Ya lo dice el refrán: En febrero no te quites el sombrero. Dentro de casa es otro cantar: el frío sube el consumo y la factura energética como la espuma. Pero, al igual que te previenes con ropa de invierno, puedes seguir algunos consejos para optimizar tu calefacción y ahorrar.
Un gran consumidor
Casi la mitad de la energía que consumimos, se emplea en calentar la vivienda. Es cierto que las necesidades de climatización varían mucho de unos puntos a otros pero quienes se sirven de algún tipo de sistema de calefacción son mayoría: el 85% de los hogares españoles disponen de algún aparato. Y solemos apostar por soluciones menos eficientes, ya que el 90% de los sistemas son independientes frente a instalaciones centralizadas, que sirven a varias viviendas y tienen mejores rendimientos.
Una cuestión de temperatura
El consumo es una cuestión de grados. Por cada punto de más en el termostato, el gasto de energía aumenta en un 7%. Los expertos recomiendan fijar la temperatura entre los 19 y los 21 grados y, al dormir, bajarla entre los 15 y los 17. Será más que suficiente para que estés cómodo.
¿Cuándo apagarla?
Adapta a tus horarios y, si cuentas con un sistema de domótica, sácale partido configurando el encendido a distancia. En función de su orientación y aislamiento, puede que basten unas horas al día para lograr una sensación de confort. Otra opción es la posición ‘económica’ de muchos sistemas, que reducen la temperatura a unos 15 grados mientras estás ausente. En todo caso, es recomendable que apagues la caldera al acostarse.
Hazte con un termostato
Las válvulas termostáticas en los radiadores o los termostatos programables logran ahorros de entre el 8% y el 13% en tu factura eléctrica. Son asequibles y no requieren una complicada instalación.
Caldera siempre a punto
Si tu caldera opera correctamente, tu factura estará ajustada. Un mal funcionamiento puede generar sobreconsumos en torno al 15% del gasto.
Purga tus radiadores
Si no los ha hecho todavía, no te demores. Cuando los radiadores están sucios, el aire que circula en su interior dificulta la transmisión de calor.
Los radiadores no son secadoras
No los cubras con ningún objeto o prenda. Transmiten el calor por radiación así que, cuantos menos obstáculos, mejor.
10 minutos de ventilación
Con eso basta. Hazlo siempre con la calefacción apagada, preferentemente por la mañana, antes de arrancar el sistema de nuevo.
Persianas y cortinas, tus aliadas
Úsalas durante la noche. Recuerda que casi el 30% de nuestras necesidades de calefacción se deben a las pérdidas de calor que se originan en las ventanas. En los días de frío, se pierde el equivalente a 12 kg de gasóleo por cada m2 de cristal.
Un buen aislamiento
El ahorro siempre empieza por un buen aislamiento. Se recomiendan ventanas con rotura de puente térmico o dobles ventanas y buenas paredes. Pero no te preocupes: no siempre es necesario hacer grandes inversiones: una capa de corcho o de fibra de vidrio puede llegar a aislar tanto como un muro de piedra de un metro de diámetro.
¿Sabías qué el uso de válvulas termostáticas y termostatos programadores en radiadores puede llegar a reducir el gasto energético producido por la calefacción en un 10%?
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