Un bosque frondoso visto desde el cielo

Energía y Sostenibilidad

Motor Verde de Fundación Repsol: las personas que hacen crecer el futuro de los pueblos

Detrás de cada árbol plantado hay una historia de trabajo, aprendizaje y arraigo. En Asturias, Extremadura y otros territorios, el proyecto Motor Verde de Fundación Repsol recupera espacios naturales y abre nuevas oportunidades para quienes viven en ellos. Una iniciativa en la que cuidar el bosque también significa cuidar de las personas.

Raquel Jiménez estaba en paro cuando encontró una oferta de empleo para participar en la reforestación de Las Hurdes, en Extremadura. Decidió presentarse y, después de recibir formación especializada, comenzó a trabajar en el proyecto Motor Verde de Fundación Repsol. Aquella oportunidad le permitió incorporarse a una actividad profesional relacionada con la naturaleza y cerca de su lugar de residencia.

“Solamente estar en este entorno, en plena naturaleza y con las vistas que tenemos, ya se agradece. Además, muchas de las personas que trabajamos aquí somos del pueblo o alrededores, así que se está creando empleo en la zona”, cuenta.

La historia de Raquel ilustra una de las principales aportaciones sociales de Motor Verde: crear oportunidades de trabajo en municipios rurales donde las alternativas laborales suelen ser más limitadas. La iniciativa, impulsada por Fundación Repsol junto a su participada Grupo Sylvestris, desarrolla proyectos de reforestación en España y Portugal que combinan la recuperación de espacios naturales con la formación profesional y el apoyo a las economías locales.

 Motor Verde, oportunidades para las personas

Una inversión que se queda en el territorio

Desde el inicio del proyecto, Motor Verde ha generado más de 3.400 oportunidades de empleo en las zonas donde desarrolla su actividad.

Lourdes Moya, coordinadora del proyecto Motor Verde en el área de Transformación Social de Fundación Repsol, explica a quiénes se dirige especialmente esta iniciativa: “Nuestros proyectos se desarrollan en localidades pequeñas, donde no hay muchas oportunidades laborales. Ponemos especial foco en contar con colectivos vulnerables, ofreciéndoles además formación para la mejora de su empleabilidad”.


A varios cientos de kilómetros de Las Hurdes, en el concejo asturiano de Grandas de Salime, Sergio Álvarez vive esa relación entre trabajo y naturaleza desde otra perspectiva. Conoce bien la Sierra de la Cuesta, un paisaje próximo al Camino de Santiago que vio arder durante el incendio de 2017. Años después, como capataz de los trabajos de reforestación, participa en la recuperación de un lugar al que le une una historia personal.

“Poder participar en un proyecto como este, de Fundación Repsol, que está permitiendo regenerar toda esta zona para que vuelva a ser como antes… es una experiencia maravillosa, me siento orgulloso de formar parte de este proyecto”, explica.

La experiencia de Sergio refleja el valor que puede tener para una comunidad recuperar sus espacios naturales. En Grandas de Salime, además, la reforestación ha impulsado la actividad laboral. Los trabajos han permitido restaurar una zona de especial interés ambiental y facilitar el acceso al empleo a personas del municipio, hasta alcanzar una situación cercana al pleno empleo en el sector forestal durante el desarrollo de las actuaciones.

cinco personas trabajando en el monte junto a un árbol

La actividad también beneficia a empresas y profesionales de las zonas donde se realizan las plantaciones. La contratación de proveedores, servicios y pequeñas empresas permite que más del 70% de la inversión en los proyectos permanezca en el territorio. De esta manera, los trabajos forestales generan actividad económica que alcanza a otros negocios locales y contribuye a fortalecer el tejido productivo de los municipios.

La formación amplía ese impacto más allá de las propias plantaciones. Motor Verde desarrolla programas dentro de España en Asturias, Castilla y León, Galicia y Extremadura para mejorar las competencias digitales, transversales y emprendedoras de la población. Estas iniciativas ofrecen conocimientos y herramientas útiles para acceder a nuevas oportunidades profesionales y desarrollar proyectos vinculados al entorno rural.

Desde el inicio del proyecto, los programas de formación para el empleo han llegado a más de 900 personas y han sumado más de 8.000 horas de formación. Su importancia reside en acercar estos recursos a municipios donde la oferta formativa y laboral puede ser más reducida. Para quienes participan, adquirir nuevas competencias supone ampliar sus opciones profesionales y contar con más alternativas para vivir y trabajar en su territorio.

Unos trabajadores en el campo poniendo unas señalizaciones en la tierra

Cuidar los bosques, conectar los pueblos

El proyecto también busca implicar a la población en el cuidado de los espacios recuperados.

Unas manos sosteniendo un brote de un árbol nuevo antes de ser plantado

En Grandas de Salime, en 2025 se organizaron talleres de sensibilización ambiental dirigidos a la población, representantes municipales, empresas contratistas y personal dedicado a la reforestación. Los programas de dinamización local, orientados a fomentar el conocimiento y la sensibilización sobre el cuidado del medioambiente, reunieron a más de 30 personas en más de 100 horas de actividades.

Junto al trabajo sobre el terreno, Motor Verde incorpora herramientas tecnológicas para el seguimiento y cuidado de las plantaciones. Con la colaboración de Hispasat, utiliza sistemas de vigilancia forestal y detección temprana de incendios que ayudan a proteger los nuevos bosques.

Esta infraestructura permite, además, llevar conectividad a zonas rurales con dificultades de cobertura. En municipios como Caminomorisco, en Extremadura, el despliegue de redes wifi rurales abre nuevas posibilidades de acceso a servicios digitales para la población y los negocios locales.