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Jalea real
Los reconstituyentes de la salud

La naturaleza ofrece una incalculable diversidad de sustancias para elaborar remedios contra los males pero también para prevenirlos. Es el caso de las abejas. De sus colmenas se extrae la miel, la cera, la jalea real, el polen y el propóleos, productos que resultan de interés por el gran número de propiedades medicinales y nutritivas que se les atribuyen.


Los productos apícolas como miel, jalea o propóleos son conocidos desde la antigüedad, donde civilizaciones como la egipcia los utilizaban para curar heridas o trastornos gastrointestinales. También se usaban en cosmetología, por sus efectos tonificantes y concretamente el propóleos era un componente de los ungüentos y cremas de embalsamar. En la actualidad, los usos médicos de estos productos se centran en el estudio de sus propiedades fisiológicas y terapéuticas.
 
La jalea real es un aporte extra de energía que se recomienda en estados de debilidad o agotamiento físico, especialmente indicado para los estudiantes en época de exámenes y los deportistas. Se trata de un fluido que las abejas obreras segregan en sus glándulas hipofaríngeas a partir de miel, néctar y agua recogida del exterior, mezclado con saliva, hormonas y vitaminas de su interior. Es la única fuente de nutrición de la abeja reina a lo largo de su vida y gracias a sus propiedades, este insecto alcanza una capacidad genética y una longevidad claramente diferenciada del resto de sus congéneres.
 
La jalea es un alimento tonificante que se compone de agua en un 60%, un 14,5% de glúcidos, otro 4,5% de grasas, un 13% de aminoácidos, enzimas y vitaminas y un 1% de sustancias minerales y oligoelementos. Entre sus propiedades posee un efecto estimulante y reequilibrante del sistema nervioso, y también sirve para mejorar la oxigenación cerebral y regularizar los trastornos digestivos.
 
Potenciadora de defensas naturales
La buena fama de este producto ha hecho que se utilice en todo el mundo ya que tiene una acción vasodilatadora que la hace recomendable en casos de anemia o como preventivo de enfermedades cardiovasculares. Por otra parte, se utiliza en periodos de epidemias de gripe para reforzar el sistema inmunitario de los grupos de más riesgo como ancianos y niños. En cuanto a éstos últimos, contribuye a aumentar el peso corporal y la tasa de desarrollo y también mejora el crecimiento en casos de población infantil de corta edad con problemas de subalimentación.
 
Se utiliza como reconstituyente en post-operatorios y en la convalecencia de enfermedades porque favorece la proliferación de glóbulos rojos. También estimula la producción de colágeno y la reparación de los tejidos dañados, favorece la recuperación en períodos de estrés y retarda los signos de envejecimiento. A la jalea real se le atribuyen propiedades para mejorar las bronquitis, tos ferina, los dolores de cabeza y la ansiedad y ayuda a controlar las alergias, potenciando las defensas naturales y la producción hormonal.
 
Debido a su composición, la jalea real se deteriora muy rápido por acción de la luz solar, el contacto con el aire, la humedad y, principalmente, por el calor. Esto obliga a mantenerla a baja temperatura, envasada en recipientes herméticos y opacos que la protejan de la luz. Generalmente se presenta liofilizada para mantener inalterables sus propiedades nutritivas.
 
Tiene la consistencia de una pasta y debe ingerirse en estado puro, disolviéndose en la boca y actuando como un bálsamo para desinfectar y proteger la garganta. Conviene tomar jalea en pequeñas cantidades ya que, en caso contrario, puede producir aumento de la tensión arterial y náuseas, y está totalmente contraindicada en el caso de padecer insuficiencia crónica de las glándulas suprarrenales.
 
Propóleos para afecciones respiratorias
Las abejas elaboran el propóleos a partir de sustancias resinosas de la corteza de los árboles y de productos secretados por ellas mismas, mezclados con porciones de cera. Se considera como el cemento de la colmena que, a su vez, la protege de microorganismos. El propóleos tiene una composición en flavonoides, similar a la del té o el vino, que le confiere propiedades inmunoestimulantes que aumentan la resistencia del organismo frente a infecciones. Por ello es muy indicado cuando se tiende a  padecer afecciones respiratorias de forma crónica. Además es antiinflamatorio y cicatrizante.
 
El propóleos tiene características fisicoquímicas que variarán dependiendo de su origen vegetal y del clima. De olor agradable y sabor fuerte, se compone básicamente de resinas y bálsamos, ceras, aceites esenciales, polen y minerales. Tiene efectos antimicrobianos, antivirales, analgésicos, antioxidantes y antitumorales que se consiguen gracias a la acción sinérgica de todos sus componentes.
 
Se recomienda especialmente en afecciones estomatológicas, donde se utiliza para curar las inflamaciones agudas o crónicas de la mucosa bucal. El propóleos es muy eficaz a la hora de eliminar parásitos y existen perspectivas terapéuticas para incluirlo en el tratamiento de enfermedades como el cáncer. 
 
Es un producto fácil de conservar pero, al igual que la jalea real, se recomienda guardarlo en envases herméticos al abrigo de la luz y el calor y consumirlo lo más fresco posible. Suele comercializarse como producto farmacéutico y en cosmetología existe en gel, crema, jabones  y dentífricos.