un motor de combustión separado por piezas

Energía y sostenibilidad

La segunda vida del motor de combustión: Repsol y Horse dan un salto de eficiencia para bajar consumo y emisiones 

 

 

En un taller de comienzos del siglo XX, el motor de combustión parecía un truco de alquimia industrial. Unas pocas piezas, un chasquido de encendido y, de pronto, el calor se transformaba en movimiento. Nikolaus Otto puso orden en la teoría; Karl Benz la llevó a la calle. A partir de ahí, la historia del automóvil se escribió a base de mejoras constantes. Primero llegó la fiabilidad. Luego, el control fino del encendido y de la mezcla. Más adelante, la obsesión por aprovechar cada gota de energía. 

 

España también dejó huella en esa carrera por la eficiencia: a principios del siglo pasado, Hispano-Suiza impulsó motores muy avanzados para su tiempo, con soluciones orientadas a ganar precisión y rendimiento que bebían de la experiencia en aviación. Décadas después, Eduardo Barreiros volvió a poner el foco en el aprovechamiento del combustible con una respuesta práctica: la transformación de motores de gasolina a diésel, un método que llegó a patentar en 1951 y que conectó mejora técnica con ahorro en el uso diario. 

Hoy, en plena transición energética del transporte, esa lógica vuelve al primer plano con un mensaje sencillo: la innovación todavía puede exprimir más rendimiento de un motor térmico, en especial cuando el combustible también cambia. 

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Ese es el sentido del anuncio de Repsol y Horse Powertrain, a través de su filial Horse Technologies en Valladolid: un motor de gasolina con apoyo eléctrico de nueva generación, el el HORSE H12 Concept, diseñado para funcionar con gasolina origen 100% renovable. La propuesta combina dos palancas fáciles de entender: menos consumo por kilómetro y menor huella neta de carbono asociada al combustible, con una solución que encaja en el uso real y pensada para poder fabricarse a gran escala.

El desarrollo se ha liderado desde Repsol Technology Lab en Madrid y Horse Technologies en Valladolid. La compañía señala que ya existen dos prototipos con rendimiento validado y un primer vehículo demostrador que inicia sus pruebas dinámicas durante este año 2026.

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El motor aprovecha mejor la energía del combustible y desperdicia menos en forma de calor, para gastar menos de 3,3 litros cada 100 km.

Repsol cuantifica el efecto con un caso tipo: un coche de tamaño medio, con este sistema y un uso anual de 12.500 km, dejaría de emitir 1,77 toneladas de CO₂ al año frente a un vehículo similar con tecnología y combustible tradicionales. La referencia metodológica remite a la Directiva (UE) 2018/2001 para el cálculo del ahorro de gases de efecto invernadero de combustibles renovables. 

¿Y en cuanto a la experiencia del conductor? Oliva lo resume en una idea directa: “El usuario no va a notar nada diferente a nivel de conducción, lo que sí que va a notar es la diferencia de consumo. Al final, el motor se ha desarrollado bajo los estándares de Horse en cuanto a prestaciones y otros requisitos técnicos y, por tanto, mantiene su esencia en la conducción”. 

El salto de eficiencia llega por una combinación de mejoras que buscan reducir pérdidas y aprovechar mejor la energía del combustible: un motor que respira con menos resistencia, una combustión más eficaz y una integración más afinada con el sistema híbrido para que cada parte trabaje en su zona más favorable.

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