Generación baja en carbono
Qué es, por qué es estratégica y qué proyectos la impulsan
La generación baja en carbono agrupa las tecnologías que permiten producir energía con menores emisiones de CO2. Su relevancia ha crecido porque responde a una necesidad clara, consolidándose como una de las principales palancas del sistema energético al reducir emisiones sin dejar de garantizar un suministro energético seguro, accesible y capaz de sostener y desarrollar la actividad económica e industrial.
España cuenta con condiciones especialmente favorables para avanzar en este modelo. La disponibilidad de recursos naturales, junto con una base tecnológica e industrial consolidada, permite impulsar proyectos a gran escala y situar al país en una posición relevante dentro del contexto energético internacional.
Qué es la generación baja en carbono y tipos de energías
La generación baja en carbono es la producción de energía reduciendo al máximo la huella de carbono, manteniendo al mismo tiempo un suministro seguro, fiable y competitivo para hogares, industria y economía.
La generación baja en carbono no responde a una única tecnología.
Estas tecnologías se complementan entre sí. Juntas permiten avanzar hacia un modelo energético con menor intensidad de emisiones, sin renunciar a la capacidad de respuesta que requiere la demanda.
1. Energía Eólica
Los aerogeneradores transforman la fuerza del viento en energía eléctrica. Un conjunto de estos forma un parque eólico. Existen dos tipos según su ubicación:
2. Ciclos Combinados
Son centrales de generación eléctrica que utilizan gas natural. La principal característica del ciclo combinado es que transforman la energía térmica en electricidad mediante dos ciclos consecutivos:
3. Energía Hidroeléctrica
Existen tres tipos principales de centrales hidroeléctricas según su funcionamiento y gestión del agua:
4. Energía Solar
La energía solar se divide en tres tecnologías principales según el uso que se le dé a la radiación:
Por qué es importante la generación baja en carbono
El sistema energético está en plena transformación. La demanda de electricidad sigue creciendo, impulsada por la electrificación, el desarrollo tecnológico y la actividad industrial.
Al mismo tiempo, existe una necesidad creciente de reducir las emisiones asociadas a esa energía, lo que plantea un reto claro: producir más electricidad, pero con menor impacto.
En nuestra visión, este proceso debe abordarse desde el equilibrio. Reducir emisiones es necesario, pero también lo es mantener la competitividad, asegurar el suministro y evitar incrementos de costes que puedan afectar a la industria y a los consumidores.
Ahí es donde la generación baja en carbono adquiere su valor estratégico. Permite avanzar en la reducción de emisiones mientras se construye un sistema más diverso, flexible y preparado para adaptarse a la evolución de la demanda.
Este enfoque también forma parte de nuestra evolución como compañía. En los últimos años hemos ampliado nuestro modelo energético, incorporando nuevas soluciones y aumentando el peso de la generación renovable dentro de nuestra actividad.
No se trata de sustituir unas tecnologías por otras de forma inmediata, sino de avanzar hacia un mix más amplio que permita responder a todas las necesidades del sistema.
Cómo funciona el modelo de generación baja en carbono de Repsol
La generación baja en carbono no se limita a producir electricidad. Forma parte de una cadena de valor más amplia que conecta distintas etapas del sistema energético.
El proceso comienza con la producción de electricidad a partir de fuentes bajas en carbono. Pero el valor no termina ahí.
Esa electricidad debe integrarse en la red, gestionarse de forma eficiente y adaptarse a los patrones de consumo. Esto implica trabajar en toda la cadena, desde la generación hasta el uso final.
En este sentido, la capacidad de integrar distintas soluciones es clave para garantizar que la energía esté disponible cuando se necesita.
Las energías renovables dependen de condiciones naturales. Por eso, su desarrollo requiere combinarlas con otras herramientas que permitan equilibrar el sistema.
Aquí entran en juego infraestructuras que permiten almacenar energía o gestionar su distribución de forma más eficiente, como pueden ser los ciclos combinados o las centrales hidráulicas.
Este enfoque mejora el funcionamiento global del sistema y permite aprovechar mejor los recursos disponibles.
Cada proyecto de generación baja en carbono tiene un impacto directo en el entorno.
Su desarrollo implica ingeniería, construcción, operación y mantenimiento. Esto genera empleo, moviliza inversión y activa una red de proveedores.
En muchos casos, estos proyectos se ubican en zonas donde contribuyen a dinamizar la economía local y a generar actividad industrial.
Por eso, la generación baja en carbono no solo transforma el sistema energético, sino que también actúa como motor de desarrollo económico.
Proyectos relevantes de Repsol en generación baja en carbono
La generación baja en carbono se materializa en proyectos concretos que ya están en operación o en desarrollo.
En nuestro caso, contamos con una cartera que combina distintas tecnologías y geografías, con un peso creciente de la generación renovable. Este desarrollo responde a un modelo de crecimiento rentable, en el que priorizamos proyectos con mayor potencial de retorno y una gestión eficiente del capital.
En España, estamos desarrollando una amplia cartera de proyectos eólicos y solares distribuidos en varias comunidades autónomas.
En Aragón, contamos con uno de nuestros principales polos de desarrollo eólico, con múltiples parques en operación y en desarrollo en provincias como Zaragoza, Teruel y Huesca. A estos se suman también instalaciones fotovoltaicas que complementan la generación en la región y el ciclo combinado de Escatrón
En Castilla-La Mancha, hemos puesto en marcha proyectos solares en Ciudad Real y Guadalajara, junto con activos eólicos y solares en otras provincias como Albacete, configurando un desarrollo diversificado en la región.
Contamos con presencia también en Castilla y León, con proyectos eólicos y fotovoltaicos en provincias como Palencia y Valladolid, además de nuevos desarrollos que combinan generación eólica y solar.
En el sur, avanzamos con proyectos fotovoltaicos en Andalucía, especialmente en Cádiz, donde también se ubica el ciclo combinado de Bahía de Algeciras, mientras que en Extremadura hemos desarrollado nuestra mayor planta solar hasta la fecha en la provincia de Badajoz. A esto se suma nuestra presencia en la Comunidad Valenciana, con proyectos solares en desarrollo en Alicante.
También seguimos trabajando en la optimización de activos hidroeléctricos en la zona norte, mejorando su capacidad para aportar flexibilidad al sistema.
A este desarrollo se suma la posible incorporación de sistemas de baterías (BESS), que permiten almacenar la energía generada y utilizarla cuando es necesario, por ejemplo, en momentos de mayor demanda o menor producción. De este modo, facilitan la integración de generación renovable y aportan mayor estabilidad y flexibilidad al sistema eléctrico.
España, por sus recursos naturales, su infraestructura y su capacidad tecnológica, cuenta con condiciones especialmente favorables para liderar este proceso y aprovechar las oportunidades de un sistema energético en transformación.
Nuestra actividad también se extiende fuera de España.
En Estados Unidos, contamos con una cartera relevante de proyectos solares en Texas y Nuevo México, donde desarrollamos activos a gran escala, algunos de ellos integrados con sistemas de almacenamiento. Este mercado se ha convertido en uno de los principales vectores de crecimiento, con una capacidad en operación y desarrollo en constante expansión que alcanza actualmente más de 2.000 MW y aspira a superar los 3 GW en 2027.
En Latinoamérica, participamos en proyectos eólicos en el norte de Chile, sumando una cartera que supera los 1.200 MW en operación o desarrollo avanzado.
También contamos con actividad en otros países de Europa, con el desarrollo de proyectos renovables en Italia que combinan generación solar y eólica. Este crecimiento se apoya en una gestión activa del portafolio y en un modelo de crecimiento rentable. Incorporamos socios en determinados proyectos y utilizamos fórmulas como la rotación de activos o la financiación de proyecto, lo que nos permite cristalizar valor, optimizar la inversión y limitar la exposición financiera.
Nuestros objetivos en la generación baja en carbono
De este modo, avanzamos hacia un modelo en el que el negocio puede sostener su propio crecimiento de forma progresiva.
De cara a los próximos años, hemos definido una serie de objetivos claros en esta misma línea. En el ámbito de generación baja en carbono, la meta es alcanzar hasta 9.000 MW en operación en 2028, manteniendo una disciplina en la inversión y una gestión eficiente del capital.
En conjunto, este desarrollo refleja cómo la generación renovable se está consolidando como un eje clave dentro de nuestro modelo multienergía, no solo por su contribución a la reducción de emisiones, sino también por su papel en el desarrollo industrial y económico.
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