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El uso de los biocombustibles se ha visto incrementado con más fuerza en los últimos tiempos, dada su relevancia para la reducción de la huella de carbono en el transporte y la transición energética. Cobran especial interés en aquellos sectores difíciles de descarbonizar, como el transporte de mercancías por carretera y los sectores marítimo y aéreo. Según la Agencia Europea del Medio ambiente, los dos combustibles de origen vegetal más importantes hoy día son el bioetanol y el biodiésel. 

¿Qué es el biodiésel?

El biodiésel es un combustible de origen natural, renovable y limpio. Su uso permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que se produce a partir de materia orgánica (fundamentalmente aceites vegetales o grasas animales). 

En la actualidad, su uso principal es como combustible de automoción en sustitución del gasóleo de origen mineral. El biodiésel puede mezclarse con el gasóleo mineral hasta en un 7 %. También es posible su empleo para calefacción doméstica, en calderas específicas para biodiésel. Se obtiene mediante un proceso químico en el que el aceite reacciona con un alcohol en presencia de un catalizador.

En función de la cantidad de biodiésel incluida en la composición de un combustible, se utiliza una nomenclatura compuesta por la letra B y un número que indica la proporción de biodiésel en la mezcla con diésel derivado del petróleo. Así, pueden encontrarse desde el B2 (que contiene un 2 % de biodiésel) hasta el B100, que sería la forma pura de este biocarburante.

Ventajas del biodiésel

El auge del biodiésel a nivel mundial se explica por el hecho de que es un combustible limpio y asequible. Numerosos estudios indican que sus emisiones de CO2, SO2 o CO —entre otros— son inferiores a las de otros carburantes. De hecho, instituciones como la EPA (Environmental Protection Agency, Agencia de Protección Ambiental) de EE. UU. calculan que la reducción del CO2 oscila entre el 57% y el 86%. Esto lo convierte en una alternativa muy interesante, pero no es su única ventaja:

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  • Es un combustible renovable y respetuoso con el medio ambiente, al proceder de materias primas vegetales. Las especies a partir de las que se genera pueden volver a cultivarse y, en el caso del biodiésel procedente de aceites usados, permite dar una nueva vida a los desechos, potenciando así la economía circular.
  • Puede utilizarse en la mayoría de los motores diésel sin necesidad de que se realicen modificaciones mecánicas importantes.
  • No contiene azufre, por lo que no emite este gas de efecto invernadero durante su combustión.
  • Puede producirse de forma local, sin necesidad de depender de las importaciones.
  • Permite el aprovechamiento del suelo con cultivos destinados a su producción, lo que a su vez reduce la erosión y la deforestación.

Repsol y el biodiésel

En Repsol llevamos más de dos décadas incorporando biocombustibles a nuestros carburantes de automoción. Ahora, con la economía circular como uno de los pilares estratégicos para acelerar la transición energética y alcanzar el objetivo de convertirnos en una empresa con cero emisiones netas en 2050, produciremos biocombustibles avanzados a partir de diversos tipos de residuos (como aceites de cocina usados y restos de la industria agroalimentaria). Así dotamos a estos residuos de una segunda vida y se transforman en productos de alto valor añadido. 

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Primera planta de biocombustibles en Cartagena, España

Nuestro objetivo como Repsol es producir dos millones de toneladas de combustibles de baja huella de carbono en 2030, que evitarán la emisión de más de siete millones de toneladas de CO2 al año. Por eso, ya se hemos iniciado la construcción de la primera planta de biocombustibles avanzados de España, que se ubicará en Cartagena (Murcia), dentro del Complejo Industrial de Cartagena. 

En este proyecto, en Repsol invertiremos 200 millones de euros, con el objetivo de producir 250.000 toneladas de biocombustibles avanzados al año, como biodiésel, bionafta, biojet y biopropano, que se podrán utilizarse incluso en medios de transporte difíciles de descarbonizar (como aviones, barcos o camiones) y posibilitará una reducción de 900.000 toneladas de CO2 al año.

 

En palabras de Antonio Brufau, nuestro presidente de Repsol, «Cartagena se va a consolidar con este proyecto como un centro de abastecimiento de productos fundamentales para el presente y para el futuro, y en un ejemplo del compromiso de Repsol con la movilidad sostenible». 

Las instalaciones entrarán en funcionamiento durante el primer semestre de 2023. Su puesta en marcha forma parte del plan de transformación de Repsol para descarbonizar nuestros procesos y elaborar productos más sostenibles.

La nueva planta, en declaraciones de Antonio Mestre, director de la refinería de Repsol en Cartagena, «es un ejemplo tangible de economía circular que permitirá ofrecer soluciones de movilidad sostenible a todos los sectores de la sociedad, y un paso muy importante en la transformación del complejo industrial como polo multienergético». Además, contribuirá al objetivo marcado por el Fit for 55, que fija el uso de combustibles sostenibles para aviación en el 63 % en el año 2050.