Innovación abierta

Por qué las grandes empresas necesitan trabajar con startups para acelerar la transición energética 

La innovación abierta es un modelo de colaboración que permite a las empresas combinar su capacidad de investigación y desarrollo con el conocimiento, las tecnologías y el talento de startups, universidades y centros tecnológicos. En sectores complejos como el energético, esta forma de innovar ayuda a acelerar el desarrollo de nuevas soluciones, reducir riesgos y llevar más rápidamente las tecnologías al mercado. En el caso de Repsol, la innovación abierta conecta el trabajo de más de 230 científicos y tecnólogos de Repsol Technology Lab, el centro de I+D+i de la compañía, con startups, inversores, universidades y socios industriales para impulsar tecnologías vinculadas a la descarbonización, la economía circular, los combustibles renovables o la digitalización industrial.

Durante décadas, la innovación se entendía como una actividad que sucedía principalmente dentro de las empresas. Los equipos de investigación desarrollaban nuevas tecnologías, las validaban y, finalmente, las llevaban a la industria o al mercado. Ese modelo sigue siendo importante, pero hoy ya no es suficiente. 

La transición energética, la digitalización de la industria, la economía circular o la inteligencia artificial están transformando sectores enteros a una velocidad sin precedentes. Los desafíos son tan complejos y las tecnologías evolucionan tan rápido que ninguna organización, por grande que sea, puede afrontarlos sola. 

Por eso ha ganado protagonismo un modelo diferente: la innovación abierta. Un enfoque basado en la colaboración entre empresas, startups, universidades, centros tecnológicos e inversores para acelerar el desarrollo de soluciones capaces de responder a los grandes retos de nuestro tiempo. 

En sectores como el energético, donde una nueva tecnología puede requerir años de desarrollo y cientos de millones de euros para llegar a escala industrial, esta forma de innovar se ha convertido en una ventaja competitiva. Y también en una necesidad. 

¿Qué es la innovación abierta?

La innovación abierta es un modelo que combina las capacidades internas de investigación y desarrollo de una organización con el conocimiento, las tecnologías y las ideas procedentes del exterior. 

En lugar de innovar únicamente con recursos propios, las empresas colaboran con startups, universidades, centros de investigación, emprendedores y otros actores del ecosistema innovador para identificar oportunidades, validar nuevas soluciones y acelerar su llegada al mercado.  

La diferencia respecto a los modelos tradicionales es sencilla: ya no se trata de desarrollar todo dentro de una misma organización, sino de conectar capacidades complementarias. 

Las grandes empresas aportan conocimiento industrial, infraestructuras, experiencia operativa y acceso al mercado. Las startups contribuyen con agilidad, especialización tecnológica, flexibilidad y nuevas formas de resolver problemas. Cuando ambas capacidades se combinan, la innovación puede avanzar más rápido y con menos incertidumbre.

Características de la innovación abierta

La innovación abierta se caracteriza por una serie de elementos clave que la diferencian de los modelos tradicionales de innovación cerrada. 

  • Colaboración externa: se basa en la colaboración con agentes externos a la empresa, como startups, universidades, otras compañías y clientes para desarrollar nuevas ideas y tecnologías.  
  • Intercambio de conocimientos: fomenta la transferencia de conocimientos y tecnologías tanto hacia dentro como hacia fuera de la organización.  
  • Modelos de negocio flexibles: permite a las empresas responder mejor a los cambios del entorno y a las nuevas necesidades del mercado. 
  • Diversificación de fuentes: utiliza una variedad de fuentes para la innovación, incluyendo a nuevos actores en el proceso de I+D+i. 
  • Uso de herramientas digitales: se beneficia del uso de herramientas digitales para facilitar la colaboración y el intercambio de información.

Por qué la innovación abierta es clave para la transición energética

La transición energética es uno de los mayores retos tecnológicos e industriales de nuestra época. Alcanzar una economía con menores emisiones requiere desarrollar nuevas soluciones en ámbitos tan diversos como los combustibles renovables, el hidrógeno renovable, la captura y utilización de CO2, la electrificación, los materiales circulares o la digitalización de procesos industriales.  

Muchas de estas tecnologías todavía están evolucionando. Algunas se encuentran en fases tempranas de desarrollo. Otras ya han demostrado su potencial, pero necesitan validarse y escalarse para convertirse en soluciones comerciales. 

En este contexto, la innovación abierta aporta cuatro ventajas fundamentales.

1. Permite acceder antes a tecnologías emergentes 

Las startups suelen ser uno de los principales motores de innovación tecnológica. Muchas nacen precisamente para desarrollar soluciones muy especializadas que responden a problemas concretos. 

Trabajar con ellas permite a las grandes compañías identificar tecnologías prometedoras en fases tempranas y comprender mejor su potencial antes de que lleguen al mercado de forma masiva.  

2. Reduce tiempos de desarrollo 

En sectores industriales complejos, el tiempo es un factor crítico. Colaborar con actores externos permite incorporar conocimiento ya existente y evitar empezar cada proyecto desde cero. 

La innovación abierta favorece que tecnologías desarrolladas por terceros puedan acelerarse mediante pruebas, validaciones y experiencias reales, reduciendo los plazos de desarrollo y la incertidumbre tecnológica.  

3. Disminuye riesgos 

Validar una tecnología en un laboratorio es importante. Comprobar que funciona en condiciones reales es imprescindible. 

La colaboración entre startups y empresas industriales permite evaluar el comportamiento de nuevas tecnologías antes de acometer inversiones a gran escala, facilitando una toma de decisiones más informada.  

4. Facilita el escalado 

Uno de los mayores desafíos para muchas startups es superar el denominado "valle de la muerte": el complicado paso entre una innovación prometedora y una solución comercial capaz de desplegarse a gran escala. 

Las grandes compañías pueden desempeñar un papel decisivo en esa transición aportando infraestructuras, capacidades de ensayo, conocimiento regulatorio y acceso a clientes. 

Repsol Technology Lab: el centro neurálgico de la innovación

En Repsol, la innovación abierta forma parte de una estrategia más amplia orientada a acelerar el desarrollo de soluciones para la transición energética. 

La compañía combina sus capacidades internas de investigación con una extensa red de colaboración integrada por startups, universidades, centros tecnológicos y otras empresas. Este modelo busca convertir los grandes retos de la industria energética en soluciones reales y escalables.  

El centro neurálgico de este ecosistema es Repsol Technology Lab, el centro de investigación e innovación de la compañía, ubicado en Móstoles (Madrid). 

Con más de 50.000 metros cuadrados dedicados a investigación, 20 laboratorios especializados y 35 plantas piloto, Tech Lab actúa como un entorno donde la ciencia, la tecnología y la industria convergen para acelerar el desarrollo de nuevas soluciones. En él trabajan cerca de 230 científicos y tecnólogos especializados en ámbitos como combustibles renovables, gestión de carbono, economía circular, inteligencia artificial, matemáticas avanzadas o biotecnología.  

Pero quizás uno de sus aspectos más diferenciales es que funciona también como punto de encuentro entre la I+D interna y el ecosistema externo de innovación.

Del laboratorio al mercado: cómo se articula la innovación abierta en Repsol

La innovación abierta no consiste únicamente en identificar startups interesantes. El verdadero reto es conseguir que las tecnologías lleguen a convertirse en soluciones capaces de generar impacto real. 

La innovación abierta en Repsol no empieza cuando se identifica o invierte en una startup capaz de aportar una solución tecnológica. Empieza mucho antes, cuando científicos, tecnólogos, emprendedores, universidades y socios industriales trabajan juntos para resolver retos tecnológicos complejos.

Este proceso comienza con actividades de vigilancia tecnológica y colaboración con universidades, centros de investigación y emprendedores para detectar tecnologías con potencial para contribuir a la transición energética.  

Posteriormente, esas tecnologías pueden validarse mediante pruebas de concepto y pilotos industriales. Una de las herramientas que articula este proceso es IdeAction, la plataforma de pruebas de concepto de innovación abierta impulsada desde Repsol Technology Lab. 

Desde 2021 se han realizado más de 70 pruebas de concepto a través de esta iniciativa y más de la mitad han tenido continuidad mediante nuevos desarrollos o incorporación a proyectos y unidades de negocio.  

Cuando una tecnología demuestra su potencial, entran en juego otros instrumentos como Repsol Corporate Venturing, el vehículo de inversión corporativa especializado en tecnologías disruptivas alineadas con la estrategia de la compañía. Su objetivo no es únicamente aportar financiación, sino acompañar a las startups en su validación industrial y posterior escalado.  

La relación de Repsol con las startups tiene un gran aporte de valor, ya que combina tres elementos especialmente relevantes para ellas: validación tecnológica real, acceso a un cliente industrial, como es Repsol y capacidad de escalado. 

All4Zero: innovación abierta entre industrias

La colaboración no se limita a la relación entre una empresa y una startup. 

En los últimos años han surgido iniciativas que amplían este concepto y reúnen a compañías de distintos sectores para abordar desafíos comunes. 

Es el caso de All4Zero, el hub de innovación industrial impulsado inicialmente por Repsol junto con ArcelorMittal, Holcim e Iberia, cuyo objetivo es detectar, probar y escalar tecnologías relacionadas con la descarbonización y la economía circular.  

Este modelo permite que startups, universidades y centros tecnológicos puedan acceder a infraestructuras industriales y validar soluciones en condiciones reales de operación, multiplicando así sus posibilidades de desarrollo.  

Un buen ejemplo de cómo está evolucionando la innovación abierta es All4Zero, el hub de innovación tecnológica industrial impulsado por Repsol junto a ArcelorMittal, Holcim e Iberia. Desde su creación, el hub ha crecido hasta superar la veintena de miembros entre asociados, colaboradores y alianzas estratégicas. Más allá de conectar startups, centros tecnológicos e industria, el hub se ha consolidado como una plataforma de experimentación real, con varias pruebas de concepto ya ejecutadas y nuevas iniciativas en marcha y definición para acelerar tecnologías relacionadas con la captura de CO2, el hidrógeno renovable, la valorización de residuos o la gestión del agua. Además, All4Zero ha impulsado una intensa actividad de dinamización del ecosistema de la innovación mediante convocatorias de retos tecnológicos, eventos y encuentros entre asociados colaboradores que facilitan la transferencia tecnológica y el desarrollo conjunto de proyectos. Este modelo permite reducir la distancia entre la innovación y su aplicación industrial, uno de los grandes desafíos de la transición energética.  

En apenas dos años, All4Zero ha evaluado más de 430 propuestas tecnológicas, preseleccionado más de 170 soluciones con potencial industrial y movilizado a más de 140 expertos, 60 técnicos y 15 grandes corporaciones en torno a proyectos de descarbonización y economía circular. 

Otros ejemplos y proyectos de innovación abierta en Repsol

1. Iniciativas propias de Repsol

  • Fondo de Emprendedores de la Fundación Repsol: apoyamos a emprendedores y startups que desarrollan soluciones innovadoras en el ámbito de la energía, que se encuentran en etapas de desarrollo temprano, con el fin de impulsarlas.  
  • Corporate Venturing: nuestro vehículo de inversión corporativo desde el que invertimos en startups con soluciones tecnológicas orientadas a la descarbonización. Estas inversiones ayudan a impulsar tecnologías en fases incipientes, pero con alto potencial para la transición energética.  

2. Participación de Repsol en empresas ajenas

  • Net Zero Ventures: fondo de inversión que hemos creado junto a Suma Capital para impulsar a startups que desarrollan tecnologías maduras orientadas a la descarbonización y la economía circular, con el objetivo de acelerar su aplicación a escala industrial.  
  • Cardumen Capital: fondo de inversión especializado en tecnologías disruptivas, desde el que apoyamos a startups con alto potencial de impacto. 
  • Climate Investment (OGCI): participamos en este fondo de inversión  en startups cuyo objetivo es reducir las emisiones de metano y CO2. Este fondo forma parte de la iniciativa Oil & Gas Climate Initiative y agrupa a 12 compañías del sector para apostar por tecnologías de descarbonización.

3. Colaboraciones estratégicas

  • Participación en incubadoras y aceleradoras: apoyamos el desarrollo de nuevas empresas tecnológicas a través de incubadoras, aceleradoras y venture builders. Algunas colaboraciones destacadas incluyen: la Iniciativa Deep Tech Alliance, una alianza europea que conecta corporaciones, startups Deep Tech e inversores a través de programas sectoriales (Clean Energy, Advanced Manufacturing, Public Utility, etc.); BAT B Accelerator Tower, el ecosistema global de innovación y programa de aceleración impulsado por Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia y Ayuntamiento de Bilbao, orientado a conectar a las corporaciones con startups especializadas, inversores y agentes clave para acelerar su transformación, generar nuevas oportunidades de negocio y potenciar su competitividad; EIC (European Innovation Council), el instrumento de la Comisión Europea que conecta y acelera las startups y scale-ups deep tech más prometedoras de Europa, facilitando su acceso a financiación, corporaciones e inversores; o Eureka, red internacional de innovación colaborativa que conecta empresas, startups y entidades de I+D para el desarrollo de proyectos tecnológicos.  
  • Redes de innovación y eventos: participamos en redes de innovación y eventos para fomentar el intercambio de ideas y la colaboración. 

El futuro de la innovación será colaborativo 

La innovación abierta ha dejado de ser una práctica complementaria para convertirse en una de las principales herramientas con las que empresas, emprendedores y centros de investigación afrontan los grandes retos tecnológicos del siglo XXI. 

La creciente complejidad de la transición energética exige combinar capacidades que rara vez se encuentran dentro de una sola organización: investigación científica, conocimiento industrial, talento emprendedor, digitalización y acceso a mercado. 

Por eso, más que una tendencia, la innovación abierta representa una nueva forma de entender la innovación. Una forma basada en la colaboración, en la que las mejores soluciones nacen de conectar talentos, disciplinas y organizaciones diferentes. 

La experiencia de compañías como Repsol muestra que cuando ciencia, tecnología, startups e industria trabajan de forma coordinada, es posible acelerar la llegada al mercado de soluciones que contribuyan a la descarbonización, la eficiencia y la transformación de sectores enteros. Porque los grandes desafíos del futuro difícilmente podrán resolverse en solitario. Pero sí pueden abordarse cuando el conocimiento se comparte y la innovación se construye en red.  

Preguntas clave sobre innovación abierta

La innovación abierta es un modelo mediante el cual una empresa combina sus capacidades internas de I+D con ideas, tecnologías y conocimiento procedentes del exterior para acelerar la creación de nuevas soluciones. 

Porque las startups aportan agilidad, especialización tecnológica y capacidad de experimentación, mientras que las grandes compañías ofrecen infraestructuras, experiencia industrial y acceso al mercado. Esta combinación permite acelerar la innovación y reducir riesgos. 

El corporate venturing es una herramienta de innovación mediante la cual las empresas invierten en startups estratégicas para acelerar tecnologías alineadas con sus necesidades de negocio y sus objetivos de transformación. En el caso de Repsol, está orientado principalmente a tecnologías para la descarbonización y la transición energética.

Permite identificar tecnologías emergentes, acelerar su validación, reducir incertidumbres técnicas y facilitar su despliegue industrial para responder más rápidamente a los retos de la transición energética.

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