Acción y dividendo: competitividad industrial
La Junta General de Accionistas de Repsol abordó los retos de la transición energética y detalló la hoja de ruta 2024-2027.
Negocio y Estrategia
Por qué el refino es clave para el suministro energético en España
Las tensiones de los últimos meses en el comercio de productos energéticos han dejado una lectura clara para España: disponer de una red de refino propia, flexible y diversificada aporta capacidad de respuesta en momentos de incertidumbre. Con ocho refinerías operativas, el país cuenta con una base industrial estratégica para el transporte, la logística y otros sectores esenciales. En ese marco, Repsol reforzó inventarios y ajustó la producción en sus cinco complejos españoles para responder a la demanda de carburantes.
Antes de que un avión reposte en un aeropuerto o de que un vehículo llegue a una estación de servicio, hay una actividad industrial que debe funcionar con precisión. En España, el refino transforma el crudo en combustibles esenciales para el transporte, la logística, la agricultura y la industria.
La crisis en Oriente Medio puso a prueba ese sistema. El impacto alcanzó al transporte y la disponibilidad de productos energéticos (tanto petróleo como productos refinados, principalmente queroseno y gasóleo), elevó la volatilidad de los precios de las materias primas y alteró las cadenas de suministro mundiales.
En ese escenario, el queroseno adquirió especial relevancia por su vínculo directo con la aviación y por la cercanía de la temporada turística. Repsol respondió con el refuerzo de inventarios de crudo, a los que destinó 1.200 millones de euros en el trimestre, y con medidas orientadas a elevar entre un 15% y un 20% su producción de queroseno.
Más materia prima y más producción de queroseno
1.200 M de euros
Repsol destinó 1.200 millones de euros en el trimestre a reforzar sus inventarios de crudo.
+15%-20% queroseno
La compañía prevé elevar entre un 15% y un 20% su producción de queroseno, sobre todo de cara al verano.
Estas medidas respondieron a una prioridad operativa más amplia. Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, lo explicaba así: “En un entorno geopolítico cada vez más complejo y volátil, que amenaza con transformar el paradigma energético, seguimos centrados en garantizar la seguridad del suministro, basada en una operación disciplinada y eficiente de nuestro portafolio integrado, mientras continuamos proporcionando energía fiable a nuestros clientes”.
El sistema de refino español parte de una posición sólida. En los últimos veinte años, el país ha incrementado su capacidad en torno a un 15% y cuenta hoy con ocho refinerías operativas. Esta red permite producir alrededor del 80% del queroseno que se consume en España.
El contexto europeo refuerza el valor estratégico de esta red industrial. Desde 2009 se han cerrado 35 refinerías en el continente, lo que representa una reducción del 20% de su capacidad para transformar petróleo en productos refinados.
En Repsol, esa capacidad se apoya en sus cinco refinerías españolas (A Coruña, Bilbao, Tarragona, Puertollano y Cartagena), que operan de forma interconectada las 24 horas del día. La coordinación entre complejos ayuda a organizar la entrada y salida de productos, aprovechar su ubicación entre el Atlántico y el Mediterráneo y dirigir parte de la producción hacia los carburantes más demandados.
La inversión sostenida ha sido clave para esa flexibilidad. Repsol ha invertido aproximadamente 1.000 millones de euros al año de promedio durante la última década para mantener su sistema de refino entre los más eficientes y flexibles de Europa.
Las refinerías de la compañía pueden tratar un gran número de crudos diferentes (unos 100 en el último año) y aprovechar mejor cada barril para obtener más cantidad de productos con alta demanda, como el gasóleo y el queroseno.
La variedad de orígenes del crudo añade otro elemento de estabilidad operativa. El 60% del petróleo procesado en las refinerías de Repsol procede de América, principalmente de Estados Unidos, México y Brasil; otro 30% llega del norte de África, especialmente de Libia. Esta distribución amplía las opciones de aprovisionamiento y aporta flexibilidad ante distintos escenarios internacionales.
La presencia de Repsol en exploración y producción de petróleo y gas refuerza esa posición.
En el primer trimestre de 2026, la compañía alcanzó una producción total de 539.000 barriles equivalentes de petróleo al día y prevé situarse entre 580.000 y 600.000 en 2028.
Para el accionista, la lectura está en el valor de los activos industriales. En un negocio expuesto a ciclos de precios, demanda y geopolítica, contar con refinerías capaces de ajustar su producción, aprovisionamiento diverso, inventarios reforzados y una red comercial cercana al cliente refuerza la capacidad de Repsol para sostener la actividad, proteger la generación de caja y atender una demanda energética en la que los combustibles líquidos mantienen un peso significativo.