Coches GLP
Los vehículos con etiqueta ECO y alta autonomía en crecimiento en España
El mercado del automóvil en España vive un cambio de tendencia. Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), la venta de coches GLP aumentó un 76,4% en 2025, llegando a las 59.783 unidades, siendo un coche con tecnología GLP el modelo más vendido en España en el último año . Actualmente, ya circulan en España unos 250.000 vehículos propulsados por GLP, una cifra que evidencia que esta tecnología ha dejado de ser una opción de nicho. Son cada vez un mayor número de fabricantes que tienen entre sus modelos vehículos propulsados a GLP.
Madrid lidera las matriculaciones, con un 30% del total nacional, seguida por la Comunidad Valenciana y Andalucía, que están renovando el parque móvil con una inversión razonable para la adquisición de un vehículo nuevo por parte de los consumidores.
El mercado de vehículos GLP en España cuenta ya con 250.000 unidades en circulación, impulsado por su gran crecimiento en los últimos años.
Un crecimiento que posiciona al gas licuado como una alternativa real para avanzar en el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones en carretera, junto a otras opciones como los combustibles renovables o la movilidad eléctrica. Porque la transición energética en la movilidad no depende de una sola tecnología, sino de un ecosistema de soluciones complementarias.
Más de 300 millones de vehículos circulan en Europa. Renovar completamente ese parque llevará décadas, por lo que tecnologías como el GLP pueden desempeñar un papel relevante en la reducción de emisiones durante la transición.
¿Qué es un coche GLP y cuál es su funcionamiento?
Un coche a GLP está equipado con un sistema de doble combustible que permite utilizar, indistintamente, gasolina y GLP –una mezcla de propano y butano – que se almacena en estado líquido a baja presión en un depósito de acero de alta resistencia que suele ir ubicado en el hueco de la rueda de repuesto. Gracias a este diseño, el maletero conserva su espacio útil, permitiendo un uso familiar o profesional sin comprometer la carga del vehículo.
El sistema cuenta con un conjunto de componentes específicos que regulan el flujo del gas hacia el motor. El coche arranca siempre con gasolina y cambia a GLP de manera automática cuando el motor alcanza la temperatura adecuada para que la combustión sea eficiente. Una unidad de control electrónica coordina todo el proceso para que el conductor no note ningún cambio en la potencia ni en la suavidad de la marcha.
El mantenimiento de estos vehículos no difiere significativamente de uno convencional, simplemente requiere de revisiones periódicas de los filtros de gas. Esto asegura una vida útil prolongada y un rendimiento óptimo a lo largo del tiempo.
Comparativa GLP frente a otras propuestas de movilidad
No hay una única tecnología en el ámbito de la movilidad. Existen varias propuestas, cada una con su propia propuesta de valor, sin perder de vista la necesidad de reducir la huella de carbono en carretera.
Ventajas del uso de coches GLP en movilidad
Las características técnicas de este sistema se traducen en beneficios directos para el usuario y el entorno:
Los coches GLP cuentan con la etiqueta ECO de la DGT, lo que facilita su circulación en Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
Transformación de vehículos a Autogas
El Autogas es la denominación comercial que recibe el GLP cuando se utiliza como carburante en automoción. Se obtiene, aproximadamente, en un 60% durante la extracción de gas natural y en un 40% en procesos de refinado. Nuestra red de suministro en España ya cuenta con 445 estaciones.
Los vehículos pueden adaptarse a Autogas mediante una conversión técnica realizada en talleres especializados que instalan un kit homologado.
Esta intervención tiene un coste de entre 1.500 y 2.500 euros, lo que supone un ahorro frente a la adquisición de un vehículo nuevo, dando pasos hacia una reducción de emisiones y accediendo a la mencionada etiqueta ECO.
En España existen servicios especializados de adaptación de coche a GLP. Repsol, está impulsando redes de suministro y servicios de adaptación para facilitar esta transición.
Para obtener la etiqueta ECO de la DGT, los vehículos de gasolina deben cumplir con la normativa de emisiones EURO 4 o posterior y los vehículos diésel deben cumplir con la normativa EURO 6. Existen conversiones técnicas posibles en vehículos con normativas anteriores a las citadas, aunque, en esos casos, no se accede al distintivo medioambiental ECO.
Una movilidad con menos emisiones y con todas las energías
La evolución del mercado de los coches de GLP certifica que no hay una única solución para cumplir el objetivo de reducir emisiones en el ámbito de la movilidad. Una visión desde la neutralidad tecnológica para favorecer que cada usuario elija la opción que mejor se adapta a sus necesidades en función de los kilómetros que recorra, sus preferencias de inversión o la zona geográfica en la que se encuentre.
Desde esta perspectiva de ubicar al cliente y a cualquiera de sus necesidades en el centro, contamos con un 60% estaciones con soluciones multienergía. Una red de puntos de recarga eléctrica que ya supera los 7.000 entre propios y accesibles mediante acuerdo de colaboración. Y más de 1.500 estaciones de servicio que suministran combustibles de origen 100% renovable.
En esta línea, seguimos avanzando para ofrecer una red de estaciones que dé servicio a cualquier modalidad de vehículo, facilitando las energías que la sociedad necesita para su día a día, trabajando al mismo tiempo en una movilidad con menor huella de carbono.
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