Mix eléctrico en España

Un sistema eléctrico diversificado como base de la transición energética

Basta pulsar el interruptor para que haya luz a cualquier hora. Una continuidad que no depende de una única fuente de generación, sino de una combinación de tecnologías que cambia continuamente. Esa combinación es el mix eléctrico: la proporción en la que cada tecnología (eólica, solar, hidráulica, nuclear o ciclo combinado) contribuye a la electricidad que llega a los hogares y a las empresas. Pero ¿por qué hacen falta varias fuentes funcionando a la vez y por qué ese reparto no deja de moverse?

Qué es el mix eléctrico: definición y conceptos clave

El mix eléctrico es la combinación de tecnologías de generación que un país utiliza para producir la electricidad que consume. Cada fuente —eólica, solar fotovoltaica, hidráulica, nuclear, ciclo combinado— aporta una proporción diferente, y esa proporción cambia continuamente en función de la meteorología, la demanda y la disponibilidad de cada tecnología. En términos técnicos también se habla de mix de generación eléctrica o mix de producción eléctrica: son sinónimos que describen lo mismo. 

Mix eléctrico, mix energético y generación: Tres conceptos que conviene no confundir

Antes de avanzar es necesario distinguir tres términos que a menudo se mezclan entre sí. 

  • El mix energético total es la combinación de todas las fuentes que un territorio utiliza para cubrir su demanda de energía, no solo la eléctrica. Incluye todos los sectores económicos: primario (agricultura, ganadería, minería…), secundario (industria, construcción…), terciario (servicios, transporte, residencial…).  
  • El mix eléctrico se refiere únicamente a las fuentes que se emplean para producir electricidad. Es el concepto sobre el que trata este artículo. 
  • La generación eléctrica es el proceso, y la cantidad resultante, de electricidad que efectivamente se produce a partir de esas fuentes en un periodo determinado. 

De este modo, por ejemplo, calentar agua con gas natural en una caldera doméstica forma parte del mix energético total, pero no del mix eléctrico, porque en ese proceso no se genera electricidad en ningún momento. 

De qué se compone el mix eléctrico en España en 2026

En 2025, España generó 272.201 GWh de electricidad, la cifra más alta registrada hasta ahora, según los datos de Red Eléctrica. De ese total, 150.988 GWh procedieron de fuentes renovables, también un máximo histórico. La eólica encabezó el reparto por tercer año consecutivo, con el 21,6% de la producción. Le siguieron la nuclear (19%), la solar fotovoltaica (18,4%) y el ciclo combinado, es decir, las centrales que generan electricidad quemando gas natural (16,8%), y la hidráulica (12,4%). En conjunto, las energías renovables aportaron el 55,5% de toda la electricidad generada en España, una cifra que asciende al 56,6% si se suma la producción estimada de las instalaciones de autoconsumo derivadas de los paneles solares.

En 2025, las energías renovables aportaron el 55,5% de la electricidad generada en España, y la eólica encabezó el mix por tercer año consecutivo

Los primeros meses de 2026 confirman esta tendencia. Según los datos de Red Eléctrica, en abril las tecnologías renovables cubrieron el 59,8% del total, con la solar fotovoltaica como principal protagonista tras crecer un 24,2% respecto al mismo mes de 2025. En el conjunto del mes, la fotovoltaica representó el 25% de la producción nacional, por delante de la nuclear (19,1%) y la eólica (18%). 

Si se añade la estimación de autoconsumo, el peso de las renovables en abril se sitúa en el 61,3%, lo que situó en el 78,9% la proporción de la electricidad producida ese mes a partir de tecnologías que no generan emisiones directas de gases de efecto invernadero durante la fase de generación eléctrica. 

Qué aporta cada fuente al mix de generación eléctrica

  • Eólica. Aporta el mayor volumen de generación renovable del sistema, con producción distribuida a lo largo de todo el año y en prácticamente todas las horas del día. 
  • Solar. Aporta crecimiento sostenido año tras año y producción concentrada en las horas centrales del día, cuando la radiación solar es mayor. La mayor parte del crecimiento corresponde a solar fotovoltaica, pero también puede ser solar termoeléctrica. 
  • Hidráulica. Puede ser de tres tipos: centrales de agua fluyente, de embalse o de bombeo. Los dos últimos tipos aportan flexibilidad, ya que se puede modular según lo que necesite el sistema en cada momento, subiendo o bajando la producción en cuestión de minutos. 
  • Térmica. Principalmente incluye centrales de ciclo combinado, que garantizan capacidad de respuesta rápida cuando el sistema lo requiere, especialmente en momentos de menor generación renovable. También incluye cogeneración, que emplea gas o biomasa para producir electricidad y calor con gran eficiencia. 
  • Nuclear. Generación continua y estable, con un perfil de producción constante a lo largo del año que aporta una base firme al sistema.

Estas tecnologías pueden clasificarse de distintas formas. Algunas son gestionables, como la hidráulica de embalse, el ciclo combinado o la nuclear, porque pueden aportar producción de forma más previsible o modulable; otras, como la eólica y la solar, son no gestionables o variables, ya que dependen del viento y del sol. También se distingue entre tecnologías síncronas, que aportan inercia física al sistema, y por tanto estabilidad natural a la red, —como las centrales térmicas, nucleares o hidráulicas convencionales—, y tecnologías conectadas mediante electrónica de potencia, como la solar fotovoltaica o parte de la eólica. Desde el punto de vista ambiental, unas son renovables y otras no; algunas no emiten CO2 directamente durante la generación, como la eólica, la solar, la hidráulica y la nuclear; y, además, pueden diferenciarse entre fuentes autóctonas, disponibles en el propio territorio, y fuentes que dependen de combustibles importados. 

Por qué el mix eléctrico cambia a lo largo del día

El mix eléctrico no es una fotografía fija. Varía continuamente porque la demanda cambia —no se consume lo mismo de madrugada que a media tarde— y porque la disponibilidad de cada tecnología tampoco es constante: el sol, el viento, el nivel de los embalses o las paradas de mantenimiento modifican la electricidad que puede producirse en cada momento. En el mercado mayorista, generadores y compradores presentan ofertas para cada cuarto de hora del día siguiente; esas ofertas se ordenan de menor a mayor precio y se cruzan con la demanda prevista. La última tecnología necesaria para cubrir toda la demanda marca el precio de cada cuarto de hora, en un sistema conocido como marginalista. 

En ese contexto, cuando la oferta supera a la demanda —por ejemplo, porque coinciden una elevada producción renovable y una generación nuclear que opera de forma continua y con menor flexibilidad por razones técnicas y económicas—, se produce un doble efecto. Por un lado, al entrar tecnologías con bajo coste variable, el precio mayorista tiende a bajar e incluso puede acercarse a cero o ser negativo en determinadas horas. Por otro, si no hay demanda suficiente, red disponible o almacenamiento económicamente viable para absorber ese excedente, parte de la energía no puede aprovecharse: aparece el curtailment o vertido. En otras ocasiones puede suceder lo contrario, es decir, escasez de generación para satisfacer la demanda, lo que obliga al operador de la red a desconectar consumidores, por ejemplo industrias, para evitar un colapso total de la red. 

Respecto a los vertidos, hasta que existan baterías y otras soluciones de flexibilidad suficientes y competitivas, estos episodios reflejan tanto un menor valor económico de la electricidad en esas horas como energía disponible que acaba desaprovechándose. 

Por qué importa diversificar el mix eléctrico

Un mix eléctrico compuesto por varias tecnologías cumple funciones importantes para el conjunto del sistema, más allá de simplemente sumar la potencia de cada una. 

  • Garantizar el suministro en todo momento. El sol y el viento no siempre coinciden con la demanda, así que hacen falta otras fuentes capaces de cubrir esos huecos, ya sea generando electricidad bajo demanda o almacenando la que sobra para usarla después. 
  • Aportar estabilidad al conjunto del sistema. La combinación de distintas tecnologías puede contribuir a reforzar la resiliencia del sistema eléctrico ante incidencias operativas o variaciones en el suministro de determinadas fuentes de energía 
  • Reducir la exposición a determinados riesgos de precio. Un sistema diversificado depende menos de una sola materia prima, aunque conviene matizarlo, porque un mix variado no garantiza por sí mismo precios estables. El coste de la electricidad depende también del precio internacional del gas, del precio del derecho de emisión de CO2, de la demanda, de las interconexiones con otros países y del propio diseño del mercado mayorista, donde se compra y se vende la energía.

 

La combinación de distintas tecnologías puede contribuir a reforzar la resiliencia del sistema eléctrico ante incidencias operativas o variaciones en el suministro de determinadas fuentes de energía.

El mix eléctrico en Europa: no existe una receta válida para todos los países

No hay una combinación ideal y universal. Cada país construye su propio mix en función de sus recursos naturales, su geografía, sus infraestructuras existentes y sus decisiones políticas a lo largo de las últimas décadas. 

Los contrastes en Europa son notables. Según datos de la Comisión Europea referidos a 2024, en Malta el 85% de la electricidad procedía de fuentes fósiles, mientras que en Francia la nuclear representaba cerca del 67% del mix. Dinamarca generó el 58% de su electricidad con energía eólica y Austria alcanzó una cuota similar, del 58%, con hidráulica. Hungría y Luxemburgo lideraron en solar, con un 24% cada uno. 

España, con su elevada radiación solar, su recurso eólico y su base hidroeléctrica, ha desarrollado un mix eléctrico muy diversificado y con una elevada participación de fuentes renovables en comparación con otros países europeos: en generación de origen eólico y solar combinado, el país se situa en 2025 como segundo de Europa, solo por detrás de Alemania.

El reto de encajar sol y viento en el mix eléctrico 

El sistema eléctrico funciona sobre un principio físico que no admite excepciones: la electricidad que se produce tiene que consumirse en el mismo instante o almacenarse. No hay otra opción. Cualquier desequilibrio entre generación y demanda afecta a la frecuencia y a la estabilidad de toda la red. 

La electricidad que se produce tiene que consumirse en el mismo instante o almacenarse. No hay otra opción

La variabilidad de la solar y la eólica obliga a equilibrar el sistema en tiempo real, minuto a minuto. El 28 de abril de 2025, a las 12:33:30, se produjo un apagón generalizado en el sistema eléctrico de la península ibérica, lo que en el sector se conoce como un “cero de tensión”, un fallo generalizado con caída total del voltaje en la red.

Red Eléctrica coordinó la recuperación del suministro combinando el respaldo de los sistemas eléctricos vecinos con el de centrales capaces de arrancar sin necesidad de electricidad externa y logró restablecer el servicio en la mayoría de las áreas afectadas a lo largo de ese mismo día y de la noche siguiente. El posterior análisis del incidente concluyó que no tuvo una única causa, sino varias circunstancias que se combinaron en un margen de tiempo muy corto. 

El episodio ilustra, en clave constructiva, por qué integrar fuentes variables como la solar y la eólica exige herramientas adicionales de equilibrio: más interconexión con los países vecinos, más flexibilidad en la demanda y más capacidad de almacenamiento distribuida por todo el sistema. 

El almacenamiento de energía como pilar del mix eléctrico en España 

Cuando el sistema genera más electricidad de la que necesita en un momento dado, esa energía puede guardarse para usarse después, en lugar de perderse. Las baterías industriales absorben el excedente solar del día para inyectarlo por la noche, mientras que la gestión de la demanda permite que industrias y hogares ajusten su consumo en tiempo real según las señales del sistema. El almacenamiento de energía es una pieza clave para integrar todas las fuentes renovables en el mix. 

El almacenamiento hidráulico mediante bombeo es, con diferencia, la opción más madura y con mayor peso a gran escala. España cuenta con 3.427 MW de potencia instalada para guardar electricidad, de los que 3.331 MW corresponden a bombeo y solo 96 MW a baterías. Solo en abril de 2026 se incorporaron a la red 1.128 GWh gracias a estas dos tecnologías, lo que permitió aprovechar mejor la generación renovable disponible en cada momento. Infraestructuras como la central de Aguayo, en Cantabria, hoy en pleno proceso de ampliación, ejemplifican el papel que cumple esta tecnología a la hora de dar flexibilidad y estabilidad al conjunto del sistema. 

Encender la luz sin pensarlo es posible gracias a esa diversidad de fuentes, entendida también como un reparto vivo que cambia cada pocos minutos. Esa fiabilidad descansa en un mix diverso y en la capacidad, y la necesidad, de guardar y equilibrar la energía en cada instante. 

A medida que aumenta el peso de tecnologías variables como la solar y la eólica, la transición energética exige que evolucione todo el sistema eléctrico, no solo la generación. Harán falta inversiones en redes más robustas, digitales e interconectadas para unir una oferta cada vez más dispersa —parques eólicos, plantas solares, autoconsumos o instalaciones distribuidas— con los centros de demanda. También será clave gestionar mejor cuándo y cómo se consume la electricidad: desplazar consumos a las horas de mayor producción renovable, usar señales de precio, integrar soluciones de autoconsumo y almacenamiento, y acompañar al cliente en nuevos hábitos energéticos. En ese contexto, el mercado no solo debe valorar la energía producida, sino también la disponibilidad de recursos capaces de aportar firmeza, absorber excedentes o reducir consumo en momentos críticos. De ahí la importancia de mecanismos como los pagos por capacidad, que remuneran estar disponible para garantizar la seguridad de suministro. Bien diseñados, estos instrumentos pueden incentivar inversiones en redes, almacenamiento, gestión de la demanda y tecnologías firmes y flexibles, facilitando una transición ordenada hacia un sistema más renovable, seguro y eficiente. 

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