La idea de fondo se entiende con facilidad: aprovechar mejor cada litro de combustible. Detrás de esa frase hay un dato técnico relevante. La eficiencia térmica máxima del motor es del 44,2%, un indicador que mide cuánta energía del combustible se convierte en movimiento útil.
Un coche mediano equipado con este motor y alimentado con gasolina Nexa origen 100% renovable puede emitir 1,77 toneladas menos de CO₂ al año que un vehículo similar con motor y combustible convencionales. La estimación toma como referencia un recorrido medio de 12.500 kilómetros anuales.
El vídeo de presentación ayuda a aterrizar esa innovación. El salto de eficiencia llega por una combinación de mejoras que buscan reducir pérdidas y aprovechar mejor la energía del combustible: un motor que respira con menos resistencia, una combustión más eficaz, una integración más afinada con el sistema híbrido para que cada parte trabaje en su zona más favorable y el uso de lubricantes de baja fricción de Repsol.