Modos no científicos de predecir el tiempo
Desde el comienzo de los tiempos y hasta la llegada de las tecnologías modernas, las personas construyeron su conocimiento meteorológico, fundamentalmente a través de la observación. Esta fascinación con los fenómenos atmosféricos excede la curiosidad natural. Nuestra vida como seres humanos no sólo está condicionada sino también determinada en muchos aspectos por el clima y el tiempo, por lo que pronosticarlo es una necesidad constante, además de una práctica habitual y natural. La investigación científica ha permitido la producción de pronósticos con un nivel creciente de exactitud, pero siempre ha habido modos no científicos de predecir el tiempo y aún en nuestros días, el común de la gente confía en ellos.
Durante mucho tiempo, se creyó que el tiempo era obra de dioses; se presentaba agradable cuando los dioses estaban contentos y era inhóspito cuando estaban molestos. La gente buscaba señales en todas partes, desde el pasto hasta las estrellas… Especialmente los granjeros y los marineros quienes desarrollaron sus propias maneras de predecir el tiempo. Muchos de los proverbios más famosos provienen de sus tradiciones y han sido transmitidos de una generación a la otra.
Cuando las golondrinas vuelan bajo puede ser señal de que la presión del aire está cayendo; se sabe que el canto de algunas aves es más frecuente con las bajas de presión. Los ciervos y los alces a veces reaccionan al viento y a la presión, buscando abrigo en los valles. Algunas especies pueden comer más antes de una tormentas para luego buscar refugio. Algunas flores se cierran cuando aumenta la humedad para que la lluvia no lave su polen. Incluso la gente puede notar cuando baja la presión barométrica; por ejemplo, pueden doler las articulaciones o los huesos recientemente fracturados. Pero tradicionalmente, los humanos confían más en el comportamiento de los animales que en sí mismos para predecir cambios del tiempo, basándose en la idea de que estas formas “inferiores” de vida son más sensibles a este tipo de cambios que los seres humanos.
Al hablar del comportamiento animal como forma de predecir el tiempo, tenemos que recordar que está basado en observaciones y no en estudios científicos. Sin embargo, es verdad que bajo ciertas circunstancias, el pronóstico es bastante exacto y resulta ser válido.