Con la aparición de los fríos, las gripes y los catarros derivan frecuentemente en casos de automedicación. Sin embargo, tomar medicamentos sin control sanitario no sólo es poco eficaz sino que puede provocar reacciones adversas.
Desde siempre, es una costumbre arraigada entre la población, ante los primeros síntomas de resfriado, acudir al botiquín casero para intentar cortar el avance de la enfermedad. En ocasiones, los compromisos laborales y las tareas del día a día hacen relegar a un segundo plano el acudir al médico para que realice su diagnóstico y establezca la medicación adecuada en cada caso.
Se busca una solución rápida, evitando las esperas en las consultas médicas y se decide recuperar la medicina que ya fue efectiva un tiempo atrás. Las mujeres en edad laboral suelen ser quienes con más frecuencia recurren a esta práctica, en ocasiones incitadas por las personas del entorno cercano quienes recomiendan un fármaco porque “a mí me fue muy bien". Sin embargo, se desconoce si tendrá la misma validez en una tercera persona.
Consecuencias importantes
Según los expertos, la automedicación – el consumir medicamentos que no necesitan receta por decisión propia – en sí no es mala, siempre que se haga bien. Tiene un aspecto positivo porque la persona participa en el cuidado de su propia salud y genera un menor coste al sistema sanitario. En este sentido, no es algo a evitar sino a dirigir, porque mal dirigida, genera riesgos como el retraso en el diagnóstico o la potenciación de los efectos secundarios. Los medicamentos son beneficiosos si se usan de forma correcta, en la dosis indicada y sólo cuando son necesarios. En caso de la más mínima duda, conviene acudir al médico.
La automedicación no es un gesto intrascendente sino que puede implicar serias consecuencias para quienes, con frecuencia, deciden hacer uso de ella. Existen tres grupos de fármacos (analgésicos, antiinflamatorios y antibióticos) que mal empleados pueden provocar lesiones gastrointestinales, hepáticos y renales o neumonías, entre otras consecuencias. También pueden producirse intoxicaciones derivadas del consumo no controlado de sedantes, antidepresivos y analgésicos. Además, el uso constante y prolongado de antibióticos por medio de la automedicación puede desencadenar una alergia a los propios fármacos.
En el caso de los resfriados, al tratarse de infecciones causadas por virus, los antibióticos no resultan efectivos. Sin embargo, en muchas ocasiones se recurre a ellos y esto sólo sirve para que, al tomarlos de forma innecesaria, las bacterias se hagan resistentes y estos fármacos no tengan capacidad de actuar cuando sea necesario.
Es frecuente que los tratamientos con antibióticos no se terminen, tal y como manda el médico y que los medicamentos sobrantes queden en el botiquín casero. De esta forma se produce un almacenamiento y cuando la persona presenta síntomas parecidos utiliza los medicamentos sobrantes. El problema es que éstos pueden estar caducados o no ser los más indicados para su enfermedad, aunque los síntomas sean parecidos.
Farmacias on-line
Según palabras del Secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, “la automedicación es un enemigo de la eficacia de los medicamentos”. España es el país de Europa que más antibióticos consume, a pesar de que su consumo se ha reducido considerablemente. Esto no es bueno porque se crea resistencia a las medicinas, hasta el punto de llegar a ser ineficaces en la persona que los toma con frecuencia. Por otra parte, Olmos considera que “al automedicarse, se puede estar ingiriendo algo incompatible con otros medicamentos que se estén tomando en ese momento”.
Otra costumbre extendida es, ante la aparición de una gripe o un resfriado, combinar varios medicamentos al mismo tiempo. Los expertos desaconsejan radicalmente esta práctica porque puede provocar reacciones adversas, en ocasiones más graves incluso que la propia enfermedad que se padece.
La proliferación de farmacias on-line en Internet ha facilitado que muchas personas recurran a la red para obtener medicamentos de forma sencilla y, de hecho, el número de cibercondríacos (término con el que se les conoce) es cada vez mayor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que muchas veces tanto las páginas sobre medicamentos y enfermedades como las informaciones que aparecen en los foros pueden ser inexactas y contener datos erróneos.
Durante la última década se ha reducido la automedicación y el almacenamiento de medicamentos en botiquines caseros. Sin embargo, más de un 22% de las personas que se acercan diariamente a las farmacias en busca de antibióticos lo hace sin receta médica.
Artículos relacionados:
> ¿Se puede prevenir la gripe?
> Dolor de cabeza: un mal frecuente
Lo + leído