Con el invierno llega el momento de encender la chimenea y lograr esa calidez única que proporciona la leña a los hogares, aportando un calor a la estancia diferente al que otorgan las chimeneas de gas o eléctricas.
La mayor parte de los fabricantes de chimeneas coinciden en el claro dominio de los productos que funcionan con leña sobre los que operan con gas, electricidad o con energías limpias en su combustión, como el etanol desnaturalizado. La ventaja principal de los hogares de leña es que aportan mayor calor a la estancia, y su inconveniente más destacable es que la combustión de la madera genera residuos y más suciedad que los aparatos eléctricos. Por eso, todos los especialistas recomiendan que se realice una limpieza anual del tiro de la chimenea para eliminar por completo la creosota adherida a las paredes del conducto. La creosota es un subproducto de combustión muy inflamable que se acumula en el tubo de la chimenea. Si no sabes realizar esta labor, deberás encargarla a un profesional, que efectuará las inspecciones oportunas mientras la chimenea esté en funcionamiento. Siempre se aconseja el empleo de maderas secas o duras de tratamiento lento, como el roble y la encina, pues producen menos creosota que las maderas húmedas o las blandas de tratamiento rápido (chopo y abeto).
Lo importante es saber cuándo comprar el producto para que esté en su momento óptimo de consumo durante el invierno, y ser cuidadosos con nuestros hogares de leña, prestando atención tanto a la combustión de la madera, como a los residuos y a la suciedad que generan. Lo ideal es comprar la leña a finales del verano, época en la que se reduce su grado de humedad y resulta perfecta para ser utilizada en la estación fría. Las maderas húmedas no dan calor, pues la energía que producen la gastan en secarse y los gases que desprenden contienen vapor de agua y otras partículas que son los que finalmente producen la creosota. Las maderas secas son más apropiadas, siempre que estén en su momento óptimo de consumo, ya que si están demasiado secas se agotan rápidamente sin proporcionar el calor necesario. Todos los expertos recomiendan comprar la leña en su época más óptima y adquirir únicamente la cantidad de producto que se vaya a necesitar durante el invierno.
Cómo hacer que prenda el fuego en la chimenea
Cuando enciendas el fuego en la chimenea de leña, debes comenzar con trozos pequeños, ayudándote con un papel de periódico o con un encendedor apropiado para tal fin. Progresivamente, puedes ir añadiendo trozos más grandes, no demasiado alargados, pero no te excedas avivando el fuego con más troncos de los necesarios. Debes guardar la leña en un lugar cubierto y ventilado. Si almacenas la madera húmeda en un recinto completamente cerrado, se estropeará, volviéndose totalmente inservible.
Actualmente, algunas empresas de diseño comercializan contenedores funcionales y decorativos para guardar la leña. Es el caso de la firma Vinçon que incluye entre sus novedades para este invierno una bolsa de yute para leños, o el de la alemana Baest, con recipientes de distintos tamaños y materiales, creados a partir de ideas innovadoras que se han convertido en propuestas sencillas, funcionales y creativas. Su modelo U-Turn, desarrollado para el almacenaje de gran cantidad de leña, rubricado por el equipo de la empresa junto con Anke Bernotat, ha ganado el premio Red Dot 2007, galardón de diseño reconocido internacionalmente.
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