El origen del mercado español de GLP automoción se remonta a los años sesenta, cuando comienza la utilización de este carburante, suministrado a través de botellas de 12 kg, para su utilización exclusivamente en vehículos autotaxis. Este mercado se desarrolló de manera importante durante la década de los setenta e inicios de los ochenta, principalmente por las importantes ventajas técnicas y económicas que ofrecía frente a las versiones diesel de los motores de aquellos tiempos, hasta superar en los mejores años las 100.000 toneladas/año.
Por su parte, el desarrollo del mercado de GLP como carburante para vehículos pesados se inició en la década de los ochenta, en la que se llevan a cabo con éxito distintas experiencias para transformar motores diesel de autobuses urbanos para su utilización con GLP.