Cómo la IA generativa impulsa la rentabilidad
Repsol lidera con una IA responsable que potencia innovación y competitividad.
Innovación y tecnología
Dakar 2026: el desierto donde Repsol pone a prueba su tecnología para la movilidad
Entender el Dakar como una simple carrera es quedarse en la superficie. En realidad, es una prueba de fuego; un entorno que no perdona atajos y que convierte cada kilómetro en una lección técnica. Entre dunas, arena fina y temperaturas que asfixian la mecánica, el rally de 2026 ha vuelto a ser para Repsol mucho más que una competición: ha sido su laboratorio extremo de I+D.
La alianza con TOYOTA GAZOO Racing no es un mero acuerdo de patrocinios y pegatinas en la carrocería. Es una colaboración tecnológica pura. Sí, la foto que vemos es la de un coche volando sobre el desierto, pero la verdadera estrategia ocurre en un ciclo constante que va del laboratorio a la pista y de vuelta a la probeta. El objetivo es tan ambicioso como práctico: que lo que aprenden en las dunas acabe mañana en el depósito de tu coche.
Hay un detalle que explica muy bien esta ambición. Toyota no solo presta sus coches; cedió un motor DKR GR Hilux al Repsol Technology Lab para que los ingenieros pudieran trabajar con él en un banco de ensayos, recreando exactamente las mismas condiciones que sufre en sobre el terreno. Allí, el motor deja de ser una pieza de carreras para convertirse en un sensor gigante. Gracias a esto, el equipo puede ajustar fórmulas, repetir ciclos y entender por qué una mezcla funciona en el laboratorio pero sufre bajo el sol del desierto.
Y cuando hablamos del Dakar no hablamos de una prueba pequeña. Repsol ha movilizado cerca de 30.000 litros de gasolina con un 70% de materia prima de origen renovable. Logísticamente, es todo un desafío: hay que garantizar que cada gota mantenga la máxima calidad en un escenario hostil. El Dakar hace de filtro implacable: lo que no aguanta, se rompe; lo que sobrevive, llega a la calle.
Resiliencia sobre ruedas. El piloto Isidre Esteve (derecha) y su copiloto Txema Villalobos (izquierda) posan junto a su Toyota Hilux T1+. Con el apoyo de Repsol, el equipo continúa demostrando que no existen barreras físicas cuando la ingeniería y la determinación se unen en la competición más exigente del mundo.
Así hemos vivido el Dakar 2026
El balance de 2026 no admite lecturas fáciles ni autocomplacencia. Hubo victorias de etapa que confirman que el combustible renovable rinde al máximo nivel, algo que ya quedó claro en 2025 cuando Toyota se llevó el Mundial con esta tecnología. Pero también hubo momentos amargos.
El “Dream Team” de Toyota Gazoo Racing para el Rally Dakar. De izquierda a derecha: el estadounidense Seth Quintero, la leyenda australiana Toby Price y el brasileño Lucas Moraes, posan junto a su Toyota Hilux T1+ con los colores de Repsol.
El Dakar técnico de Repsol
El abandono del Repsol Toyota Rally Team en la sexta etapa fue un golpe duro para el equipo. Sin embargo, en el periodismo técnico y en la ingeniería, un retiro no es un vacío: es un cuaderno lleno de datos. Ese coche dejó telemetría y patrones de esfuerzo que valen oro.
Como suele decirse en el vivac, ese gigantesco campamento itinerante que sirve de refugio, taller y centro de datos en mitad del desierto, el Dakar enseña cuando ganas, pero te da una lección magistral cuando fallas.
Lo que realmente importa al usuario final es lo que ocurre cuando el polvo se asienta. Repsol no corre sólo por trofeos, también corre para certificar que sus combustibles renovables son fiables. Es un sello de garantía: si aguanta el Dakar, aguanta tu trayecto al trabajo y lo que puedas necesitar.
Detrás de esta aventura hay una industria real. La planta de Cartagena ya está a pleno rendimiento y la futura instalación de Puertollano garantiza que esto no sea un experimento, sino una realidad escalable.
Al final, el valor de este Dakar está en la clasificación general y en la velocidad de transferencia. En un mundo que busca soluciones urgentes para la transición energética, el rally demuestra que los combustibles renovables no son una promesa de futuro, sino una realidad que ya está aquí, lista para la carretera, y que ha superado el examen más difícil del mundo.