La técnica japonesa Shiatsu combate desde hace más de mil años los desequilibrios entre cuerpo y espíritu, a partir de masajes aplicados sobre puntos de energía. Descubre el entramado de esta técnica, que es además un modo de vida.
Traducida en sentido literal, la palabra japonesa Shiatsu significa “presión con los dedos”. No obstante, si conoces un poco más esta terapia te darás cuenta de que es algo más que un mero masaje. El Shiatsu es una técnica terapéutica basada en los principios de la energía, que trata, por medio de la “digitopresión”, de reestablecer el equilibrio necesario entre cuerpo y espíritu. Shiatsu es además una cultura, una forma de vida en definitiva. Descubre todos sus secretos.
Una clave: la energía vital
Uno de los principios fundamentales del Shiatsu es la noción de energía vital, o Ki en japonés. Así, esta energía circula por el cuerpo a través de “meridianos” o canales, sobre los que se puede actuar. Es decir, cuando una canal de energía se bloquea por factores externos (por ejemplo medioambientales, alimentación, recepción de sensaciones etc), el practicante de Shiatsu ejercerá presión con las yemas de los dedos y las palmas de las manos sobre dicho punto para desbloquearlo y permitir así que la energía circule de nuevo de modo natural, o también para fortalecerlo si es que está débil.
El diagnóstico empieza en el Hara
Para el Shiatsu, el centro energético del hombre es el Hara, es decir, la zona situada justo debajo del ombligo. En este sentido, si decides acudir a sesiones terapéuticas de Shiatsu, tu practicante te realizará en primer lugar un diagnóstico a partir del Hara. Le servirá como medio para identificar los circuitos “vacíos” de energía a causa de ciertas afecciones, como trastornos nerviosos, estrés, dolores musculares…etc, y después de esto poder reconducirlos.
Las técnicas posteriores tienen variantes, esto es, algunos practicantes de Shiatsu trabajan los puntos específicos de energía, mientras que otros realizan masajes generales para estimular los meridianos. Desde la Asociación de Profesionales de Shiatsu (APSE) en España destacan por tanto la importancia de moverse y actuar desde el centro energético.
Favorecer la capacidad de autocuración
Otra de las máximas fundamentales del Shiatsu dice que es mejor prevenir que curar. Es decir, esta técnica terapéutica se entiende además como un método para ayudar a cuerpo y mente a no enfermar y más aún, a fortalecerse de tal modo que tu propio cuerpo pueda desarrollar y hacer uso de su propia capacidad autocurativa.
Además debes tener en cuenta también que el Shiatsu no actúa directamente para combatir los síntomas de una afección, es decir, no trata de curar, sino más bien de llegar al origen de la enfermedad y a partir de ahí, despertar la capacidad autocurativa del cuerpo.
Más aún. El Shiatsu, cuyos principios se asientan de un modo sólido en las raíces de la cultura oriental, trata asimismo de asimilar otras técnicas y conceptos desarrollados en occidente, es decir, se enriquece a partir de terapias corporales como la reflexología o la osteopatía, y se muestra compatible con aspectos de la psicología gestalt y la evolutiva.
Un poco de historia…
A pesar de que la medicina China se introdujo en Japón hace más de mil años, no fue hasta 1945, cuando se legalizó el Shiatsu. MacArthur, que ocupaba el país oriental tras la II Guerra Mundial exigió a todos aquellos que practicaban métodos orientales, presentar un informe que explicara en qué consistían. De las 300 terapias existentes por entonces, sólo la Acupuntura Anma y el Shiatsu fueron admitidas.
Durante los años 50 el Shiatsu empezó a conocerse por Alemania, Inglaterra o Francia entre otros. La medicina oficial estaba colapsada como consecuencia de la guerra y los servicios médicos muy desprestigiados, lo que favoreció revalorizar la medicina oriental. En la década de los 70 comenzaron a extenderse los principios de esta práctica por los medios de comunicación, y en la actualidad existen escuelas profesionales en todo el mundo.
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