La elección de los materiales de construcción resulta imprescindible en la creación de un modelo de edificación ecológica. Hay que optar por aquellos que se obtengan en el entorno más próximo, y cuya extracción suponga el menor impacto medioambiental sobre el territorio.
Los materiales de construcción sostenibles son, además de duraderos y reutilizables, los que causan el menor impacto medioambiental. Por eso, siempre hay que elegir aquellos que se encuentren en el entorno más próximo al lugar donde se construirá la vivienda. De esta forma, se elimina el gasto energético y económico que supone el transporte de los mismos, al tiempo que se contribuye a incrementar el apoyo por la economía de la zona.
La piedra, por ejemplo, tiene en las fases de extracción y traslado sus principales impactos medioambientales, por lo que se recomienda el empleo de materiales pétreos locales. Las construcciones de piedra en áreas donde se dé este material son buenas soluciones de edificación ecológica. Y desde un punto de vista sostenible, las ventajas de la piedra son su gran durabilidad y su excelente comportamiento como aislante del exterior; sin embargo, el uso masivo de este tipo de materiales ha provocado el colapso de los vertederos, por lo que en la actualidad se promueven las iniciativas destinadas a comercializar áridos reciclados para relleno y fabricación de morteros y hormigones.
Madera, perfecta en todos los climas
La madera asciende cada día más en el ranking de materiales de construcción sostenible, aunque en España se ha utilizado más en decoración, paneles y revestimientos, que en la edificación de viviendas. La construcción en madera reduce de forma importante el consumo energético del inmueble, ya que este material es un perfecto aislante del exterior. Ignacio Martínez, director de APA- The Engineered Wood Association
, nos recuerda en un artículo
publicado en el número 181 de la revista de la Asociación de Investigación Técnica de las Industrias de la Madera, AITIM
, “que los materiales aislantes, sean del tipo que sean, cumplen su función en ambos sentidos”; es decir, que la madera no sólo aísla bien contra el frío, como se cree habitualmente, sino que es un aislante muy eficaz en climas cálidos.
Si bien desde Greenpeace
hacen una apreciación a la apuesta por este material, especificando que para combatir el cambio climático hay que usar “buena madera
”, concepto que engloba a aquella que haya sido gestionada de una manera sostenible. La organización ecologista ha editado la Guía de la Buena Madera
, en la que se han seleccionado más de 30 especies consumidas en el mercado español, agrupadas en cuatro categorías según los diferentes riesgos que se derivan de su grado de amenaza, de su procedencia, de la existencia o no de problemas en sus bosques, de la presencia de conflictos bélicos, etc.
Adobe, favorito en bioconstrucción
El adobe, masa de barro, mezclada a veces con fibras naturales, y secada al aire, es uno de los materiales más empleados en bioconstrucción para levantar paredes y muros, por su bajo coste y por sus excelentes cualidades como aislante del exterior. El adobe resulta idóneo para la edificación en lugares de clima seco, pues su mayor desventaja es su gran vulnerabilidad a la humedad. El avance de este tipo de edificación ecológica en Europa ha propiciado, no obstante, la aparición deadobes prefabricados con fibras de cáñamo, que regulan de forma automática y natural la humedad.
Pero el adobe no es el único material de construcción sostenible recomendado
, sino que el tapial, la termoarcilla, el bioblock , la cal hidráulica, el BTC, la termita y la madera son otros de los que se emplean habitualmente en bioconstrucción.
Al respecto, Petra Jebens
, arquitecta alemana afincada en España desde hace más de 20 años, experta en arquitectura bioclimática y especializada en edificación con adobe, defiende el empleo de materiales procedentes del entorno más próximo, así como la utilización de productos no contaminantes y renovables, producidos con bajos costes sociales, ambientales y energéticos, y que sean biodegradables, o fácilmente reutilizables, o reciclables.
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