La trama de espionaje de McLaren a Ferrari no se cerró con la histórica y multimillonaria sanción a la escudería inglesa por parte de la FIA, sino que sigue coleando y que ha vivido un nuevo capítulo, esta vez en un juzgado de la localidad italiana de Módena, en donde declaró Alonso en calidad de testigo, sobre la información que había intercambiado con Pedro Martínez de la Rosa.
Tras un maratoniano regreso de Shanghai, Alonso tuvo que hacer una parada en Módena con el fin de declarar ante el fiscal de la localidad, Giuseppe Tibis, encargado de investigar la denuncia presentada antes del verano por Ferrari relacionada con el caso de espionaje. El asturiano prestó testimonio como testigo o persona informada, según la nomenclatura italiana, y no como imputado.
Alonso fue preguntado sobre la documentación que había intercambiado con Pedro Martínez de la Rosa a través de correos electrónicos, una de las pruebas que la FIA consideró concluyente para sancionar a McLaren. El objetivo era saber hasta qué punto se conocía en la escudería inglesa la información procedente de Nigel Stepney, ex jefe de mecánicos de Ferrari.
Este mismo trámite deben pasar Ron Dennis, Martin Whitmarsh (administrador general de McLaren), Paddy Lowe (director de ingenieros de McLaren) y Jonathan Neale (director deportivo), aunque con la diferencia de que están siendo investigados por los presuntos delitos de fraude deportivo, apropiación indebida y violación de la normativa sobre el derecho de autor y por revelación de secreto instructivo.
Ferrari también ha demandado a McLaren en un tribunal de Londres, lo que motivó la declaración de Mike Coughlan, jefe de diseño de la escudería inglesa, suspendido de empleo y sueldo por el equipo, pero no despedido. En ella reconoció, según la prensa británica, que la dirección de McLaren estaba al corriente del contenido del informe de 780 páginas procedentes de Ferrari.
10/10/2007
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