Las fuentes energéticas que son competencia del gas propano en el proceso siderúrgico y metalúrgico son: la electricidad y el gas natural.
El gasóleo, por sus características, no permite su utilización en todos los casos y, de hecho, muchos de los hornos necesarios en los procesos metalúrgicos no se fabrican para trabajar con gasóleo como combustible. Puede considerarse, por tanto, que la competencia directa del gas propano en este sector es la electricidad. El gas natural, por las tarifas actualmente existentes, desbanca al gas propano en este sector en aquellos lugares donde está disponible. Como regla general, en zonas donde hay gas natural, se puede afirmar que el gas propano encuentra su sitio natural en industrias metalúrgicas de valor añadido medio o alto con consumos en torno a 100 t/año, en las que asumir la inversión inicial de conectarse al gas natural resulta difícil.