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¿Es saludable la cocina sin gluten?

Cada vez hay más personas que sufren intolerancia al gluten, la enfermedad celíaca, que obliga a prescindir de determinados alimentos. Sin embargo, una alimentación sin esta glucoproteína no es sinónimo de que sea menos nutritiva o deleitosa.

Es común contar con algún familiar o amigo que sufre ciertas alergias o intolerancias alimentarias. Un inconveniente cuyo porcentaje de casos se da sobre todo en los más pequeños al no asimilar la lactosa de la leche o el gluten. Con los celíacos esta intolerancia al gluten del trigo, cebada, centeno o avena, y derivados como el almidón o la harina, imposibilitan la correcta absorción de determinados macro y micronutrientes. 

Sus efectos pueden ser amplios y van desde pérdida de peso o apetito, hasta fatiga, náuseas, vómitos y diarreas. De cualquier manera los síntomas varían e incluso podrían hasta mostrarse ausentes, lo que dificulta en algunos casos un correcto diagnóstico. La existencia de esta complicación no quiere decir que la calidad de la alimentación se vea afectada ya que una persona celíaca debe consumir toda clase de alimentos que no dispongan de gluten en su origen. Hasta el punto de producirse el efecto contrario, recurrir a una dieta más equilibrada al estar protagonizada por alimentos como leche, carnes, pescados, frutas, huevos, verduras o legumbres.

Cereales permitidos

Por tanto, hay que eliminar de raíz cualquier creencia de que por sufrir afecciones de este tipo la alimentación es menos saludable y nutritiva. Por ejemplo, no todos los cereales están ‘proscritos’ y está permitido el consumo de algunos como maíz, arroz o tapioca, además de los derivados de éstos. 

No obstante, hay que tener cuidado al comprar algunos alimentos o a la hora de cocinar para evitar el traspaso de ciertos elementos de unos a otros. Por motivos similares se recomienda también el evitar recurrir a los productos a granel, hechos artesanalmente o que no dispongan de etiquetas donde comprobar el listado de ingredientes.

Estos detalles resultan dificultosos, al menos al principio, saber atinar con los hábitos correctos en estos casos, tanto en el menú diario de casa como al salir a la calle. En este sentido existen útiles recursos como guías orientadas a celíacos para descubrir dónde comer, los menús aptos, e incluso aplicaciones para teléfonos o tabletas que ofrecen todo este tipo de información en tiempo real si surge la duda y de forma actualizada. Hasta se puede hacer la compra con pequeños lectores de códigos de barra que identifican qué productos están libres de gluten.

De todas formas, por difícil que parezca, todas estas particularidades a tener en cuenta no significan huir bajo ningún concepto de preparaciones cotidianas como una salsa o una bechamel, para la que habría que usar harinas de maíz o arroz, así como el clásico filete empanado o unas croquetas, donde las alternativas son varias como polvo de almendras  o copos de patata.

Es posible en definitiva seguir una dieta equilibrada y saludable, sin tener que hacer grandes sacrificios, siguiendo siempre una serie de consejos para evitar las complicaciones que acarrea el gluten para los celíacos.


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