enfermera enseñando a una mujer anciana a usar un ordenador

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El objetivo de lograr una sociedad libre de emisiones de carbono en 2050 parece especialmente ambicioso en lo referente al ámbito de la movilidad, ya que hay sectores en los que resulta complicado reducir la huella de carbono, como el transporte pesado de mercancías por carretera, el sector de la aviación o el transporte por mar. Sin embargo, los biocombustibles se presentan como una opción muy interesante para contribuir al reto de la descarbonización. 

Los biocombustibles o ecocombustibles son combustibles líquidos que provienen de materias primas renovables y una de sus principales bazas es que tienen nulas o bajas emisiones de CO2 durante su producción y utilización final. Entre ellos, podemos mencionar el biodiésel, el biogás o los bioalcoholes, como el bioetanol.

¿Qué es el bioetanol y cómo se obtiene?

El bioetanol es un tipo de alcohol que se obtiene a partir de diferentes tipos de plantas ricas en celulosa, como la caña de azúcar, la remolacha o algunos cereales como el maíz. Aunque es posible cultivar estas materias primas vegetales con el objetivo de destinarlas directamente a la producción de bioetanol, este combustible también puede obtenerse a partir de restos de silvicultura o residuos agricolas. 

Hoy día, los países líderes en la producción y consumo de etanol son Brasil y Estados Unidos; este último es además el principal exportador de bioetanol del mundo. En Europa, el país que más bioetanol consume y exporta es Francia.

Pese a que pueda parecer un proceso novedoso, en realidad el primer uso del etanol como combustible se remonta a 1826, fecha en que un ingeniero estadounidense ideó el primer motor de combustión por etanol. Hoy día, el bioetanol tiene los mismos usos que los combustibles utilizados para generar otras clases de energía, como la calorífica, la motriz (transporte) o la eléctrica. 

Para generar electricidad, se utiliza una caldera de bioetanol en la que se quema el combustible y el vapor de agua generado hace girar una turbina que permite producir esta energía. Por lo que respecta al transporte, se emplea de forma similar a la gasolina o al diésel, mezclándose en determinado porcentaje con los combustibles fósiles tradicionales para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, o bien utilizándose en exclusiva en motores preparados (como los de los vehículos de combustible flexible). También resulta muy útil para calentar estancias, como sucede con las chimeneas y estufas de bioetanol.

Según la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), el bioetanol se divide en tres tipos, en función de la materia prima que se utilice para su producción.

  • Bioetanol de primera generación: Es el que se deriva de plantas cultivadas expresamente para su producción. 
  • Bioetanol avanzado: Procede de residuos agrícolas o urbanos, especialmente de la descomposición de biomasa procedente de madera. A su vez, el bioetanol avanzado puede obtenerse de especies vegetales no destinadas a la alimentacion, como las algas. Aún se encuentra en fase de investigación y desarrollo, por lo que no se comercializa en la actualidad.

Chimeneas y estufas de bioetanol

Las chimeneas y estufas de bioetanol son una alternativa a tener en cuenta para calentar determinadas estancias no solo en el hogar, sino también en negocios, como es el caso de los establecimientos de hostelería. Por ejemplo, pueden emplearse para calentar terrazas en invierno, pues su poder calorífico es notable. Funcionan con un pequeño depósito de biocombustible que se libera y quema al encenderse la llama.

hombre mayor con problemas para usar su ordenador

Ventajas de las chimeneas y estufas de bioetanol

  • Resultan muy decorativas y elegantes. 
  • A diferencia de otros equipos de calefacción de llama, las estufas y chimeneas de bioetanol no generan humo ni cenizas.
  • El mantenimiento que requieren es mínimo. 
  • Se instalan muy fácilmente al no requerir de tiro ni extractor. Por tanto, resultan muy prácticas para calentar espacios concretos en poco tiempo. 

Repsol y el bioetanol

En su apuesta por la economía circular como uno de los pilares para transformar sus centros industriales en grandes hubs multienergéticos, Repsol e IMECAL —empresa metalúrgica valenciana— han creado la empresa PERSEO Biotechnology, en la que Repsol tiene una participación del 25%.

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Esta empresa deriva del departamento de innovación de IMECAL y aúna todo lo relacionado con una novedosa tecnología patentada, denominada Perseo Bioethanol®, que permite transformar de forma rentable los residuos sólidos urbanos orgánicos en bioetanol. Esta tecnología consiste en la hidrólisis y fermentación de la materia prima en un solo paso, lo que brinda un gran rendimiento frente a otras opciones. 

PERSEO Biotechnology cuenta con una planta de escala precomercial en L’Alcúdia (Valencia) y puede procesar hasta 25 toneladas diarias de residuos orgánicos. Su alianza con Repsol —a través de nuestro fondo de inversión de capital riesgo Repsol Corporate Venturing— permitirá a la nueva empresa perfeccionar la tecnología en menos tiempo para alcanzar la fase comercial y aprovechar la experiencia de Repsol en este campo. Ambas empresas colaboramos para mejorar la eficiencia de la tecnología Perseo Bioethanol® y maximizar la variedad de residuos que puede procesar.

Para Repsol, este movimiento se alinea con uno de los objetivos ODS de nuestro Plan Estratégico 2021-2025, por el que aspira a utilizar cuatro millones de toneladas anuales de residuos como materia prima en 2030.