Áreas de alta y baja presión
Un área de alta presión es un área de la atmósfera donde la presión es alta con respecto a la de la región circundante en el mismo nivel. Está siempre asociada con la circulación anticiclónica (en la dirección de las agujas del reloj en el hemisferio norte), por lo cual es básicamente lo mismo que un anticiclón. Los anticiclones se asocian generalmente con buenas condiciones de tiempo.
Un área de baja presión, también llamada depresión o borrasca, es una región de la atmósfera donde ocurre lo contrario: la presión es más baja que la de la región circundante al mismo nivel. Dado que un área de baja presión está siempre asociada con la circulación ciclónica (dirección opuesta a las agujas del reloj en el hemisferio norte); el término se utiliza indistintamente con el de ciclón. Los ciclones están casi siempre acompañados por condiciones de tiempo inclementes (algunas veces destructivas), por lo cual a menudo se les llama simplemente “tormentas”.
La presión es alta en la superficie donde el aire desciende lentamente, lo cual sucede en un área extensa, quizás varios cientos de kilómetros cuadrados. A medida que el aire desciende, se calienta; esto inhibe la formación de nubosidad y esa es la razón principal por la cual se la asocia generalmente -no siempre- con el buen tiempo. El aire que desciende en las áreas de alta presión, tiene que llegar de alguna forma a las altitudes mayores, y lo hace elevándose en áreas donde la presión en la superficie es baja. A medida que sube el aire se enfría, entonces la humedad que contiene comienza a condensarse en pequeñas gotas de agua, o si está suficientemente frío, en pequeños cristales de hielo. Si la humedad disponible es suficiente, ocurren lluvias o nevadas. Por esta razón la presión baja se asocia al mal tiempo.
Por regla general, en áreas de alta presión, hay convergencia en la altura y divergencia en la superficie; en las áreas de baja presión, hay divergencia en la altura y convergencia en la superficie. El aire convergente y divergente en la altura son componentes necesarios para la formación de tormentas de superficie y de domos de presión alta.
Estos sistemas de presión se forman en determinadas áreas a lo largo de la corriente de chorro. Algunas ubicaciones a lo largo de la misma promueven la convergencia o la divergencia según la dirección en la cual se inclina la corriente de chorro.
Existen ciertas zonas de la corriente que se convierten en localizaciones principales para la formación en la superficie de tormentas de latitud media.
Como ya se ha indicado, las células de alta presión generalmente se asocian con buen tiempo y cielo despejado. Un área de alta presión, es una zona de aire en descenso. Típicamente este movimiento de descenso hace por un lado que el aire se seque y tienda a disipar la nubosidad dando paso a buen tiempo, en particular cerca de su centro. Desafortunadamente, hay excepciones a este patrón, especialmente en las áreas costeras donde la nubosidad puede ser abundante.
Las áreas de baja presión son áreas generalmente nubladas o lluviosas. Esto sucede porque es en los ciclones de baja presión que el aire converge, se eleva y se desplaza fuera de una región. Este movimiento ascendente mezcla y enfría la atmósfera y usualmente aumenta la humedad relativa, dando paso a nubosidad y precipitaciones.
En general, el aire se mueve desde la presión alta a la presión baja, por lo que si en las proximidades existen un área de alta y una de baja presión, de intensidad moderada o elevada, el tiempo en la superficie estará ventoso, ya que el aire se moverá rápidamente entre ambas.