un equipo de colaboradores se abrazan en grupo

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El desplazamiento de personas y mercancías dentro de las grandes urbes es uno de los principales retos de las ciudades sostenibles del futuro. Así, tanto la administración como el sector industrial han centrado sus esfuerzos en desarrollar servicios que promuevan la movilidad sostenible y disminuyan los atascos, el tráfico y la contaminación en el centro de las ciudades. WiBLE, el carsharing de Repsol es un magnífico ejemplo de economía colaborativa, que apuesta por la movilidad compartida como solución en la reducción de las emisiones, pero existen muchos más. 

¿Qué entendemos por economía colaborativa?

La economía colaborativa consiste en compartir bienes o servicios a cambio de una compensación pactada de antemano, ya sea económica o de otra índole.

En este sentido, una acción tan sencilla como el trueque también puede ser parte esencial de la economía colaborativa. Por este motivo a menudo pasa a ser denominada como «economía compartida» o «economía de intercambio»Las nuevas tecnologías están sirviendo de impulso a este modelo de desarrollo sostenible; antes solo podíamos recurrir a nuestro ámbito más cercano, pero, gracias a internet, ahora resulta mucho más sencillo conectar con personas de cualquier lugar del planeta.

Según la relación que se establezca entre los participantes de los intercambios, se puede hablar de diferentes tipos:

Beneficios de la economía colaborativa

Este modelo de economía conlleva numerosas ventajas; podemos destacar las siguientes:

  • Ahorro: los productos que encontramos en los negocios de consumo colaborativo pueden prestarnos el mismo servicio, pero a un precio mucho más asequible.
  • Sostenibilidad: el ahorro también se aplica a los recursos, que se aprovechan de un modo más eficiente al reducirse la necesidad de fabricar productos nuevos.
  • Oferta más amplia: las interacciones basadas en la economía colaborativa mejoran la oferta disponible, favorecen la competencia y facilitan el emprendimiento.
  • Confianza: la posibilidad de que sean los propios usuarios quienes valoran los servicios fomenta la confianza, ya que permiten conocer de antemano el grado de fiabilidad de la plataforma, por ejemplo, antes de utilizarla.  

¿Existe relación entre la economía colaborativa y la economía circular?

una rotonda circular

Podría decirse que la economía colaborativa se engloba dentro de la economía circular. Esta última aboga por pasar de una economía lineal —en la que se extraen las materias primas para producir el bien o recurso, que se consume y, posteriormente, se desecha— a una circular, que permite crear valor añadido para que ese bien o servicio se pueda volver a utilizar.  

Hasta ahora, se hablaba de las 3R (reutilizar, reducir y reciclar) como base para disminuir nuestro consumo de recursos. Sin embargo,  su número se llega a amplíar hasta siete, como puedes consultar en nuestra página sobre la economía circular. 

Repsol y la economía colaborativa

coche wible, ejemplo de economía colaborativa

Nuestra apuesta por la economía colaborativa se materializa en iniciativas como WiBLE, el servicio de carsharing corporativo de vehículos eléctricos del que pueden disfrutar los empleados de Campus Repsol y de los centros de Tres Cantos y Móstoles, en Madrid. 

Este servicio de movilidad sostenible, auspiciado por Repsol y Kia, ofrece una flota de 500 vehículos que se pueden alquilar por minutos, horas o días. Con WiBLE, Repsol y Kia tratan de potenciar la movilidad sostenible en una gran urbe como Madrid, primera ciudad de Europa donde se presta este servicio.