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Certificados de Ahorro Energético (CAE)

Cuando ahorrar energía también genera valor económico

Cuando una empresa invierte para consumir menos energía —por ejemplo, renovando equipos, mejorando el aislamiento o haciendo más eficientes sus procesos— no solo reduce su factura. En España, ese ahorro puede convertirse además en un activo económico gracias a los Certificados de Ahorro Energético (CAE).

Qué con los Certificados de Ahorro Energético (CAE)

Los Certificados de Ahorro Energético (CAE) son documentos oficiales que acreditan que una actuación concreta ha logrado un ahorro real de energía final. Pero su utilidad va mucho más allá del ámbito técnico: permiten monetizar ese ahorro, es decir, transformarlo en ingresos que ayudan a recuperar parte de la inversión realizada.

En la práctica, el certificado de ahorro energético permite recuperar parte de la inversión en eficiencia energética en forma de ingresos directos, mejorando la rentabilidad de proyectos que, de otro modo, competirían en desventaja por la inversión.

¿Por qué existen los CAE?

El sistema de Certificados de Ahorro Energético nace en el marco de la política europea de eficiencia energética. Reducir el consumo no es solo una cuestión ambiental: también es una necesidad económica y estratégica. 

España importa alrededor del 70 % de la energía que consume. Cada kilovatio hora que se ahorra es energía que no hay que comprar fuera, lo que reduce la dependencia exterior y protege a empresas y economía frente a la volatilidad de los mercados internacionales. 

Para impulsar este objetivo, el Estado ha creado un mecanismo que premia económicamente a quienes invierten en eficiencia, y ese mecanismo son los CAE. 

¿Quién participa en el sistema de certificados de ahorro energético?

Para que un ahorro energético pueda convertirse en un certificado y, finalmente, en ingresos, intervienen varios actores:

  • Las compañías energéticas (sujetos obligados): tienen la obligación legal de alcanzar cada año un determinado nivel de ahorro energético. Para cumplirlo, pueden pagar al Fondo Nacional de Eficiencia Energética o comprar CAE en el mercado. 
  • Los sujetos delegados: empresas especializadas que ayudan a las energéticas a cumplir sus objetivos, gestionando certificados en su nombre. 
  • El propietario del ahorro: es quien realiza la inversión: una empresa, una industria o incluso un particular que ejecuta una mejora de eficiencia. 
  • El usuario final: quien disfruta del ahorro en su día a día, normalmente el propio propietario (menor consumo, más confort, procesos más eficientes). 
  • El verificador independiente: una entidad técnica acreditada que comprueba que la actuación se ha realizado correctamente y que el ahorro declarado es real.

¿Cómo funciona un Certificado de Ahorro Energético?

La lógica del sistema es sencilla: cada kilovatio hora (kWh) de energía final ahorrada da lugar a un certificado. 

Si una empresa ejecuta una mejora que reduce su consumo energético, ese ahorro se calcula siguiendo metodologías oficiales con alto rigor técnico y se transforma en CAE. Esa empresa se convierte en un propietario del ahorro y ese ahorro lo puede vender a través de un Convenio CAE para que en última instancia un sujeto obligado lo pueda liquidar frente a sus obligaciones legales de ahorro anual impuestas por el Estado.  

De este modo, una inversión en eficiencia no solo reduce costes operativos, sino que genera un ingreso adicional, mejorando la rentabilidad del proyecto.

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¿Qué tipo de actuaciones pueden generar CAE?

No todas las mejoras energéticas son iguales. El sistema distingue dos grandes tipos:

Actuaciones estandarizadas

Son medidas habituales y fácilmente replicables, recogidas en un catálogo oficial. Incluyen, por ejemplo: 

  • Sustitución de iluminación por tecnología LED.
  • Renovación de calderas o equipos térmicos.
  • Mejora de aislamientos.

En estos casos, el ahorro se calcula mediante fórmulas ya definidas, lo que simplifica el proceso.

Actuaciones singulares

Son proyectos más complejos, diseñados a medida para principalmente procesos industriales específicos. 

Requieren estudios técnicos detallados y una justificación personalizada del ahorro conseguido. 

Del proyecto al ingreso: fases y requisitos para obtener el Certificado de Ahorro Energético

Convertir una mejora energética en un CAE se articula en tres fases claras:

1. Identificar la oportunidad 

Antes o posterior a la ejecución de la actuación, se firma un acuerdo (Convenio CAE) con un sujeto obligado o un sujeto delegado. Este paso es clave para asegurar que el ahorro podrá monetizarse después. 

2. Ejecutar y verificar 

Una vez realizada la inversión, se realiza un expediente (Expediente CAE) que permite justificar la ejecución de la actuación y el cálculo del ahorro energético que ha generado y posteriormente un verificador independiente comprueba que la actuación es correcta y que el ahorro existe realmente. 

3. Emitir el certificado y cobrar 

Las administraciones validan la documentación y emiten oficialmente el CAE. Es en este momento cuando se produce la venta del certificado y la empresa recibe el ingreso correspondiente. 

Aspectos clave para entender la rentabilidad generada por los Certificados de Ahorro energético

Desde el punto de vista financiero, hay varios elementos importantes: 

  • El precio del CAE no es fijo depende del mercado y de la demanda de los sujetos obligados. 
  • El ahorro reconocido no se proyecta en el tiempo el sistema no tiene en cuenta la vida útil de la tecnología instalada, sino que únicamente se considera el ahorro generado en un año natural. 
  • Es compatible con ayudas públicas los CAE pueden combinarse con otras subvenciones siempre que éstas no provengan del Fondo Nacional de Eficiencia Energética. 
  • Los CAE no sustituyen al caso de negocio del proyecto, pero pueden marcar la diferencia entre ejecutarlo o no, especialmente en actuaciones con retornos ajustados.

Qué sí y qué no genera CAE

El principio general es simple: los CAE retribuyen la reducción de consumo de energía final frente a una situación de referencia, no la generación de energía ni el cumplimiento normativo. 

Ejemplos que sí generan certificados: 

  • Aislamiento térmico en edificios 
  • Iluminación eficiente 
  • Renovación de motores industriales 
  • Recuperación de calor residual en procesos productivos 


Ejemplos que no generan CAE: 

  • Instalaciones de autoconsumo fotovoltaico (se centran en generar energía, no en reducir consumo) 
  • Actuaciones ejecutadas para cumplimiento de la normativa vigente

Más allá del ahorro: impacto en la competitividad

El valor del sistema CAE va más allá del beneficio individual de una empresa. Incentivar la eficiencia energética contribuye a: 

  • Reducir la dependencia energética del país 
  • Mejorar la productividad industrial 
  • Hacer viables inversiones que, sin este incentivo, se retrasarían 
  • Reforzar el tejido industrial y el empleo técnico 

En un contexto de alta competencia internacional, ser más eficientes es una ventaja estratégica. 

Eficiencia energética como decisión de futuro

Invertir en eficiencia ya no es solo una cuestión de responsabilidad ambiental. Gracias a los Certificados de Ahorro Energético, es también una decisión económica inteligente, que mejora la competitividad, reduce riesgos y convierte el ahorro en valor tangible.

Un sistema de CAE ágil, fiable y bien gestionado puede ser una de las palancas clave para impulsar una industria más moderna, resiliente y preparada para el futuro. Una vez entendido el marco general del sistema CAE, es clave explicar cómo Repsol se organiza para convertir este mecanismo en valor real para sus clientes. 

Cómo se organiza Repsol para los CAE

La Oficina de Certificados de Ahorro Energético (OCAE) de Repsol es la unidad interna que centraliza la gestión y el control del sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) para todo el Grupo, apoyada por la Oficina Técnica (OT) que es donde se agrupa todo el conocimiento técnico en materia de eficiencia energética y ambas actúan como palanca corporativa para cumplir las obligaciones del Fondo Nacional de Eficiencia Energética.  

​Ambas Oficinas nacen en 2023 para coordinar de forma integral la respuesta del Grupo Repsol a estas obligaciones: agrupar la visión regulatoria, la identificación de oportunidades de ahorro, la estructuración de proyectos, la relación con socios y agregadores y la interlocución técnica con los verificadores y la Administración. De este modo, la OCAE, se convierte en el “punto único” que alinea los distintos negocios del grupo (industrial, comercial, generación, movilidad, etc.) con la senda de eficiencia marcada por el PNIEC, Plan Nacional Integrado de Energía y Clima.  

En el contexto de Repsol, la OCAE y la OT se integran dentro de la Dirección de Eficiencia Energética (DEE) de Repsol que se creó en marzo del 2024 y se estructura en tres líneas de actividad complementarias, orientadas a impulsar la competitividad y la descarbonización de nuestros clientes:  

  • Asesoramiento Energético y Ambiental, mediante el cual se analiza el desempeño energético de las organizaciones, identificando oportunidades de mejora y definiendo hojas de ruta que integran eficiencia, sostenibilidad y viabilidad económica.  
  • ESE (Empresa de Servicios Energéticos), que permite materializar las actuaciones identificadas a través de modelos de ejecución orientados a resultados, facilitando la implantación de medidas de ahorro y reducción de emisiones.  
  • OCAE (Oficina de Certificados de Ahorro Energético), desde donde se gestionan y valorizamos los ahorros energéticos obtenidos, contribuyendo a maximizar el retorno económico de las actuaciones realizadas.  

Estas tres estructuras se apoyan, en todo momento, en la Oficina Técnica, que es quien atesora la solvencia técnica basada en la experiencia operativa directa en activos industriales complejos de nuestra organización, así como el desarrollo e implementación, en los últimos años, de planes de Ahorro y Eficiencia Energética en cada uno de nuestros cinco complejos industriales que operamos en España. 

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Que valor aportamos al cliente

En Repsol abordamos la eficiencia energética como un proceso integral que combina análisis técnico, ejecución de actuaciones y valorización del ahorro energético generado. Este enfoque permite que las inversiones en eficiencia no solo se traduzcan en una reducción del consumo, sino también en un retorno económico adicional mediante los Certificados de Ahorro Energético (CAE), influyendo de forma directa en la viabilidad y priorización de los proyectos. 

El punto de partida es el análisis del desempeño energético, a partir del cual se identifican y priorizan las actuaciones con mayor impacto en términos de ahorro y viabilidad técnicoeconómica. Este diagnóstico se concreta en un plan de acción que integra criterios técnicos, operativos y económicos, facilitando al cliente una toma de decisiones informada sobre las inversiones a acometer. 

Las actuaciones identificadas se ejecutan mediante modelos orientados a resultados, apoyados en la experiencia operativa directa de Repsol en activos industriales complejos y en el conocimiento técnico acumulado en entornos industriales y terciarios. De este modo, las medidas de eficiencia se implantan de forma coherente con la realidad operativa del cliente y con una visión de sostenibilidad en el tiempo. 

Un elemento central del servicio es la gestión y valorización del ahorro energético obtenido. Repsol se encarga de estructurar los expedientes necesarios, coordinar los procesos de verificación y tramitar los CAE asociados a cada actuación, asumiendo la complejidad técnica, administrativa y regulatoria del sistema. Esto permite que el ahorro energético reconocido se transforme en un ingreso económico, mejorando la rentabilidad global de las inversiones y reduciendo la incertidumbre asociada al proceso. 

Repsol se encarga de estructurar los expedientes necesarios, coordinar los procesos de verificación y tramitar los CAE asociados a cada actuación, asumiendo la complejidad técnica, administrativa y regulatoria del sistema

Un elemento central del servicio es la gestión y valorización del ahorro energético obtenido. Repsol se encarga de estructurar los expedientes necesarios, coordinar los procesos de verificación y tramitar los CAE asociados a cada actuación, asumiendo la complejidad técnica, administrativa y regulatoria del sistema. Esto permite que el ahorro energético reconocido se transforme en un ingreso económico, mejorando la rentabilidad global de las inversiones y reduciendo la incertidumbre asociada al proceso. 

Todo el proceso se apoya en herramientas digitales que facilitan la gestión de la información energética, el seguimiento de las actuaciones y la trazabilidad de los ahorros generados. Estas plataformas permiten evidenciar de forma ordenada y transparente la información requerida en los procesos de verificación y certificación, aportando certidumbre regulatoria y reduciendo riesgos en la obtención de los CAE. 

Para el cliente, este enfoque se traduce en una gestión simplificada del sistema CAE, menor carga administrativa y una mayor seguridad en la correcta monetización del ahorro energético. En conjunto, el servicio permite integrar la eficiencia energética como una decisión económica y estratégica, en la que la reducción del consumo, la mitigación de riesgos y la valorización del ahorro mediante CAE contribuyen de forma directa a la mejora de la competitividad y a la optimización de los recursos energéticos.