>¿Cómo se forma un huracán?
Existen ciertos requisitos básicos para la formación de un huracán –y de los ciclones tropicales en general-: un patrón de flujo preexistente a gran escala, aire húmedo inestable, ausencia de vientos fuertes en altura y una superficie oceánica de agua cálida.
Los disturbios atmosféricos preexistentes pueden ser sistemas de baja presión y ondas tropicales, aunque también pueden formarse a partir de frentes fríos y ocasionalmente de un centro de baja presión en los niveles altos de la atmósfera.
Estos patrones de flujo a gran escala, que pueden ser causados por diversos agentes (restos de frentes, complejos convectivos, la ZCIT, la onda del este), deben presentar convergencia en el nivel inferior y divergencia en el nivel superior. La inestabilidad del aire, el calor y la humedad, favorecen la formación de tormentas, las cuales también generan condiciones favorables para la formación de huracanes. Una fuerte rotación o circulación ciclónica podría inhibir la convección pero su ausencia permite que el aire húmedo se eleve a gran altura.
Los vientos en el nivel superior deben ser débiles y soplar preferentemente en la misma dirección en que se desplaza la tormenta en desarrollo, para permitir que el calor se concentre en un área vertical. Finalmente, el calor de la superficie del océano (por lo menos 27° C u 80° F) promueve la formación de huracanes, principalmente en la forma de calor latente transferido a la atmósfera.
El hecho de que sean éstas condiciones necesarias para su formación, explica por qué los huracanes se dan principalmente en verano, (especialmente entre Agosto y Septiembre en el Hemisferio Norte) y sobre océanos tropicales, en general en el cinturón de los vientos alisios. Esto explica además por qué los huracanes se disipan rápidamente una vez que se mueven sobre agua fría o grandes masas de tierra.