Desde el año 1993 existe la Norma Europea EN 589, que regulariza la composición y características de los GLP empleados en automoción, detallando los límites máximo y mínimo de determinadas magnitudes, como porcentajes de butano y propano. Por su parte, Repsol Butano ha desarrollado unas especificaciones internas aún más exigentes que las establecidas a nivel europeo, en donde se define con claridad la proporción de propano y butano, el contenido de olefinas, azufre, residuo de evaporación, índice de octano y presión de vapor. De esta manera se garantiza la no variabilidad de la calidad del gas suministrado, de modo que el fabricante del vehículo puede ponerlo a punto para permitir alcanzar unos niveles óptimos de seguridad, prestaciones del vehículo y emisiones contaminantes, y que estos valores se mantengan durante su uso.
La tabla siguiente muestra las principales características del GLP comparadas con los carburantes tradicionales (gasolina y gasóleo):