Tienen colgado el sambenito de ser uno de los grandes consumidores de energía en el hogar. Las secadoras quieren liberarse del cliché con tecnologías que reducen a la mitad el gasto. El secado al aire siempre será más sostenible, pero esta nueva generación de electrodomésticos puede sacar pecho.
No siempre se puede secar al sol
Comparado con otros países, la penetración de las secadoras en los hogares españoles es limitada, aunque la tendencia es al alza. Y es que no siempre es posible secar al sol: en zonas de mucha humedad, lluvias frecuente o frío intenso, la secadora es una buena aliada en el día a día y, en muchas ocasiones, una pieza imprescindible.
Calderas, eficiencia a la carta
Como el resto de electrodomésticos, las secadoras a la venta incluyen una etiqueta energética que las clasifica su nivel de eficiencia de la A a la G. Es cierto que cuanto más eficiente, el precio suele ser más elevado. No obstante, si analizas con detenimiento, comprobarás que se trata de una inversión que puedes amortizar a medio o largo plazo con un menor consumo de energía. Basta con comparar los datos de consumo de energía por ciclo de secado y su capacidad. Y recuerda que existen las secadoras a gas, recomendadas por su menor consumo.
¿Extracción o condensación?
Otro dato clave en la etiqueta energética es el modo en que se seca la ropa. Hay dos: la extracción, que expulsa el aire calentado y húmedo al exterior; y la condensación, que hace circular ese aire caliente y húmedo por un circuito que elimina el agua, que queda almacenada en un depósito que hay que vaciar periódicamente. Este segundo sistema es más eficiente.
Secadoras con bomba de calor, reduce a la mitad tu gasto
Desde que se implantó el sistema de condensación, las secadoras han ido ganando enteros en eficiencia. Por ejemplo, con el desarrollo de programas personalizados por tipos de ropa. Sin embargo, si hay algo que ha supuesto un salto adelante en cuanto al consumo son las bombas de calor. Hasta su llegada, las secadoras calentaban con resistencias eléctricas, lo que generaba mayor consumo. La bomba de calor, similar a la que se usa en las neveras para generar el frío, reutiliza el calor generado en el tambor, que es absorbido por un líquido refrigerante. Así, muchos modelos logran reducir a la mitad el gasto energético de la más eficiente caldera convencional.
Humedad eficiente
Hay otros elementos que contribuyen a que tu secadora se sienta orgullosa de su eficiencia. Si te es posible, elige aparatos con sensor de humedad. Son sistemas inteligentes que detienen el secado cuando las prendas han alcanzado el nivel de humedad que desea el usuario. Es mucho más eficiente que el clásico temporizador. Y útil. Por ejemplo, si quieres planchar tus camisas, es recomendable no secarlas completamente y aprovechar algo de la humedad restante en el planchado.
La eficiencia empieza por ti
Tan importante es el aparato como la forma de usarlo. Procura emplear la secadora sólo cuando sea necesario, bien por urgencia o bien por las condiciones climatológicas. Cárgala siempre al completo y separa las prendas pesadas y las de algodón de la ropa ligera, que se seca mucho antes. No solo ahorraras, sino que protegerás tu vestuario.
Sabías que…
Tras un centrifugado a 1.000 rpm queda un remanente de humedad del 60%?. Es decir, si la carga de la lavadora es de 6 kg de algodón, al final del lavado la ropa contiene unos 3,5 litros de agua que hay que eliminar. Centrifugar la ropa al máximo es una buena fórmula para ahorrar energía durante el secado.
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