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Verdades y mentiras sobre los nuevos controles de droga

Copy Drager Safety

La Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha controles de droga en la carretera con el fin de evaluar la presencia de sustancias psicotrópicas en los conductores. Poco a poco, se irán implantando, ya que el objetivo es superar en número a las pruebas de alcoholemia. Descubre cómo son y cómo se realizan, así como los derechos y deberes que asisten a los automovilistas.

Esta prueba se inicia cuando el agente de la Guardia Civil da al conductor un bastoncillo que tiene como punta una esponja que empapa su saliva. El sistema detecta de una forma rápida, en torno a los 10 minutos, y fiable, hasta 12 horas después de su consumo, la presencia de las drogas más frecuentes como anfetaminas, metanfetaminas, cocaína, opiáceos y cannabis, entre otras.

A diferencia de los controles de alcoholemia en los que se evalúa el grado de ingesta, en estas pruebas se obtiene sólo un resultado positivo o negativo sobre la presencia de drogas, aunque no su influencia en la conducción. En caso de que se detecten estas sustancias entran en acción el médico y el enfermero que acompañan a la Guardia Civil en estos controles.

Después de rellenar un completo cuestionario, el médico confirma si el conductor se encuentra bajo los efectos de las drogas. Además, puede solicitar la extracción de sangre que se utilizará como prueba si hubiera juicio en el futuro. Este análisis no se realiza en el momento si no que se lleva al Instituto Nacional de Toxicología.

No someterse a las pruebas de droga, al igual que las de alcoholemia, pueden suponer un delito de desobediencia grave que se castiga con penas de prisión de seis meses a un año. A pesar de todo, los conductores pueden negarse a la extracción de sangre, por lo que es necesaria una autorización judicial. Para resolver este inconveniente, en los controles de drogas van fiscales de guarda que facilitan estos permisos.

Un positivo en la prueba de saliva supone una sanción administrativa, mientras que no superar el examen médico posterior puede implicar “prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses y, en su caso, trabajos a beneficio de la comunidad de 31 a 90 días y, en cualquier caso, privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a un año y hasta cuatro años”, según el artículo 379 del Código Penal.

Según los datos que maneja la Dirección General de Tráfico, durante el año pasado en torno al 10% de los accidentes con víctimas se ha detectado la presencia de drogas. Por esta razón, se va a impulsar este tipo de pruebas a pesar de que en otras experiencias europeas se han detectado dudas sobre su fiabilidad, ya que algunos medicamentos pueden afectar al resultado, falseándolos, entre otros problemas.

01/11/2007

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