Dos motos, una ruta que seguir, un desierto, un país desconocido, un continente distinto y mucha, mucha ilusión. Esos son los ingredientes con los que dos aventureros españoles llenaron sus alforjas los pasados meses de marzo y abril y se lanzaron a la conquista del Sahara y Marruecos. La moto, una Triumph Scrambler, con la quemaron kilómetros coleccionando anécdotas y recuerdos.
La aventura por esta zona del norte de África se dividió en diez etapas pero sin ningún tipo de presiones ni horarios que les obsesionaran. Retrasos en horarios previstos o kilómetros de más, realizados simplemente por placer, han permitido a estos dos pilotos acercarse más a una cultura en la que se mezclaron conociendo lo más profundo de sus mercados, sus ciudades, sus personas y sus costumbres.
Tuvieron que circular por autopistas notablemente diferentes a las españolas, esquivando burros que pastaban por donde querían y siempre con espectaculares paisajes de fondo. Pero ambos han disfrutado al máximo de esta aventura en la que, curiosamente, se cruzaron con la celebración de un rally femenino de Francia en la ciudad de Essaouira.
Obviamente, no todo fue dulce y fácil en el viaje, ya que para lograr su objetivo tuvieron de enfrentarse con la cordillera del Anti Atlas, la segunda cadena montañosa del norte de África, donde presenciaron algún accidente y donde sus motos tuvieron que pelear duro con la mala calidad de las carreteras. La conducción no siempre fue placentera pero la satisfacción de lograrlo sí.
Ya una vez en el desierto, al lomo de sus Triumph, ambos aventureros causaron la sorpresa y la simpatía de los conductores de todoterrenos que circulaban por el Sahara evitando el tránsito de camellos. De hecho, los motoristas fueron objeto de muchas fotografías en esa parte del viaje y sus fama se extendió de tal manera que descubrieron con sorpresa que en los sitios a donde llegaban era conocidos como “Les motoristas!”.