residuo cero o "zero waste"

Tiempo de lectura: 4 min

Tras siglos de industrialización y avances tecnológicos, los retos a los que se enfrenta la economía actual exigen un cambio de paradigma, capaz de aunar el progreso con el respeto al medio ambiente. Así nace el nuevo concepto de desarrollo sostenible, basado en un modelo de economía circular a través de una gestión de desechos más responsable, que nos permita avanzar hacia el objetivo de residuo cero.

El residuo cero es un sistema de gestión que resulta ser una de las bases de la economía circular. Este modelo imita a la naturaleza, utilizando los recursos disponibles de la forma más eficiente, alargando la vida útil de los productos y reintegrándolos en el sistema para darles un nuevo uso.

El movimiento Zero Waste representa un modelo alternativo a la sociedad de consumo, capaz de aunar eficiencia y sostenibilidad a través del compromiso común de todos los agentes sociales. Sus principios básicos se explican a través de las conocidas como 'Las cinco Erres' del residuo cero:

  1. Rechazar (Refuse), 
  2. Reducir (Reduce), 
  3. Reutilizar (Reuse), 
  4. Reciclar (Recycle
  5. Compostar (Rot). 

Actualmente, estas premisas se han ampliado añadiendo conceptos como el rediseño de productos, empleando menos materias primas para su producción y generando menos residuos o más fáciles de reciclar.

esquema de la economía circular

Dos conceptos clave del desarrollo sostenible

La economía circular es un modelo transversal que afecta tanto a los consumidores individuales como a las empresas,  agentes productivos, o a entidades e instituciones públicas, claves desde el punto de vista de la comunicación y la concienciación. Esta filosofía apuesta por un patrón de consumo más responsable y un estilo de vida más simple, adquiriendo solo aquellas cosas que realmente necesitamos y primando los objetos que tienen varios usos. Con ello, además, se consigue reducir considerablemente la huella ecológica

Respecto a la gestión de residuos, dentro de una estrategia circular es fundamental el reciclaje, para lo que es necesario contar con un sistema de clasificación y procesamiento adecuado . Gracias a ello, es posible transformar la basura en materias primas para la fabricación de nuevos productos, dándoles una segunda vida.

Consciente de que conservar y cuidar el medio ambiente es apostar por el futuro, en Repsol nos hemos marcado el objetivo de reducir nuestros residuos en tres millones de toneladas anuales, avanzando hacia el residuo cero o zero waste. Para ello, en la compañía hemos integrado los principios de la economía circular en nuestro modelo productivo, abarcando toda la cadena de valor: desde la producción de la energía y materias primas hasta el diseño y la comercialización de nuestros productos y servicios.

Gracias al ecodiseño y al uso de fuentes renovables y materias primas alternativas de origen residual, es posible alargar considerablemente el ciclo de vida de los productos. Por otro lado, la optimización del uso de recursos y procesos productivos nos permite fomentar el reciclaje, una de las grandes prioridades de la economía circular. Además, en Repsol también apoyamos las iniciativas que fomentan nuevos patrones de consumo responsable con el planeta.

un paísaje libre de residuos

Hacia el zero waste

Cuidamos el diseño de nuestros productos para minimizar su impacto ambiental 

Optimizamos los procesos para utilizar la energía y las materias primas de la forma más eficiente 

Alargamos la vida útil de nuestros posibles, reciclando y reutilizando siempre que sea posible.

Revalorizamos internamente los residuos de terceros convirtiéndolos en materias primas, para una fabricación más sostenible

un laboratorio de biocombustibles

Biocombustibles de emisiones cero

En línea con nuestra estrategia circular de residuo cero, en Repsol nos hemos comprometido a convertirnos en una compañía cero emisiones netas en 2050. Junto a los diferentes tipos de energías renovables, los nuevos combustibles renovables también representan una herramienta fundamental para alcanzar este objetivo. Los biocombustibles se consideran combustibles de emisiones cero, ya que las emisiones de dióxido de carbono generadas durante su producción se equilibran con el absorbido por las fuentes de energía renovables usadas en el proceso. Como resultado, sus emisiones netas son nulas.

La incorporación de los combustibles renovables dentro de nuestros carburantes ha permitido a Repsol que reduzcamos la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera en 2,8 millones de toneladas en 2019. Además, este tipo de combustible puede ser utilizado en cualquier vehículo con motores tradicionales, lo que supone una interesante oportunidad para reducir las emisiones de sectores como el transporte pesado, marítimo o aéreo. 

En definitiva, la ciencia y la tecnología ponen al alcance de las empresas y los individuos infinidad de recursos para avanzar hacia una economía circular zero waste o residuo cero, compartiendo responsabilidades dentro de un firme compromiso por el desarrollo sostenible.