
En los últimos años se ha producido un crecimiento exponencial en las velocidades de transmisión provocado por la instalación de redes locales. En 1.980, la velocidad de transmisión era menor de 100 kbits/s y en 1.995 se había convertido en 100 Mbits/s. Este aumento se explica por un aumento de la capacidad de tratamiento informático y por un número creciente de usuarios conectados a red.
El par trenzado de cobre se ha adaptado muy bien y es capaz de soportar 100 Mbits/s sin fallos pero nos estamos acercando al límite de cobre ya que las redes de nueva instalación son ya del orden de Gigabits/s.
La fibra óptica da la solución a esta demanda en la transmisión de información. En ella, la información se propaga en forma de señal luminosa en lugar de señal eléctrica como ocurre en los cables de cobre. La luz que se propaga a través de la fibra de vidrio está por debajo del espectro visible, en el infrarrojo próximo, por lo que presenta un ancho de banda enorme que le permite transmitir hasta cien millones de canales telefónicos.
El diseño de un cable de fibra óptica es totalmente distinto a los convencionales de cobre. Un cable tipo de fibra óptica está constituido por los siguientes elementos:
Repsol dispone de dos productos para las cubiertas de los cables de fibra óptica:
CN-105:. Es un compuesto negro de baja densidad con muy buenas propiedades reológicas, por lo que es idóneo para aplicaciones especiales como la fibra óptica donde se requiere un comportamiento en máquina excelente. Su buena procesabilidad junto con su alta resistencia a la fisuración hacen que sea un producto ideal para la cubierta interna de los cables de fibra óptica.
C-220-N: Es un compuesto negro de alta densidad en el que se combinan perfectamente las propiedades mecánicas y reológicas. Su especial estructura molecular hace que la cubierta extruída tenga unos valores de contracción muy bajos y que por tanto cumpla con las exigencias de los cables de fibra óptica.