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¿La Planta Mágica para el Biodiésel?

Planta Biodiesel

La Jatropha Curcas ha mostrado hasta ahora unas cualidades tan positivas para la fabricación de biodiesel que los más optimistas la han bautizado como ‘la planta mágica’. Este arbusto oleaginoso es uno de los mejores candidatos para producir biocombustibles de 2ª generación, que no compiten los cultivos alimentarios. Puede sembrarse en terrenos marginales y de su aceite se extrae un biodiésel de buena calidad. 

Se trata de una planta resistente a climas adversos, que crece en suelos baldíos como los cinturones sanitarios de las granjas animales o junto a las vías de tren. También se piensa en este arbusto para combatir la desertización. Pero son sus semillas, ricas en aceite vegetal no comestible, lo que ha despertado el interés mundial por ella. 

   

2 millones de hectáreas cada año

Cada año se plantan en el mundo entre un millón y medio y dos millones de hectáreas de jatrofa, la gran mayoría en Asia. En un lustro se estima que su cultivo ocupará una extensión equivalente a Andalucía y Extremadura juntas. El aceite de jatrofa parece una alternativa sostenible ante una demanda de biodiésel que no para de crecer.  

La Unión Europea se ha propuesto que, para 2020, el 10% del diésel proceda de combustibles no fósiles. La Agencia de Protección Ambiental de EEUU quiere ir más allá y llegar al 15% del consumo de ese país, lo que pueden suponer 136.000 millones de litros de biocombustibles. También grandes potencias emergentes como India han hecho de la jatrofa una apuesta nacional.  

   

Biocombustibles de segunda generación

Cuando los Estados, organismos internacionales y compañías energéticas tomaron conciencia de la necesidad de que la producción de biodiesel no compitiese con los cultivos alimentarios, nació la segunda generación de biocombustibles, cuyas premisas esenciales son no afectar a la producción de alimentos y que su elaboración y su uso contribuyan de manera significativa a la reducción de gases de efecto invernadero.

 La jatrofa cumple con creces estos requisitos. Según un estudio de  la  organización ecologista WWF de  2008, sólo el 1’2% de  las tierras plantadas con este arbusto habían sido destinadas en los 5 años anteriores a cultivos alimentarios. 

 El hombre ya se había fijado antes en esta planta. En India se usa en la medicina tradicional como antipirético, y de su fruto se fabrica jabón o colorante. Originaria de América Central, los comerciantes portugueses la llevaron en el siglo XVI a sus colonias en África y Asia para cercar terrenos. Ahora se encuentra asilvestrada en muchas zonas tropicales y semi-tropicales del mundo. 

Este arbusto oleaginoso tiene tres cosechas al año y puede llegar a vivir medio siglo. Sus frutos, de tamaño similar a una nuez, tienen tres semillas en su interior parecidas a piñones, con un elevado contenido de aceite no comestible, hasta un 40% de la semilla, que se puede transformar en biodiésel. Durante el proceso de obtención del aceite, la cáscara se puede utilizar también como biomasa para generar electricidad y energía térmica.

   

Un biodiésel de calidad

Repsol ha puesto en marcha un proyecto para plantar 10.000 hectáreas de Jatrofa en el estado mexicano de Yucatán. En las investigaciones realizadas en su Centro de Tecnología de Móstoles el carburante de aceite de jatrofa ha demostrado todas las cualidades necesarias para funcionar en los motores diesel más modernos. Por un sencillo proceso de calentamiento y mezcla con metanol, en presencia de un catalizador, se obtiene el biodiésel. Entre sus beneficios destaca también  su bajo contenido en azufre.  
Las condiciones para su cultivo requieren un clima tropical o subtropical, una altitud menor de 1.200 metros y suelos con buen drenaje. Salvo en lugares con lluvias durante todo el año, es necesario el riego para obtener rendimientos significativos. ”Estas condiciones descartan prácticamente toda Europa”, afirma Ignacio Sanjuán, Director de Bioenergía de Repsol. 

“En España”, continúa, “la única zona donde sería viable el cultivo de Jatropha sería en Canarias, aunque para el desarrollo de un proyecto industrial probablemente no sería fácil disponer de la gran cantidad de tierra cultivable necesaria, sobre todo con agua de riego disponible”. En el  proyecto de Repsol en México se empleará agua reciclada proveniente de las granjas porcinas en cuyos recintos se plantará la Jatropha. 

   

Sostenibilidad social

Además de sus posibilidades como materia prima para biodiésel, Ignacio Sanjuán destaca el impacto social positivo que el cultivo de jatrofa puede tener para las comunidades rurales de Yucatán: “la cosecha de la Jatropha no es mecanizable, y tiene, por tanto, grandes requerimientos de mano de obra en una zona severamente afectada por la pérdida de sus industrias tradicionales”.
 Los biocombustibles podrían contribuir al resurgimiento de la agricultura en zonas empobrecidas y evitar así la emigración masiva hacia las ciudades que sufren muchos países del Tercer Mundo. 

Enlaces relacionados

  • Impulso a las Nuevas Energías
  • Qué son los biocombustibles    


 

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