El nuevo modelo de estaciones de servicio
Repsol reinventa sus estaciones de servicio: más de 3.200 puntos en España con energía renovable, recarga eléctrica, carsharing, restauración y mucho más.
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Estaciones de servicio de Repsol: cuando la parada también forma parte del viaje
La parada en carretera ha ampliado su papel. Repostar o recargar sigue siendo esencial y hoy, en las estaciones de servicio de Repsol, ese tiempo permite también descansar, comer, comprar o hacer una gestión antes de continuar. La calidad de los productos y servicios y la atención cercana completan una experiencia que forma parte del viaje.
En portada: Carolina de Gea, responsable de una estación de servicio de Repsol en Mataró (Barcelona), con una clienta durante su jornada.
En la A-381, en Jerez de la Frontera, una parada imprevista terminó convirtiéndose en una celebración. Sara Barcala, responsable de una estación de servicio de Repsol, recuerda a un grupo de niños que viajaba en minibús hacia un parque acuático de Algeciras para celebrar el cumpleaños de uno de ellos. Un pinchazo alteró los planes y el protagonista, que cumplía 13 años, estaba triste y decepcionado.
El conductor explicó lo ocurrido y Sara recuerda su propia reacción: “Pues eso se soluciona ya”, se dijo, “porque a ese niño le hacemos un cumpleaños rápidamente”.
El equipo preparó entonces 21 pizzas. Los chavales merendaron, jugaron en la zona infantil y celebraron allí el cumpleaños mientras esperaban. “Ese niño se va a acordar de nosotros, se va a acordar de Repsol sí o sí”, rememora Sara con una sonrisa.
Sara Barcala, responsable de una estación de servicio de Repsol en la A-381, en Jerez de la Frontera, atiende a una clienta en el mostrador.
La escena muestra cómo los productos, las instalaciones y el trato pueden convertir una espera imprevista en un momento más cómodo y agradable. Y el viaje continúa, antes que nada, con la energía que necesita cada vehículo.
En sus más de 3.300 estaciones de servicio en España, Repsol ofrece tanto combustibles convencionales como la gama Nexa de combustibles de origen 100% renovable, con Diesel Nexa y Gasolina Nexa 95 origen 100 % renovable, además de recarga eléctrica y otras alternativas como el AutoGas o el gas natural vehicular (GNV). La restauración, las tiendas y otros servicios amplían las posibilidades durante la pausa.
Una parada para comer, descansar y aprovechar el tiempo
Sara conoce bien lo que busca quien lleva varias horas de carretera. Por su estación pasan profesionales del transporte, familias y personas que recorren largas distancias hacia la Costa del Sol o Tarifa. Muchas llegan con ganas de sentarse, comer y descansar.
Recuerda, por ejemplo, a personas que viajan cada año desde Madrid hacia Marbella y llegan diciéndoles: “Venimos reventados, pero llegábamos locos por sentarnos aquí para comer y para estar con ustedes”.
Ese tiempo también puede aprovecharse para trabajar. Sara cuenta que hay profesionales que paran porque saben que encontrarán conexión wifi, abren el ordenador mientras comen y envían unos mails antes de continuar. En su opinión, disponer después de muchas horas de viaje de un lugar donde sentarse y descansar “te mejora el día muchísimo”.
Silvia Miguel García, responsable de una estación en Cabrera de Mar (Barcelona), utiliza una imagen para explicar ese momento: “Nosotros somos el oasis que encuentran en medio del camino hasta llegar a su destino”. Las necesidades cambian según quién viaje. Las familias pueden pedir que les calienten un biberón o una papilla; durante el resto del año ganan presencia los desplazamientos profesionales y quienes buscan un lugar donde descansar antes de seguir.
Matilde Morales lleva años observando estos cambios desde la estación de Chucena (Huelva), en la A-49. Llegó con 18 años para trabajar como refuerzo durante un verano mientras estudiaba bachillerato. Aquellos dos meses acabaron convirtiéndose en su vida profesional. “La verdad es que para mí esto es como mi casa”, explica.
Su experiencia permite ver la calidad en detalles muy concretos. Matilde pone como ejemplo el café: “Cuando les explicas que el café se muele en el momento, que escuchan el molino funcionando, que sale la espuma, que el grano se prepara al instante, lo prueban y te dicen que merece la pena”, cuenta.
Matilde Morales, en la estación de Repsol de Chucena (Huelva), donde trabaja desde que llegó como refuerzo de verano con 18 años.
En los momentos de mayor afluencia, esa calidad también exige rapidez. “El cliente viene con prisa, pero tienes que atenderlo bien y darle el mejor servicio posible”, explica.
Las instalaciones forman parte de ese mismo cuidado. Matilde concede especial importancia a la limpieza: “Los baños tienen que estar impecables”. En los días de mucho tráfico, el equipo los revisa cada media hora.
La conveniencia aparece también en necesidades cotidianas. Sara recuerda a quienes empiezan un viaje y descubren que han olvidado las gafas de sol, el hielo o algo para comer. A esas compras de última hora se suman servicios como el lavado del vehículo, las gestiones integradas a través de Waylet o incluso la recogida de paquetes.
El valor de una atención cercana
Carolina de Gea, responsable de una estación de Repsol en Mataró (Barcelona), observa cómo la tecnología genera nuevas situaciones de relación con la clientela. Algunas personas mayores llegan con Waylet abierto en el teléfono y se lo entregan directamente al equipo. A veces la petición es tan sencilla como: “Hazlo tú, porque yo no sé”.
Para Carolina, estos cambios tecnológicos mantienen intacta la importancia del trato: “Realmente, lo que el cliente valora es la atención del personal y la amabilidad”.
Matilde lleva esa atención a los pequeños gestos: mirar a quien llega, saludar, resolver dudas y dedicar tiempo cuando hace falta. Recuerda a un hombre mayor que entró en la estación con una fuga de aceite. El equipo comprobó qué producto necesitaba su vehículo, esperó a que el motor se enfriara y le ayudó a llegar hasta su pueblo.
Silvia Miguel, responsable de una estación de servicio de Repsol en Cabrera de Mar (Barcelona), durante su jornada de trabajo.
“Ese hombre está tan agradecido que viene todos los lunes a repostar aquí, aunque no le coge de camino”, explica.
Historias como esta muestran que la calidad de una parada se construye tanto con lo que ofrece la estación como con la forma de atender a quien llega. Para Repsol, esa combinación da valor al tiempo que transcurre entre llegar y volver a la carretera y convierte la parada en una parte más del viaje.