inversión de 250 millones de euros, esta instalación tiene una capacidad de producción de 250.000 toneladas anuales. Aplicamos procesos de hidrogenación avanzados para transformar 300.000 toneladas de residuos orgánicos, como aceites de cocina usados y restos agroalimentarios, en diésel renovable y SAF.
Esta planta es un ejemplo de economía circular que permite evitar la emisión de 900.000 toneladas de CO2 al año. Pero Cartagena es solo el principio de una visión que se expande hacia los 2,7 millones de toneladas de capacidad en 2030. Un proyecto de presente y futuro que, en realidad, es el resultado de muchos trabajos previos en el ámbito de la inversión industrial y la innovación.
Mapa de alianzas para el desarrollo de SAF en España
Como decimos, la consolidación de la planta de Cartagena tiene su base en una serie de hitos previos.
En 2021, operamos con Iberia el primer vuelo nacional utilizando biocombustible producido a partir de residuos en la refinería de Petronor. Aquel trayecto entre Madrid y Bilbao, realizado con un Airbus A320neo, supuso una reducción de 1,4 toneladas de CO2 y demostró la viabilidad técnica de circularizar residuos para propulsar aviones comerciales.
Apenas unos meses después, en noviembre de ese mismo año, la alianza se extendió a Vueling, que operó su primer vuelo con SAF entre Barcelona y Sevilla coincidiendo con el Tourism Innovation Summit. En aquella ocasión, empleamos combustible renovable producido a partir de biomasa en el complejo industrial de Tarragona, logrando evitar la emisión de 2,5 toneladas de CO2.
La validación de esta tecnología traspasó el ámbito civil en 2022. Durante el desfile aéreo del Día de la Hispanidad, la Patrulla Águila del Ejército del Aire y del Espacio utilizó por primera vez nuestro combustible renovable. Que la unidad acrobática de élite confiara en este biojet para sus maniobras de precisión fue la prueba definitiva de que el rendimiento técnico del producto cumple con los estándares más exigentes de la aviación militar.
Con la tecnología más que validada, 2023 fue el año del salto a la gran escala comercial. Firmamos con Ryanair, la aerolínea líder por número de pasajeros en Europa, un acuerdo estratégico para fomentar el uso de combustibles renovables en España y Portugal. Este pacto garantiza a Ryanair el acceso a 155.000 toneladas de SAF entre 2025 y 2030, un volumen equivalente a más de 28.000 vuelos entre Dublín y Madrid que permitirá evitar la emisión de unas 490.000 toneladas de CO2. Esta alianza es una pieza fundamental para que la aerolínea irlandesa alcance su ambicioso objetivo de operar con un 12,5% de SAF para el final de la década.
En 2024 se suceden nuevos acuerdos que abarcan desde rutas específicas hasta la mayor operación de la historia del sector en España.
Primero, acordamos con Volotea utilizar un 50% de SAF en la ruta Madrid-Murcia, para posteriormente ampliar su colaboración en agosto con un contrato de suministro de más de 6 millones de litros hasta 2029. Este compromiso permitirá a Volotea cumplir con el 2% de cuota que exige la normativa europea ReFuelEU Aviation.
Simultáneamente, la innovación se extendió a la logística a través del "Círculo SAF", una iniciativa junto a Iberia, Amadeus, BBVA y Telefónica para reducir las emisiones en los viajes corporativos y la carga aérea. En este marco, Inditex firmó un acuerdo para emplear un 5% de SAF en el transporte de su mercancía.
Finalmente, en julio de 2024, cerramos el círculo con la mayor compra voluntaria de SAF realizada hasta la fecha en España: el grupo IAG adquirió más de 28.000 toneladas para abastecer a Aer Lingus, British Airways, Iberia, Iberia Express y Vueling, confirmando que la aviación sostenible ha dejado de ser un proyecto piloto para convertirse en una realidad.
Nuestra apuesta por el SAF sigue adelante y se consolida. Así, proyectamos la Ecoplanta de Tarragona, con una inversión superior a los 800 millones de euros, para transformar residuos en metanol renovable, que a su vez podrá ser materia prima para fabricar SAF.
Del aire a la carretera: la coherencia de la descarbonización
La posición estratégica del combustible SAF en aviación nos sitúa ante una reflexión necesaria sobre el futuro de la movilidad terrestre. Si la Unión Europea ha validado esta tecnología como una solución para descarbonizar la aviación, precisamente porque la electrificación de gran autonomía es de momento inviable, resulta incoherente no aplicar el mismo pragmatismo al transporte pesado por carretera.
Con el añadido de que cuando procesamos residuos en Cartagena para obtener SAF, producimos simultáneamente combustibles destinados al transporte por carretera (HVO o diésel origen 100% renovable). La producción de ambos es indivisible. No es viable producir SAF de forma masiva si no se validan también los combustibles renovables como una opción más de descarbonización para el transporte.
Una posición defendida en el Manifiesto de la Iniciativa Global para los Combustibles Sostenibles, firmado por Repsol junto a líderes como Airbus, BMW, Iveco o Ryanair, que defiende que la descarbonización exige neutralidad tecnológica.
Los combustibles renovables son una solución inmediata, que aprovecha las infraestructuras de repostaje y las flotas que ya existen hoy.
Si el SAF es la llave para reducir las emisiones en el transporte aéreo, el diésel origen 100% renovable es la llave para reducir la huella de carbono terrestre, sin esperar años para renovar infraestructuras críticas y sin impacto en la competitividad de las empresas.
Es hora de que el pragmatismo que nos permite reducir CO2 cuando volamos aterrice en nuestras carreteras, garantizando que todas las tecnologías sumen en el camino hacia la neutralidad de carbono.