En la actualidad circulan en España 9.000 taxis a GLP, siendo un producto comercial consolidado y competitivo, y existiendo una adecuada red de Estaciones de Servicio de GLP automoción para asegurar el repostaje de estos vehículos a GLP.
Cada año se adquieren nuevos vehículos a GLP, a pesar de que la implicación de los fabricantes de automóviles y de sus concesionarios en la comercialización de este producto es reducida. Los vehículos a GLP realizan del orden de 60.000 km anuales, con un consumo medio de combustible de 3,7 toneladas de GLP equivalentes.
El GLP, de acuerdo con la valoración de los profesionales del taxi, presenta las siguientes ventajas e inconvenientes:

Para la utilización de GLP es necesario que el taxista adquiera un vehículo a gasolina y que un taller de transformación incorpore un kit de elementos necesarios para consumir GLP (depósito, vaporizador y unidad electrónica de control) regulando el sistema para que el motor funcione adecuadamente con GLP. Con ello, el vehículo puede utilizar GLP y gasolina indistintamente.

El GLP en estado líquido sale del depósito y se dirige al motor por una tubería a alta presión pasando por una electroválvula de interceptación, que permite el paso del gas sólo con el motor encendido y el conmutador en posición gas, y alcanza el reductorvaporizador.
En el reductor-vaporizador el GLP, calentado por el agua del motor para una perfecta gasificación, pasa del estado líquido al estado gaseoso y alcanza un dispositivo que define en cada momento la cantidad de gas que entra en el motor.
Los equipos de GLP han experimentado una gran evolución tecnológica en los últimos años, similar a la sufrida por los vehículos de gasolina:
En la actualidad se instalan en España equipos de 2ª y 3ª generación. Estas modernas tecnologías ofrecen un mejor nivel de prestaciones y emisiones de los vehículos y, en muchos casos se han desarrollado en estrecha colaboración con los fabricantes de vehículos, cada vez más involucrados en el desarrollo del GLP como carburante alternativo.