Estaciones de servicio
Cómo funciona el mercado minorista de las estaciones de servicio en España
Cuando hablamos de estaciones de servicio solemos pensar en un mercado uniforme, pero no lo es. Detrás de una red que a simple vista parece homogénea conviven modelos empresariales distintos, relaciones contractuales diferentes, obligaciones regulatorias específicas y varios mecanismos públicos de supervisión.
A continuación, repasamos cómo está estructurado el sector de las estaciones de servicio en España.
Según datos de AICE (Asociación de la Industria del Combustible en España) y de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia), en España contamos con más de 12.600 estaciones de servicio. Contrariamente a lo que pueda parecer, la mayoría de ellas (el 52%) son independientes, es decir, operan sin bandera de tercero y sin contrato de exclusividad con una compañía energética. Además, un 74% de la red de estaciones independientes lo forman estaciones de servicio únicas que no tienen presencia en otros lugares.
Ese mapa explica por qué hablar del ‘mercado de las gasolineras’ en singular puede llevar a simplificaciones imprecisas. Se trata de un sector atomizado en el que operan las marcas tradicionales junto con redes independientes, estaciones vinculadas a hipermercados, cooperativas y otros actores que presentan estructuras de costes y logística propias, así como servicios diferenciales y un posicionamiento comercial específico.
Un mercado heterogéneo
Lo primero que debemos tener en cuenta es que no todas las estaciones de servicio funcionan igual. Conviene distinguir dos grandes modelos: los que operan bajo la marca de una compañía energética y las que son independientes.
El 48% de las estaciones de servicio en España operan bajo la marca de alguna compañía energética, ya sea como red propia o abanderada. Repsol cuenta con alrededor de 3.500 estaciones de servicio, menos del 30% del total nacional, siendo la mayoría de ellas abanderadas.
La red propia se compone de estaciones de servicio COCO (Company Owned, Company Operated) y DOCO (Dealer Owned, Company Operated). En el primero de los casos, la compañía energética es propietaria y gestiona la estación de servicio; mientras que, en el segundo de los casos, la estación de servicio es propiedad de un tercero y es gestionada por la compañía energética.
En el modelo de gestión abanderado encontramos dos modalidades: CODOs (Company Owned, Dealer Operated), en las que la compañía energética es propietaria de la estación y le alquila la gestión a un tercero bajo la bandera de la compañía; y DODOs (Dealer Owned, Dealer Operated), en las que tanto la propiedad como la gestión de la estación están en manos de terceros, aunque esté abanderada por una compañía energética.
Las estaciones de servicio abanderadas tienen suministro en exclusiva de la compañía energética que las abandera, es decir, no pueden comercializar productos petrolíferos de otras marcas porque centran su propuesta de valor en servicios diferenciales y formulaciones exclusivas propias, un elemento clave en la diferenciación de las gamas premium. En cuanto a identidad corporativa, están obligadas a utilizar la imagen, colores, logos y señalética de la compañía energética en todas las instalaciones (tótems, marquesinas, surtidores).
Desde un punto de vista de política comercial y precios, la gestión de las estaciones de servicio abanderadas difiere si es un CODO o un DODO. En el primer caso, el gestor es un comisionista de la compañía energética respecto a la venta de combustibles y un gestor independiente respecto al resto de los servicios que ofrezca (tienda, lavado, recarga eléctrica, etc.); mientras que, en el segundo, el gestor es un empresario independiente tanto en la venta de combustibles como en el resto de los servicios que ofrece. En cualquiera de los dos casos, el abanderado tiene la capacidad de decidir el precio de venta al público final, si bien en el caso de los CODOs, cualquier descuento que realicen será con cargo a su propia comisión.
Por otro lado, al igual que los DODOs, las estaciones independientes, que operan sin bandera de tercero ni contrato de exclusividad con una compañía energética y que en la actualidad representan cerca del 52% del total de estaciones en España, también operan con autonomía y deciden sus precios finales de venta al público basándose en sus propios márgenes operativos y costes de compra a los operadores mayoristas de quienes se aprovisionan.
Para entender cómo se forman los precios de los combustibles en las estaciones de servicio, puede consultarse este análisis sobre su estructura de fijación de precios ¿Cómo se desglosa y cuántos impuestos tiene el precio de la gasolina?
¿Qué es un operador confiable?
El mercado minorista también se ordena por niveles de trazabilidad, solvencia y control regulatorio. En los últimos meses ha ganado visibilidad la definición de operador confiable.
Se trata de una figura regulatoria vinculada al control del IVA en carburantes y dirigida a combatir el fraude en ese impuesto, que había aumentado de manera alarmante en los últimos años. La Agencia Tributaria ha creado un registro específico de operadores confiables, integrado en el registro de extractores. Para obtener esa condición, la norma exige cuatro requisitos:
Es decir, en un contexto de lucha contra el fraude, la figura busca identificar operadores con trazabilidad, dimensión y capacidad de cumplimiento suficientes dentro de una cadena especialmente sensible desde el punto de vista fiscal para evitar esquemas fraudulentos que, mediante sociedades interpuestas, podrían estar eludiendo el ingreso del IVA (y repercutiéndolo al cliente), según informan diversos medios.
A comienzos de 2026, han recibido la calificación de operador confiable las siguientes compañías: Repsol, Moeve, BP España, Galp España, Kuwait Petroleum España y Disa Península.
Transparencia en estaciones de servicio ante situaciones de volatilidad de precios
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) obliga, desde la publicación de la Orden ITC/2308/2007, a remitir información periódicamente sobre precios de venta y cantidades suministradas.
Esa obligación alcanza a operadores al por mayor, titulares de instalaciones dependientes de un operador y titulares de instalaciones independientes. Además, deben comunicarse horarios de apertura y coordenadas geográficas. Todo ello alimenta un geoportal con información pública, que permite comparar estaciones y consultar precios de carburantes y puntos de recarga.
La normativa prevé consecuencias si esa información no se remite correctamente: el MITECO recuerda en sus “Preguntas Frecuentes” que el incumplimiento de los plazos o del contenido exigido constituye una infracción administrativa grave, sancionable con multas de 60.000 a 600.000 euros. Esta obligación de reporte es una pieza clave de la transparencia del mercado.
A eso se suma el trabajo de la CNMC. El regulador publica boletines periódicos sobre distribución de carburantes en estaciones de servicio, analiza la evolución del censo de instalaciones y mantiene actualizado el listado de operadores al por mayor que han comunicado el inicio de su actividad al MITECO. Es decir, existe una arquitectura pública de seguimiento que permite observar tanto la estructura como parte de la evolución competitiva del sector.
Asimismo, desde la reciente entrada en vigor del Real Decreto-ley 7/2026 , de 20 de marzo, por el que se aprueba el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, y hasta finales de junio, los operadores al por mayor de productos petrolíferos con capacidad de refino en España deberán reportar semanalmente a la CNMC información sobre sus costes de adquisición de productos petrolíferos y los precios de venta de carburante a las estaciones de servicio, tanto aquellas integradas en su red de distribución como a las independientes.
Hay, por tanto, una exhaustiva supervisión de los precios de los productos petrolíferos.
En resumen, para entender el mercado minorista de estaciones de servicio en España hay que observar la foto completa. Su estructura empresarial, sus formas de vinculación, sus exigencias regulatorias y sus mecanismos de transparencia. Y esa mirada más amplia es la que permite interpretar el sector con más contexto y sin caer en generalidades o simplificaciones.