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El fresón, salud y sabor en tu mesa

Las fresas y fresones son frutas cargadas de sabor y vitaminas. No deben faltar en la planificación de una dieta baja en calorías y sana debido, entre otras muchas bondades, a su gran aporte de antioxidantes, hidratos de carbono y fibra.

¿Cómo distinguirlas?

El tamaño y el sabor son sus elementos diferenciadores, ya que en líneas generales las fresas son más pequeñas y dulces que los fresones. La temporada propia de estos manjares abarca desde marzo hasta julio, aunque los suaves inviernos de algunas zonas de España garantizan su presencia en nuestra mesa durante la práctica totalidad del año.

Sabor sin apenas calorías

La variedad en la familia de estas frutas es muy amplia, y en el mundo se conocen ya más de 1.000 clases distintas de fresas y fresones. Eso sí, su aporte calórico es mínimo, ya que aproximadamente el 85% de su composición es agua, e ingeriremos en torno a 35 calorías por cada 100 gramos. Por eso, incluidas en una dieta equilibrada, son ideales para disfrutar de su sabor mientras mantenemos a raya nuestro peso.

Eficaces contra enfermedades

Ingiriendo 100 gramos de fresas aportarás a tu organismo aproximadamente la cantidad diaria de vitamina C recomendada (unos 60 miligramos), y tu salud lo agradecerá especialmente en las épocas de frío. Estas frutas son también ricas en vitaminas E y A, y en betacarotenos, unos antioxidantes que previenen el envejecimiento celular, el cáncer y otras enfermedades como la arterioesclerosis.

Circulen por favor

La circulación sanguínea y el tránsito intestinal mejoran con el consumo de fresas y fresones. ¿La razón? Su alto contenido en fibra contribuye a evitar que el colesterol se adhiera a las arterias, además de combatir el estreñimiento. Y sigue sumando beneficios, porque sus propiedades diuréticas facilitan la eliminación de ácido úrico, así que son muy aconsejables en el día a día de los enfermos de gota y artritis.

Hasta el rabo todo es fresa (o fresón)

Procura escoger los ejemplares más brillantes, tersos y de color vivo tanto en el fruto como en el pedúnculo (el rabillo). Su periodo de consumo óptimo es de aproximadamente un día desde que se arranca de la planta, aunque según su grado de madurez pueden aguantar entre 4 y 5 días en la nevera. Nunca quites el rabo antes de lavar estas frutas, porque absorberán demasiada agua y perderán propiedades, y procura almacenarlas extendidas para que duren más tiempo. 

Incontables recetas

La mejor forma de disfrutar el sabor de una fresa o fresón es, simplemente, lavando el fruto y consumiéndolo directamente. A partir de ahí las posibilidades son infinitas. ¿A qué esperas para disfrutar de ellas?

Sabías que…

Estudios recientes han demostrado que el consumo habitual de fresas y fresones mejora sensiblemente la capacidad antioxidante de la sangre, estimula la memoria a largo plazo y ayuda a prevenir el cáncer de esófago.

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