Gran cinturón transportador oceánico
Las interacciones del océano y la atmósfera generan una red de corrientes oceánicas, que se sabe tiene gran influencia en el cambio climático. Existe un nuevo modelo que habla de la circulación termohalina, conocida como el “Cinturón Transportador Oceánico” (Ocean Conveyor Belt), que consiste en la recirculación global de las masas de agua, que determinan el clima actual.
El agua cálida fluye hacia el Atlántico Norte desde el Pacífico, y desde el sur de Islandia en dirección noroeste, en la Corriente del Atlántico Norte. A medida que esta agua se desplaza hacia el norte, se torna menos salina y más fresca, por medio de la evaporación y del contacto con masas de aire frío, respectivamente.
El descenso de la temperatura y el aumento de la salinidad hacen que las aguas superficiales se tornen más densas; cuando esa mayor densidad es suficiente, el agua superficial se hunde. Esto ocurre en el Atlántico Norte. La corriente termohalina es conducida por el Agua Profunda del Atlántico Norte (North Atlantic Deep Water - NADW) que se hunde en los Mares de Groenlandia y Labrador. Esta masa de agua fluye hacia el sur, a través del Atlántico, a unos 3.000 metros de profundidad.
Al llegar a la Corriente Circumpolar Antártica (ACC de acuerdo a su sigla en inglés), una parte de esta masa de agua continúa en las profundidades hacia el Océano Índico y el Océano Pacífico, y otra parte ingresa al Atlántico a través del Pasaje de Drake, retornando hacia el Atlántico Norte.
Sin embargo, la mayor parte del NADW, se eleva acercándose mucho a la superficie en la ACC. Allí, pierde bastante temperatura a través del contacto con el agua de la superficie e ingresa a los tres océanos. La Corriente de Agulhas, las Corrientes de Benguela y de Brasil y el sistema de la Corriente del Golfo, llevan el agua nuevamente hacia el Mar de Groenlandia y de Labrador, donde se enfría y se hunde nuevamente, completando así la circulación del Gran Cinturón Transportador Oceánico. Se estima que este circuito lleva más de mil años en completarse. En el pasado, este proceso ha sido interrumpido por el calentamiento global. Investigaciones recientes sugieren que si el clima se vuelve más cálido, la corriente termohalina se tornaría inestable, cambiando su velocidad en forma errática. Esto resultaría en cambios abruptos en el clima, como los que sucedieron antes de la última edad de hielo, hace aproximadamente 100 mil años.
La estabilidad relativa del clima durante los últimos cientos de miles de años sugiere que en realidad son necesarias las perturbaciones a escala global para producir cambios climáticos, pero como la atmósfera es un lugar caótico, la posibilidad de que una fluctuación atmosférica interna menor produzca cambios a gran escala, no puede ser totalmente descartada.