
Los envases y embalajes de plástico son fundamentales para procesar, almacenar, transportar, proteger y preservar productos, porque ofrecen posibilidades prácticamente ilimitadas y pueden adaptarse, técnicamente, a las especificaciones particulares.
Gracias a los plásticos, los alimentos perecederos se conservan más tiempo, evita el desperdicio, la utilización de conservantes y mantienen todo el sabor y valor nutricional de los mismos.
El sector de envase y embalaje continúa siendo el principal mercado por lo que respecta a la demanda de materias plásticas. Sólo en España, tiene una participación del 46,8% respecto al total de los plásticos consumidos por la industria transformadora durante 2005, fue el destino de 1.881.200 toneladas, creciendo un 5,8% respecto al último ejercicio, según datos del Centro Español de Plástico.
En Europa, más del 50% de las mercancías tienen embalajes de plástico, pero estos plásticos sólo representan el 17% del peso total de embalajes, lo que representa a su vez una disminución del espacio que ocupan en los distintos sitios donde deben pasar para su comercialización, hasta llegar a nuestros hogares.