enfermera enseñando a una mujer anciana a usar un ordenador

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¿Qué es la brecha digital?

La brecha digital hace referencia a la división existente entre las personas que tienen acceso a Internet y a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y las que carecen de dicho acceso, o bien lo tienen limitado de algún modo.

Las ventajas de internet y otras tecnologías asociadas a la llamada Cuarta Revolución Industrial son numerosas: nos permiten desde disfrutar de una serie en nuestra tableta u ordenador hasta aprender una nueva habilidad en un curso online o hacer trámites bancarios con solo unos clics de ratón. Sin embargo, no toda la población dispone de acceso a Internet ni posee las mismas competencias digitales, lo que genera un desequilibrio que se traduce en desigualdades para la población.

Aunque el número de personas con conexión a la red no deja de crecer, aún sigue habiendo casi tres mil millones de habitantes en el mundo que no pueden acceder al entorno digital. Pese a que se han producido avances notables en este sentido, especialmente a raíz de la pandemia de COVID-19, el hecho de que una parte de la población mundial carezca de las competencias y herramientas necesarias para utilizar las TIC supone una dificultad añadida para su desarrollo económico y profesional, entre otros aspectos.

Causas y tipos de brecha digital

La brecha digital se origina por la combinación de varias causas. Entre ellas, el coste de los dispositivos y servicios para conectarse a Internet, que dificulta su adquisición a las rentas más bajas; unos conocimientos y competencias insuficientes para manejar con soltura los dispositivos y las tecnologías necesarias, y la dificultad de implantar infraestructuras que faciliten la adopción de las TIC en determinadas zonas. 

Asimismo, pueden distinguirse los siguientes tipos de brecha digital:

hombre mayor con problemas para usar su ordenador

Brecha de uso

Se refiere a la carencia de competencias digitales suficientes para manejar las TIC a nivel personal o profesional. Por ejemplo, las personas con más dificultades a la hora de desenvolverse en la red se ven ante un obstáculo añadido para hacer gestiones cotidianas (entre otras, pedir una cita médica online o acceder a la banca electrónica).

dos hombres sin acceso a internet, un tipo de brecha digital

Brecha de acceso

Está relacionada con la imposibilidad que tienen determinados grupos de población para acceder a las TIC. Los motivos suelen ser las desigualdades socioeconómicas entre individuos y entre distintas regiones geográficas, pues no en todas partes se dispone del dinero público necesario para implantar infraestructuras que faciliten la conexión a Internet ni todas las personas poseen los recursos suficientes para costear los dispositivos y servicios que permitirían dicha conexión.

niño enseñando a su abuelo a usar su movil

Brecha generacional

Según datos de Eurostat, casi la mitad de la población entre 65 y 74 años posee competencias digitales reducidas, algo que la pandemia de COVID-19 ha puesto aún más de manifiesto. Además, esta brecha suele acrecentarse entre las personas con menor poder adquisitivo o residentes en zonas rurales. 

mujer con dolor de cabeza

Brecha digital de género

Provoca que las mujeres tengan menos acceso a las TIC, lo que a su vez repercute en que menos chicas elijan una carrera STEM. Si bien en España la conexión a la Red está equiparada entre ambos sexos, a nivel mundial, el 62 % de los hombres utiliza Internet frente al 57 % de las mujeres. En determinadas áreas geográficas (como África o los Estados Árabes), la brecha de género es aún más pronunciada.

Consecuencias de la brecha digital

La dificultad para acceder a las TIC agrava la desigualdad entre distintos grupos de personas, pues impide que una parte de la población acceda a las posibilidades que ofrecen. Por ejemplo, durante el confinamiento, en el que muchos escolares se vieron obligados a seguir sus clases por Internet, el hecho de no disponer de una conexión estable y de los dispositivos adecuados provocó que algunos estudiantes no pudieran continuar su educación con normalidad. Lo mismo sucedió con el teletrabajo: los adultos que carecían de las herramientas y las competencias adecuadas se vieron limitados para poder desarrollar su labor profesional. Veamos cuáles son las distintas consecuencias que provoca la brecha digital:

  • Incomunicación: el aislamiento social, especialmente a raíz de la pandemia, se ha visto acentuado entre las personas que no disponen de acceso a Internet. Asimismo, las personas que residen en zonas rurales sin cobertura se ven prácticamente incomunicadas.
  • Dificultad en el acceso a la educación: la falta de acceso a las TIC complica los procesos de formación de las personas, tanto niños como adultos. Según un informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) publicado junto con Unicef, el 63 % de los jóvenes entre 15 y 24 años no dispone de conexión en su hogar.
  • Barrera en el acceso al trabajo: quienes la padecen se enfrentan a mayores dificultades a la hora de encontrar un puesto de trabajo, no solo porque las competencias digitales son cada vez más necesarias, sino por el hecho de no poder consultar los portales de empleo online donde se publican estas ofertas.
  • Diferencias sociales: las trabas para conectarse al mundo digital acentúan las diferencias entre distintos grupos poblacionales.
  • Diferencias geográficas: estas también se intensifican entre regiones y países, lo cual afecta directamente a sus posibilidades de crecimiento.
  • Dependencia y vulnerabilidad: la discriminación tecnológica provoca que algunas personas vean reducida su independencia para realizar determinados trámites, lo que supone a su vez una mayor vulnerabilidad (por ejemplo, frente a delitos digitales). 

Estrategias para disminuir la brecha digital en el mundo

Para acabar con la brecha digital, es necesario actuar desde distintos frentes y aplicar medidas desde diferentes sectores. Por ejemplo, la OCDE, a raíz de la crisis del COVID-19, ha emitido una serie de recomendaciones a fin de que los países del G20 contribuyan a reducir la brecha digital frente a otros países menos desarrollados. Otros organismos internacionales, como la ONU o la UNESCO, también están trabajando en este sentido, bien mediante su inclusión como Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), bien mediante iniciativas para implicar más a la población en el mundo digital, respectivamente.

abuela y nieta usando un ordenador

Los Gobiernos nacionales y regionales también han implantado numerosos proyectos de alfabetización digital. El Gobierno de España ha lanzado el Plan Nacional de Competencias Digitales, orientado al desarrollo de «las capacidades y habilidades digitales tanto de los trabajadores como del conjunto de la ciudadanía». En este mismo sentido, el Gobierno andaluz dispone de los centros Guadalinfo, que ofrecen servicios TIC y asesoramiento en materia de alfabetización digital, además de iniciativas específicas.

Por su parte, en el ámbito privado se han presentado importantes proyectos destinados a facilitar el acceso a la tecnología. A este respecto, cabe destacar el Campus Empleo y Tecnología, en el que trece empresas y entidades han colaborado con la Fundación Adecco para formar en el uso de las nuevas tecnologías a doce madres de familias monoparentales sin empleo. Además, el Campus ha contado con actividades en línea para los hijos de las beneficiarias; entre ellas, cursos de robótica y talleres de orientación sobre las posibilidades profesionales que ofrecen las TIC. En el caso de Repsol, su Fundación ha cedido los equipos necesarios para que tanto las madres como sus hijos puedan seguir esta formación a través de Internet. 

Una chica sosteniendo una cadena de átomos

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