Planear las ciudades del mañana es pesar en su sostenibilidad. Pero no valen las mismas reglas para todos. En España, donde gran parte de la población vive en la costa, el urbanismo de litoral se ha convertido en uno de los retos para los próximos años. Conoce sus peculiaridades.
Poco espacio, mucha gente
Casi dos tercios de la humanidad vive mirando al mar. Mucha gente si se tiene en cuenta lo reducido del espacio. La acumulación de población en la costa tiene su explicación en los abundantes recursos marinos, aprovechados por el ser humano desde hace siglos, a lo que se une su habitual clima suave.
Un ecosistema frágil
En las zonas de litoral, medio marino y terrestre confluyen en un diálogo que da lugar a ecosistemas de lo más variados: playas, dunas, acantilados, fondos marinos… son la residencia de infinidad de seres vivos, tanto animales como vegetales. Una convivencia armoniosa pero muy frágil, que se ve muy afectada por una acción excesiva del ser humano. Cualquier cambio en una de sus partes, afecta al conjunto.
¿Qué es ser sostenible?
No es sólo frenar la contaminación o garantizar lo que se llama la ‘higiene ambiental’, es decir, evitar que la acción humana sobre el medioambiente perjudique a la salud de sus habitantes. Ser sostenible tiene que ver también con poner límites para no forzar la máquina de la naturaleza y con proteger y conservar espacios naturales. Consumir recursos por encima de su tasa de reposición, producir residuos por encima de la capacidad natural de reabsorción, o permitir procesos de exclusión social y de acceso injusto a los recursos son conductas que deben mejorarse.
¿Por dónde empezar?
Definiendo cómo debe crecer una ciudad. A veces, en espacios tan reducidos se recomiendan poblaciones más compactas en vez de conjuntos de viviendas dispersas que ocupan más espacio y suelo. También es preciso fomentar un uso más sostenible del patrimonio edificado, recuperando y rehabilitando el parque inmueble. No es ningún secreto que el ambiente costero genera mayor desgaste en cerramientos y otros elementos de las viviendas: elegir los materiales adecuados y realizar un buen mantenimiento es clave para la sostenibilidad doméstica y evitar, por ejemplo, recurrir a la calefacción cuando una buena ventana sería suficiente.
Pero hay mucho más donde se puede trabajar: favorecer las zonas verdes, apostar por el transporte público, reducir el consumo de energía en alumbrado público, cuidar el producto local, recuperar técnicas tradicionales de pesca o cultivo, aprovechar la sabiduría del mar para desarrollar fuentes de energía alternativas…
Sabías que…
Entre los últimos proyectos para diseñar la urbe del siglo XXII, a cargo de IBM, Cisco y el MIT, está el de los americanos Rychiee Espinosa y Seth McDowell, que proponen crear espacios urbanos sobre el agua, con el fin de utilizar ésta para generar energía sostenible.
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