Corporate Venturing

Conectar startups y grandes retos industriales

Detrás de muchas de las tecnologías que impulsarán la transición energética hay startups desarrollando soluciones en ámbitos como la descarbonización, la economía circular, el hidrógeno renovable o la digitalización industrial. Para identificarlas, evaluarlas y acelerar su desarrollo, Repsol cuenta con equipos especializados de Corporate Venturing que actúan como auténticos “ojeadores de startups”: buscan tecnologías con potencial para resolver retos industriales reales y las acompañan mediante inversión, validación técnica y acceso a infraestructuras industriales. El objetivo no es solo invertir en empresas emergentes, sino ayudar a que innovaciones complejas puedan madurar, escalar y convertirse en soluciones capaces de transformar la energía y la industria.

¿Cómo se descubre una tecnología capaz de transformar la industria energética? ¿Dónde aparece la próxima gran innovación en hidrógeno, captura de CO₂, economía circular o digitalización industrial? En Repsol, esa búsqueda forma parte del trabajo diario de un equipo especializado que rastrea el ecosistema emprendedor global en busca de startups con soluciones diferenciales. Son los “ojeadores de startups” del Corporate Venturing, una actividad que va mucho más allá de la inversión financiera: consiste en identificar tecnologías emergentes, validarlas en entornos reales y acelerar su llegada al mercado.

Cada año nacen miles de startups tecnológicas en todo el mundo. Algunas desaparecen en pocos meses; otras desarrollan soluciones capaces de cambiar industrias enteras. Separar unas de otras, anticipar cuáles pueden convertirse en aliadas estratégicas y acompañarlas en su crecimiento es una de las misiones del Corporate Venturing de grandes compañías como Repsol. No se trata solo de invertir capital, sino de detectar innovación con potencial industrial real y conectarla con los retos de la transición energética.

Cuando pensamos en un ojeador solemos imaginarnos a alguien sentado en la grada de un estadio, observando jugadores desconocidos en busca del próximo gran talento. En el mundo de la innovación también existen ojeadores, aunque sus escenarios son otros: laboratorios, universidades, centros tecnológicos, ferias internacionales y ecosistemas emprendedores.

La carrera por encontrar la próxima gran tecnología energética

La transición energética está impulsando una auténtica revolución tecnológica. Nuevos combustibles renovables, captura de CO₂, hidrógeno renovable, materiales circulares, inteligencia artificial aplicada a la industria o soluciones de almacenamiento energético son algunos de los ámbitos donde están apareciendo innovaciones con potencial transformador.

Muchas de estas tecnologías nacen en compañías jóvenes, altamente especializadas, con equipos científicos de primer nivel y una gran capacidad para desarrollar soluciones disruptivas. Pero para convertirse en alternativas viables necesitan algo más que una buena idea: financiación, experiencia industrial, validación tecnológica y acceso a entornos donde probar su rendimiento en condiciones reales.

Ahí entra en juego el Corporate Venturing.

¿Qué es exactamente el Corporate Venturing?

El Corporate Venturing es una herramienta mediante la cual las grandes empresas invierten en startups estratégicas para acelerar el desarrollo de tecnologías alineadas con sus necesidades de negocio y sus retos de futuro. A diferencia de los fondos de capital riesgo tradicionales, donde el objetivo principal suele ser exclusivamente la rentabilidad financiera, aquí la inversión también permite acceder de manera temprana a innovaciones que pueden tener impacto industrial.

La diferencia clave frente al capital riesgo tradicional está en el motivo de la inversión. Un fondo de capital riesgo busca principalmente retorno financiero: comprar barato, escalar la startup y vender caro en un plazo definido. Un vehículo de Corporate Venturing como el de Repsol persigue un doble objetivo: obtener retorno financiero, sí, pero sobre todo acceder de forma temprana a tecnologías que puedan integrarse en la operación industrial y en la estrategia de descarbonización de la compañía. Por eso las startups reciben, además de capital, acceso a plantas piloto, conocimiento técnico y validación en condiciones reales de operación.

Los ojeadores de startups

Detrás de cada inversión existe un trabajo previo enorme.

En Repsol, la búsqueda de startups está organizada de manera estructurada y especializada. Un equipo específico de Corporate Venturing identifica, analiza y sigue tecnologías alineadas con las prioridades estratégicas de la compañía. A esta labor se suma la aportación de los expertos de Repsol Technology Lab, el centro de innovación y tecnología de la compañía, que ayudan a evaluar el potencial de cada propuesta.

Su trabajo consiste en responder preguntas complejas:

  • ¿Podrá esta tecnología resolver un problema industrial real?
  • ¿Tiene capacidad para escalar?
  • ¿Existe una ventaja tecnológica diferencial?
  • ¿Está alineada con los objetivos de descarbonización?

El trabajo del Corporate Venturing no consiste en encontrar startups prometedoras, sino en identificar tecnologías capaces de resolver retos industriales reales.

La búsqueda no se limita a revisar presentaciones o planes de negocio. Implica analizar tendencias, colaborar con universidades y centros tecnológicos, participar en ecosistemas de innovación y mantener una vigilancia constante sobre las tecnologías que están emergiendo en distintas partes del mundo.

Qué busca Repsol en una startup

No todas las startups encajan dentro de la estrategia. El foco está puesto principalmente en tecnologías vinculadas a la transición energética.

Entre los ámbitos prioritarios destacan:

  • Tecnologías de descarbonización.
  • Economía circular.
  • Hidrógeno renovable y nuevos vectores energéticos.
  • Optimización y eficiencia industrial.
  • Movilidad avanzada.
  • Digitalización industrial e inteligencia artificial aplicada.
  • Captura, uso y valorización de carbono. 

La clave es que no sean solo tecnologías prometedoras sobre el papel, sino soluciones con potencial para convertirse en aplicaciones industriales reales.

Mucho más que financiación

Uno de los principales elementos diferenciales del modelo de Repsol Corporate Venturing es que la compañía no actúa únicamente como inversor, sino como socio industrial. Esto significa que, además de capital, puede aportar conocimiento técnico, capacidades de ensayo, plantas piloto y acceso a entornos donde las startups pueden validar sus desarrollos en condiciones cercanas a la realidad.

Cuando una tecnología sale del laboratorio

Uno de los grandes desafíos de cualquier startup tecnológica es superar el denominado “valle de la muerte”: el difícil paso entre una innovación prometedora y una solución comercial viable. En ese recorrido, las pruebas reales son decisivas, porque permiten comprobar aspectos críticos relacionados con la seguridad, la fiabilidad, el rendimiento o los costes antes de un despliegue comercial.

No buscamos startups, buscamos soluciones

El trabajo de los equipos de Corporate Venturing no consiste simplemente en encontrar empresas prometedoras, sino en identificar tecnologías capaces de resolver retos industriales reales relacionados con la transición energética, que sean escalables, con equipos capaces de afrontar dicho crecimiento. 

Ese enfoque explica por qué el portfolio de Repsol está formado principalmente por compañías que trabajan en ámbitos como la economía circular, los combustibles renovables, el hidrógeno renovable, la captura y utilización de CO₂, la valorización de residuos o la digitalización industrial. Son tecnologías complejas, con un elevado potencial de impacto, que requieren combinar capital, conocimiento experto e infraestructura industrial para avanzar desde la fase de desarrollo hasta su posible escalado.

Algunos ejemplos son: Ingelia, especializada en transformar biomasa húmeda en nuevos productos energéticos mediante procesos de carbonización hidrotermal; Trovant Technology, centrada en soluciones modulares para producir biometano a partir de biogás; o Perseo, que desarrolla tecnologías para convertir residuos orgánicos en bioetanol. Aunque operan en ámbitos diferentes, todas comparten una necesidad común: validar y escalar tecnologías antes de llegar al mercado. Ahí es donde un socio industrial como Repsol puede aportar, conocimiento científico y acceso a entornos reales de operación.

Este modelo se complementa con Net Zero Ventures, el fondo de capital riesgo promovido junto a Suma Capital para impulsar tecnologías capaces de acelerar la transición energética. Repsol participa como inversor ancla con una aportación de 50 millones de euros y el vehículo alcanzó en 2025 un cierre final de 210 millones de euros comprometidos. El fondo está orientado a compañías en fases más avanzadas de desarrollo (scaleup), que necesitan financiación y acompañamiento para dar el salto desde la validación tecnológica hacia el escalado industrial y comercial.

En conjunto, Repsol Corporate Venturing ha invertido en más de 35 compañías desde su creación, con una inversión acumulada cercana a los 150 millones de euros y una cartera actual de 16 startups. Pero el éxito del modelo no se mide únicamente por el número de operaciones realizadas, sino por su capacidad para ayudar a que tecnologías complejas recorran el camino que separa una buena idea de una solución industrial capaz de generar impacto real.

Encontrar hoy las soluciones de mañana

En el deporte, el trabajo de un ojeador parece terminar cuando descubre a un nuevo talento. En Corporate Venturing, en cambio, ese descubrimiento es solo el comienzo. Lo verdaderamente importante es acompañar la tecnología, ayudarla a madurar, validarla en condiciones reales y facilitar que pueda llegar al mercado.

En un contexto de transformación energética acelerada, encontrar, acompañar y escalar las tecnologías adecuadas puede ser tan importante como desarrollarlas internamente. Ahí es donde los nuevos ojeadores de startups están ayudando a escribir el futuro de la energía: conectando el talento emprendedor con los grandes retos industriales y convirtiendo la innovación emergente en soluciones con capacidad de impacto.

Preguntas frecuentes sobre Corporate Venturing

El Corporate Venturing es una herramienta mediante la cual las grandes empresas invierten en startups estratégicas para acelerar el desarrollo de tecnologías alineadas con sus necesidades de negocio y sus retos de futuro. En el caso de Repsol, está orientado principalmente a tecnologías vinculadas a la transición energética y la descarbonización.

En el motivo de la inversión. Un fondo de capital riesgo tradicional busca principalmente retorno financiero: comprar barato, escalar la startup y vender caro en un plazo definido. Un vehículo de Corporate Venturing como el de Repsol persigue un doble objetivo: retorno financiero, sí, pero sobre todo acceso temprano a tecnologías que puedan integrarse en la operación industrial y en la estrategia de la compañía. Las startups reciben, además de capital, acceso a plantas piloto, conocimiento técnico y validación en condiciones reales.

Startups vinculadas a la transición energética, con alto contenido científico y potencial industrial real. Los ámbitos prioritarios son tecnologías de descarbonización, economía circular, hidrógeno renovable, movilidad avanzada, digitalización industrial e inteligencia artificial, y captura, uso y valorización de CO₂.

Repsol Corporate Venturing ha invertido en más de 35 compañías desde su creación, con una inversión acumulada cercana a los 150 millones de euros. La cartera actual está compuesta por 16 startups en distintas fases de desarrollo. Algunas compañías del porfolio son Ingelia, Trovant Technology o Perseo.

Net Zero Ventures es el fondo de capital riesgo promovido por Repsol junto a Suma Capital para impulsar tecnologías capaces de acelerar la transición energética. Repsol participa como inversor ancla con 50 millones de euros y el vehículo alcanzó en 2025 un cierre final de 210 millones de euros comprometidos Está orientado a compañías en fases más avanzadas de desarrollo (scaleup).

El “valle de la muerte” es el difícil paso entre una innovación prometedora y una solución comercial viable. Es una fase crítica en la vida de cualquier startup tecnológica, donde muchas ideas prometedoras se pierden por falta de recursos, capacidad de ensayo o validación en entornos reales. Superarlo requiere combinar capital, conocimiento experto e infraestructura industrial.[