Descubra experiencias curiosas y divertidas de usuarios con las bombonas de butano.
Nombre: Lorenzo
Descripción: No es una anecdota. Yo vivía en Villaverde Alto y mi padre trabajaba en lo que antes era sólo butano, en Madrid. Y conocí (aunque era muy pequeño) a Don Benito, del que se hablaba maravillas. Si no recuerdo mal, fue el fundador y presidente de la empresa durante bastante tiempo. Una hija suya, creo que se llamaba Pilar, nos daba clases en el colegio que hizo junto con la barriada, que para la epoca era un lujo: colegio propio, piscina, campo de deporte... un lujo de verdad.
Bueno, no es una anecdota de la bombona, pero es un pequeño homenaje a este hombre y su familia, que tuvo mucha vision de futuro. Gracias
Nombre: Isabel García
Descripción: A mi la bombona de butano me trae recuerdos de la infancia. Algunos divertidos, como cuando se acaba en mitad de la ducha de mi hermana y entonces los gritos se oían desde muy lejos. Otros entrañables, cuando la estufa de butano era el único medio para calentar la casa y nadie quería salir de la sala que era el sitio donde estaba ubicada, para no enfriarse. O cuando llegaba el camión del butano y las vecinas salían al rellano del portal para comentar las últimas noticias de la comunidad... Una excusa, por cierto, para socializar.
Nombre: Itsaso López
Descripción: Cuando era muy pequeña, mi madre para hacerme rabiar solía decirme que yo era hija del butanero (a mi hermana por ejemplo como era muy morenita le decía que la habían dejado unos gitanos en la puerta). Un día vino el butanero a traernos la bombona y yo salí a la puerta y le pregunte a mi madre: "¿Ama, ¿este es mi padre?"? Yo no recuerdo esta anécdota, me la contó mi madre, pero hoy es el día que todavía me lo echa en cara. Dice que no ha pasado más vergüenza en toda su vida...
Nombre: Francisco Ruiz
Descripción: Mis padres vivían en la parte alta de un pueblo de León y normalmente el repartidor tenía que subir hasta allí con las bombonas. Un día, mientras estaba descargando una de ellas, un gato apareció de repente de la parte inferior del camión y le asustó. Como consecuencia, se le cayó la bombona, que comenzó a rodar ladera abajo, cada vez más deprisa.
El repartidor comenzó a dar gritos para avisar a la gente que pudiera estar en el camino, y dio la casualidad de que mi hermano y yo subíamos en esos momentos con una lona para el pequeño invernadero que había montado mi padre. Viendo lo que pasaba, rápidamente la estiramos y cada uno se colocó a un lado del camino. La tensamos justo en el momento en el que la bombona se acercaba y conseguimos detenerla.