Los animales domésticos son homeotermos, esto es, han de mantener su temperatura corporal dentro de un margen estrecho de variación, lo que les obliga a mantener un equilibrio entre el calor que pierden hacia el medio exterior y el calor que producen o adquieren del medio que les
rodea.
Existe un margen de temperatura ambiental en donde el calor producido basta para mantener constante la temperatura corporal. Este margen de temperaturas se denomina temperatura neutra.
Cuando la temperatura ambiental desciende por debajo de la neutra, el animal necesita producir más calor para mantener constante la temperatura del cuerpo y para ello incrementa el consumo de alimento, y si no es posible, obtiene calor quemando las reservas de su propio cuerpo disminuyendo el rendimiento de la crianza. El límite inferior de la temperatura neutra recibe el nombre de temperatura crítica inferior.
Cuando la temperatura ambiental es superior a la neutra, el animal equilibra su temperatura corporal cediendo calor al medio. Se trata de una pérdida de energía que no se traduce en producción. El límite superior de la temperatura neutra recibe el nombre de temperatura crítica superior.
En una misma especie animal las temperaturas críticas superior e inferior varían en función de la raza, edad, nivel de alimentación y condiciones ambientales. Dentro del margen de temperatura neutra, recibe el nombre de temperatura óptima aquella a la cual se obtienen mejores índices de transformación.